martes, 5 de noviembre de 2013

Yuscaranes en la Revolucion de 1924

por Lic. Hector Ramón Cortés C

Hoy les compartimos una pequeña porción de los actos concernientes a la revolución de de 1924, los puntos que tocamos son referentes a los primeros actos de la revolución ocurridos en febrero de dicho año. Este episodio de la vida nacional inicia el 30 de enero 1924 y termina el  30 abril con el retiro de las Tropas Norteamericanas y la instauración del Gobierno del Presidente General Vicente Tosta.

En esta lucha armada tuvieron participación activa los Generales Yuscaraneses Inocente Triminio, Juan Pablo Urrutia, los coroneles Pedro Triminio,  Gonzalo Córdova, Ramón Mondragón, Pedro Cárcamo Cortés. También tuvieron participación en la campaña y con sus energías, su saber y su actividad  otros yuscaranenses que en el transcurso del relato encontrara como Carlos Izaguirre, José María Albir, Donato Díaz Medina entre otros.

Los inicios de la revolución 
En los comicios para el período presidencial 1920/24, triunfó el representante del partido liberal constitucional, general Rafael López Gutiérrez, una vez sofocada la imposición de la candidatura oficialista de Nazario Soriano.

Terminado el lapso (abril 1923) el Congreso Nacional convocó nuevamente a elecciones generales, que se realizaron en octubre del indicado año, con la participación de tres candidatos: general Tiburcio Carías, doctor Policarpo Bonilla y don Juan Angel Arias. Ninguno de ellos obtuvo la mayoría absoluta señalada por el artículo 79 de la ley de elecciones. Pero la Constitución Política de 1894, vigente entonces, prevenía que, en casos como éste, el congreso de la república tenía facultades para proceder a la elección del presidente, del vicepresidente y de los magistrados entre los ciudadanos que hubieran ganado para cada cargo mayor número de sufragios.
El 30 de enero se informa:  Desde ayer se dio por completamente fracasado el plan de arreglo entre el partido Arista y el partido Cariísta, conocido con el nombre de Plan Paz Barahona. Por dicho convenio se retiraban el General Carías y el Dr. Arias y los Diputados partidarios de los dos candidatos (15 cariístas y 18 aristas) debían elegir en el Congreso al Dr. Don Miguel Paz Barahona Presidente de la República.

Fracasado el Plan Paz Barahona, y convencido de que no hay arreglo posible entre su partido y otro de los partidos en lucha, el General don Tiburcio Carías Andino ha salido secretamente de Tegucigalpa hoy a las 7 de la noche. Con él han salido varios amigos suyos, armados. La salida del General Carías se interpreta como la señal de la guerra. 

Durante toda la noche sale gente de Tegucigalpa para incorporarse en las filas de la Revolución, la que se supone estallará pasado mañana, al romperse el orden constitucional.
El 31 de enero fue el último día de Gobierno Constitucional. El Congreso celebra sesión en la tarde, con asistencia del Cuerpo Diplomático, pero no hay quórum y a las 5 se levanta la sesión. En la noche se celebra otra sesión, dícese que para ver si a última hora se puede elegir Presidente o siquiera un Designado. Tampoco hay quórum y a las 9 clausura el Congreso Nacional.

A media noche el Presidente de la República, General don Rafael López Gutiérrez, da el  Decreto proclamando la Dictadura y asumiendo él todos los Poderes del Estado.
Se anuncia la llegada a San Juancito de fuertes contingentes de tropas revolucionarias al mando del General don J. Inocente Triminio, que salió de Tegucigalpa en la noche del 30. Se cree que con dichas fuerzas va el General Carías, y que de San Juancito volverá sobre sus pasos y atacará la capital. Hay alarma en los círculos capitalinos.
La ciudad de La Esperanza ha quedado hoy en poder de las fuerzas del General Ferrera.
El 2 de febrero se anuncia en la capital que las fuerzas del General Triminio han pasado por Cantarranas y que van camino de la frontera de Nicaragua.
Marcala ha caído hoy en poder de la Revolución el 3 de febrero. Al día siguiente se toman la ciudad de Siguatepeque

Proclama del Consejo de Jefes del Ejército cariísta, “Las Manos”

El Consejo de Jefes del Ejército Revolucionario que acuerpa al General Carías, ha dado hoy la siguiente proclama:
En Las Manos, a 5 de febrero de 1924.- El Consejo de Jefes del Ejército Constitucional, al mando de tres mil soldados acampados en la frontera, habiendo recibido noticias fidedignas de que en Tegucigalpa se llevan a cabo negociaciones para convenir en la persona que debe asumir la Presidencia de la República; Considerando: Que al asumir el mando dictatorial, el 1° de febrero, el General López Gutiérrez, la Constitución de Honduras quedó rota de derecho, en consecuencia, cualquier gobierno que surja de dichos pactos se organizará fuera de la ley;
Considerando: Que de acuerdo con la Constitución, el General Carías fue electo por la voluntad del pueblo en las elecciones de octubre de 1923, y que, por lo mismo, el General Carías es el Presidente de Honduras;
Por tanto, el Consejo de Jefes y Oficiales del Ejército Constitucional de Oriente, Resuelve:

1°- Reconocer como Presidente Constitucional de Honduras al Dr. y General don Tiburcio Carías A.
2°- Protestar contra todas las negociaciones ilegales que, violando el principio de la soberanía popular, que se están llevando a cabo en Tegucigalpa, en contra del texto expreso de la Constitución, que es el único pacto que rige la organización y derechos políticos del pueblo hondureño.
3°- Jurar el sostenimiento de la Constitución que ha pretendido abrogar el General López Gutiérrez.
4°- Comunicar esta resolución a las Cancillerías americana, guatemalteca, salvadoreña, nicaragüense y costarricense, por medio de sus representantes en Tegucigalpa; y
5°- Transcribir el texto de esta resolución al Presidente General Tiburcio Carías A.

Firman
Gustavo A. Castañeda, Carlos Izaguirre V., Isidro Moncada, diputados propietarios; doctor Rafael Callejas, General Juan Blas Paguaga, Dr. Manuel Valladares Núñez, Dr. Ramón Rosa Figueroa, General Pío S. Fálope, General Juan Pablo Urrutia, Coroneles Rafael Valenzuela Fonseca, J. Bernardo Bardales, Angel Acosta Aguilar, Manuel J. Salgado, Joaquín Burgos, Alberto Pérez Estrada, Manuel de J. Callejas, Leonidas Alemán, Horacio Díaz, J. Esteban Callejas, Francisco del Cid, Modesto Ramírez V., Arcadio Molina, Vicente D. Valladares, Raimundo Valladares, Pablo R. Moncada, Eleuterio Rivera, Leonardo Ulloa, Pedro Blandón M., Basilio Sauceda F., Inocente Triminio, Camilo R. Reina, Gonzalo Córdova, Enrique López Pinel, Ramón Mondragón, Francisco Huiza, Miguel Fonseca, César Reinosa, Alejandro Albayero, Dositeo Borjas, J. Dionisio Moncada, Tenientes Coroneles Santos T. Hernández, Pablo Moncada G., Filadelfo Córdova, Juan Manuel Sibaja

El combate de Jacaleapa (extracto) Por Dario González, Diario La Tribuna, abril 2011 10 Febrero 1994 Gracias a las anotaciones que conservamos en nuestro poder, verificadas por el ex alcalde de esta ciudad (Danlí) don Rafael Medina Avilés, nos enteramos que de esta guarnición militar salió un destacamento de ochenta hombres al mando del general Teófilo Cárcamo y el coronel Alejandro Gómez Carías, tomando la dirección hacia el pueblo de Jacaleapa, la guarnición militar de Danlí quedó al mando del mayor de Plaza Gilberto Gamero con 40 hombres.

El 8 de febrero llegaron las fuerzas cariístas al mando del general Inocente Triminio, en un número de 1800, la mayoría desarmado y el resto portando rifles, pistolas y machetes. La plaza de Danlí se entregó a los revolucionarios sin ninguna resistencia.

El 9 de febrero salió el general Triminio con todos los armados de rifle, rumbo a Yuscarán con el objeto de atacar aquella plaza. A la una de la tarde se encontró con la avanzadilla del general Cárcamo y Gómez Carías, trabándose un fuerte combate, a las tres de la tarde Triminio entró peleando a Jacaleapa y capturó al general Cárcamo, tomándolo como prisionero. El 10 de febrero se inició de nuevo el combate, las columnas gobiernistas, fueron reforzadas con las tropas del coronel Mejía, Cambar, Sánchez, Cardona y Gómez Carías, el combate terminó a las ocho de la noche, saliendo derrotado el general Pedro Triminio por escasa munición.

Al siguiente día cuando se exploró el campo de batalla se encontraron 20 muertos y 26 heridos uno de los fallecidos era el mayor Alejandro Venegas Tinoco, Miguel González Gallardo y don Ariano Mejía, que pertenecían a las fuerzas gobiernistas.

De Jacaleapa las fuerzas que respaldaban al Gobierno de López Gutiérrez, salieron rumbo a Danlí, llevando como prisioneros dos revolucionarios, el coronel Tomás Mejía Montoya originario de Sabanagrande y Santiago Genizotti, que fueron avanzados en el cementerio lugareño.

El 11 de febrero salió el general Cardona, con sus fuerzas para El Paraíso, en el trayecto conocido como El Quiquisque, ordenó el fusilamiento del coronel Tomás Mejía Montoya y Santiago Genizotti, salvándose por casualidad, pues al ser fusilado las balas rebotaron en un puñado de monedas de plata, que guardaba en sus bolsillos. Logrando escapar al hacerse pasar por difunto.

La batalla del pedregalito (Alauca), 15 de febrero 1924
El 15 de febrero se internó Cardona en la aldea de El Pedregalito, donde tuvo informes que Carías estaba acampado con un gran ejército. El 20 de febrero atacaron a las fuerzas cariístas resistiendo seis horas de combate.


Ese mismo día tomaron el camino para Yuscarán y se encaminaron a defender la sitiada Tegucigalpa, finalizando la contienda el 3 de mayo de 1924, al instaurarse el gobierno provisional presidido por el general Vicente Tosta Carrasco.

En Febrero 20 se informa. - El General Peralta ha llegado anoche a Alauca, a cuatro leguas del Pedregalito y Sabana Redonda, donde se halla el General Carías con su ejército. Hoy a las 5 de la mañana entablóse un reñido combate que ha durado casi todo el día. Hay muchos muertos y heridos.
En esa batalla pelearon valerosamente los revolucionarios, y a pesar de su peligrosa escasez de parque, sostuvieron durante largo tiempo el fuego de las fuerzas dictatoriales, distinguiéndose entre los jefes revolucionarios los señores Generales don J. Inocente Triminio, don Mariano Sanabria y don Camilo R. Reina, y los Coroneles don Pedro Triminio, don Calixto Carías, don Constantino S. Ramos, don Manuel Valladares Núñez y otros cuyos nombres sentimos no tener. El Coronel Carías ha sido gravemente herido y no se le ha podido hallar. Después de la batalla. Por falta de parque y suficiente armamento, las fuerzas revolucionarias han tenido que abandonar el terreno a los dictatoriales.

Las tropas revolucionarias fueron tomando diversas plazas y acercándose poco a poco a Tegucigalpa, donde hubo incluso ataque aéreo.

Fuente: Libro Diario de la Guerra de Honduras, por Mario Rivas y Diario La Tribuna
Publicado por la Revista "Yuscarán, Ayer y Hoy" numero 9 agosto 2013


La antigua carretera de Yuscaran

Por Oscar Wilfredo Lezama

Recuerdo de los presidiarios que labraron a pico y piocha
la antigua carretera de Yuscaran
Desde finales de 1600 esta ciudad fue dando muestras de desarrollo minero, ya en los 1700 era una de las ciudades importantes del país, pero aun con toda la riqueza que se extraída de sus entrañas no tenía carretera propiamente dicha. Si se tenían caminos amplios para carretas en las que traían mercadería del sureño puerto de Amapala vía Sabana Grande, también se utilizaba  mucho las bestias y el puente de potrerillos que destruyó el huracán Mitch servía para el tránsito hacia Danlí y así llegamos a la tercera década de los 1900.

El comercio con Tegucigalpa, según nos relata Don Cesar Manuel Sibaja Rodríguez quien hizo su primer viaje a los seis años de edad,  los comerciantes llevaban bestias para cargar sus productos, otros los llevaban en hombros, las gallinas en Palancas, los huevos en tambos envueltos en tuzas y así sucesivamente, salían de Yuscarán camino del Cordoncillo a salir a Santa Clara por la Quebrada de los Muertos (le decían así porque allí mataron varias personas entre ellos 6 sacerdotes) los que salían por el lado de Laínez lo hacían por el Rancho del Obispo a salir a las Mesas, siguiendo camino llegaban a San Antonio de Oriente hasta llegar al Rancho de Trejo, donde vivía don Telésforo Salgado suegro de Beto Ochoa, allí descansaban y al día siguiente continuaban su camino por la Montañita siguiendo por el Edén hasta caer a la Travesía (en ese tiempo este lugar estaba retirado de Tegucigalpa) de allí hasta llegar al Guanacaste. El viaje en total duraba dos días.

Para 1929,  ya se hablaba mucho sobre la construcción de la Carretera, lo que ilustramos con el siguiente punto de acta municipal del 1 de febrero de 1929.

“Numeral  5to.  El regidor Don Juan Sierra Leal, excita a la corporación para que si a bien lo tiene  se haga un llamamiento a los alcaldes municipales del círculo de Texiguat y algunos de los que se crea conveniente de los pueblos de este círculo, para que presentes ellos o un representante al menos por los que no pudieran venir se trate del asunto de nuestra carretera ya que con la que construyen los vecinos de Danlí o sea el estado hacia aquella ciudad, este círculo y cabecera departamental,  quedará aislado, su comercio y demás por falta de tal importante vía de comunicación, que siendo como la están haciendo aun demanda mayores gastos al estado porque demanda la hechura de dos puentes costosos y que por esta vía no resulta ninguno puesto que existe el poderoso puente de Potrerillos, testigo del derrumbamiento de otros, quedando este en su estado desafiando los años venideros.”

En sesión municipal del 15 de octubre de 1931 “La municipalidad aprovechando la presencia del señor ministro de gobernación, justicia y sanidad expone o pide interponga sus buenos oficios para lograr la reforma del decreto legislativo Nº 128 del 16 de marzo de 1929 en el cual se establecen algunos sobre impuestos para la apertura de la carretera a Danlí, con ramal a Yuscarán, para que en la reforma se exprese que ambos ramales deberían construirse simultáneamente y que se concerte el libre canteo en las minas de esta ciudad ya que será difícil que las compañías dueñas de ellas las exploten”


Paredón con la inscripción “Recuerdo de los presidiarios, 19..”  en la antigua carretera cerca de la Pedrera.

En acta de sesión de cabildo abierto de la municipalidad de Yuscarán el 25 de enero de 1932,  folio 217 presidida por el Señor Gobernador Político Don Elías Aguilar con el objeto de poner en conocimiento de la corporación y el pueblo, que el diputado por este departamento don Juan Raudales Portillo ha comunicado al señor gobernador que ha presentado iniciativa al congreso pidiendo que sobre el impuesto que se ha estado cobrando para el acueducto de Comayagua por haber vencido el plazo, se destine para la construcción de la carretera de oriente que unirá la capital  con esta ciudad.

Acta de la sesión Municipal del 1 de marzo de 1932, folios 126 y 127. “Entre la correspondencia, el secretario da cuenta de un mensaje telegráfico del diputado por este departamento don Abel Gamero, en que participa que el soberano Congreso Nacional, aprobó el día de ayer la iniciativa que en unión de los demás diputados introdujeron a la consideración de la Cámara para que se destinara el uno y medio por ciento sobre el producto neto de las importaciones, cuyo producto se destinará a la apertura de la carretera que unirá esta ciudad con la capital.”

Don Cesar Sibaja, 91 años
nació el 9-Enero-1922
Nos relata Don Cesar Sibaja, que para la apertura de la Carretera a Yuscarán todos los milicianos fueron citados a trabajar y que de 6 días les pagaban 3 y los otros 3 como contribución al proyecto. Comenta que los reos trabajaban por separado y que los milicianos construyeron los cuartelitos uno de troncos en Fátima y el otro de adobe en Agua Blanca (este último ni las inclemencias del tiempo no pudieron deshacer sus paredes hasta que lo hicieron con tractores en la etapa de pavimentación de la actual carretera). Los trabajos eran dirigidos por el norteamericano conocido como Mr. Hokis. Los reos eran llevados y traídos amarrados. Estos privados de libertad dejaron constancia de su esfuerzo en un letrero grabado en bajo relieve sobre la piedra que dice: “Recuerdo de los presidiarios” que  aún se conserva en la calle vieja un poco más arriba del actual desvió a El Zarzal y hojalá se siga conservando como recuerdo de aquellos tiempos.


En sesión del 1 de mayo de 1941,  el señor alcalde municipal Don Alonso Fortín Eguigure, informa a la corporación que el 18 de abril de 1941 y timoneado por Mr. Hokins entró a esta ciudad el primer Carro.       

Publicado en la Revista "Yuscarán, Ayer y Hoy" número 9 agosto 2013


La mina de Guayabillas y el mineral de Yuscaran

Por William V. Wells
Ingenio de la mina de Guayabillas, año 1887
Esta mina es una de las primeras en ser descubiertas en Yuscarán junto a la mina Quemazones, la mina Guayabillas llego a ser considera la mina de Plata más rica de Centroamérica,  existen muchas historias en cuanto a ella. El siguiente es una transcripción literal de los relatos que el norteamericano William V. Wells incluye en su libro “Exploraciones en Honduras” publicado en  1857, antes les brindo un resumen de quien fue  Wells, ya que es uno de los primeros en escribir acerca de Yuscarán y sus minas.


William V. Wells
Nació en Boston, Massachusetts, el 2 de enero de 1826. Fue educado en la escuela común de su ciudad natal, se convirtió en un marinero y oficial de la marina mercante. Después que participara en la minería y otras empresas comerciales fue un agente de capitalistas norteamericanos en la obtención de clausulas, contratos y otras ventajas de gobiernos extranjeros, viajando por ello a diversas partes del mundo, fue después cónsul general de Honduras en los Estados Unidos.

El Sr. Wells fue editor de varios periódicos en San Francisco y corresponsal de diversas revistas de diferentes partes del mundo, y es el autor de “Exploraciones y Aventuras en Honduras" (1857)

En 1856 Williams Wells vino a Honduras, específicamente para explorar la zona de Olancho, con la esperanza de lograr contratos entre propietarios locales y capitalistas norteamericanos para la explotación de minerales, especialmente el oro. El relato de Wells aunque un poco despectivo es bastante descriptivo de las condiciones socio-político-económico de la Honduras de mediados del siglo XIX. Aunque en su libro, Wells o sus editores hacen uso de algunas de las ilustraciones que aparecen en los libros de Squier, también hizo uso de los servicios de un dibujante Hondureño, al que desgraciadamente solo nombra como el “Señor L”

La Mina de Guayabillas
Unas pocas semanas antes de dejar Tegucigalpa, fui presentado al Capitán Moore, quien mandó hace tiempo una fragata pero estaba ahora retirado a media paga y por catorce años se habida dedicado al trabajo de minas de plata en Centro América. Sus ojos azules y brillantes y sus  facciones enérgicas, patentizaban una actividad y una salud que no podían esperar de su edad avanzada y de sus cabellos y barba blancos. Recientemente había importado de Inglaterra una máquina a vapor bastante costosa, que compró con el producto de sus actividades mineras en la vecindad de Yuscarán, donde tenía como empleados cincuenta hombres con un salario de un real por día y por esto al fin, estaba realizando una rápida fortuna. Los nativos,  entre quienes él es muy popular, le llaman El Capitan Morey. Me dijo que había gastado dos meses en procurarse los documentos necesarios para importar su maquinaria y por algún error corrió el riesgo inminente de que se la confiscara el Gobierno. El Capitan Moore hablaba de Dunlop, el autor de “Travels in Central America”, con quien tuvo agradables entrevistas en 1846. Dunlop se refiere a él como el único extranjero que había intentado trabajar modernamente minas de plata en Centro América. Sobre las minas se cuentan las más maravillosas historias, algunas de las cuales forman la base de leyendas similares a las relacionadas con el jugoso Lago de Parima, “El Dorado”, o sea la búsqueda de la ciudad del Oro. Las más célebres minas del Estado, la mayor parte de las cuales han venido a amenos, son las de Guayabillas, Malacate, Mairena, Coloal, Tabanco, Gatal, El Plomo, Opoteca, Cuyal, San Martin, Caridad y El Corpus.

De las viejas tradiciones mineras, la que menos participa de lo fabuloso es tal vez la célebre mina de Guayabillas, todavía considerada por las viejas gentes como la mina de plata más rica que se ha conocido en todo Centro América. Mi amigo el señor Lozano, que tenía predilección por su confortable hamaca y por un buen oyente, se refirió a menudo a esta mina y de él oí relatos que corroboraban lo dicho por muchos otros.

Esta mina está situada dentro del área del mineral de Yuscarán y fue descubierta en 1771 por un vaquero Juan Calvo, quien subiendo una pendiente rocosa, hizo desprenderse una gran peña que  rodando estrepitosamente montaña abajo aró la tierra revelando, para su estupor, filamentos de plata regados entre los intersticios de las rocas, como delicadas raíces fibrosas. Tuvo el suficiente discernimiento para pensar que no le aprovecharía al hacer público tal descubrimiento aunque hubiera hecho un denuncio e informándose del método usado entonces por los propietarios de minas de plata, en una olla de hierro derritió grandes cantidades de metal sin importarle seguir la veta dentro de la montaña. “Pero”, dijo el narrador, esta prosperidad súbita era demasiado para Juan Calvo. La vanidad pudo más que su prudencia y un día en una fiesta dejó ir ciertas palabras, provocando la atención de sus compañeros, que desde algún tiempo estaban celosos al verle vistosamente trajeado, con aires enfatuados y con mucho dinero para jugar, le siguieron y el secreto se descubrió. Pronto pasó la propiedad por compra o de otra manera a manos de la rica familia Argeñal, que inmediatamente comenzó a trabajarla. Que inmensas cantidades de plata se sacaron de esta mina por muchos años sucesivos, lo testifican la tradición y la rápida población de su vecindad inmediatamente después de  su descubrimiento; pero que “$12, 000,000 se sacaran en cincuenta años”  es difícil de creer. No obstante, la historia posterior y las vastas sumas que se sabe han sido extraídas después de que se trabajó la segunda vez, casi garantizan la veracidad del relato aunque este sea prodigioso.

Se asegura que los Argeñal, después de la independencia regresaron con otras familias leales a España y que sus propiedades, una vez confiscadas se dejaron perder. La revolución, no obstante, fue incruenta en Centro América y no había razón para que aquellas familias que eran leales a la corona temieran la violencia del pueblo. No fue sino hasta 1838 que el Sr. Bennett, capitalista inglés tuvo éxito con sus socios al adquirir la posesión parcial de la mina de Guayabillas. En aquel tiempo las galerías y socavones estaban casi obstruidos con tierra y ripio, para removerlos fue necesario hacer grandes desembolsos. La empresa fue dirigida bajo un plan adecuado a la conocida riqueza de la mina.

De Cornwall se trajo un grupo de mineros, cuyos descendientes aun viven en Honduras: se aprovecharon los servicios de sabios y la mina se reabrió, después de un año de trabajo no remunerativo, bajo los auspicios de nativos y extranjeros, difícil de estimar, desde aquel periodo, la extraordinaria producción de la mina. Cerca de veinte personas viven ahora en Tegucigalpa que son propietarias de pequeñas participaciones en la empresa y por ellos supe de los dividendos semanales de la producción. La broza de esta mina, que se dice ser la más rica en Honduras, se halló cubierta con plata virgen cuando fue descubierta hace más de medio siglo. La fundición se hacía en inmensos hornos construidos cerca de los trabajo. El Gobierno parcialmente interesado en la empresa favoreció las operaciones. Los socios tanto nativos como foráneos, se hicieron ricos. Los relatos de “los buenos tiempos de Guayabillas” todavía circulan en Honduras y su antigua reputación, calificada como fabulosa, fue nuevamente ganada. Se exportaron, vía Belice, grandes cantidades a Inglaterra, donde la fama de la mina fue pronto conocida. A los trabajadores se les pagaba haciendo éstos grandes filas y se ocupaba del mediodía hasta la tarde todos los sábados para hacerlo. He aquí una ilustración de peso de lo que vale el capital, la labor y la técnica extranjera en Honduras “Pero”, continuó mi informante, “la fatalidad del país no podía tolerar tal anomalía en la historia de Honduras. Ferrera, instrumento cruel del partido aristócrata, ascendió por fraude a la presidencia; la propiedad fue confiscada; los ricos fueron asesinados o extrañados, toda la gente respetable y honesta fue proscrita; y todos los negocios trastocados y arruinados.

Al morir en Guatemala uno de los más fuertes propietarios de Guayabillas, la propiedad cayó a manos de su hermano, un abogado marrullero de la más baja índole en el partido de Ferrera. Hasta aquí la mina de Guayabillas había estado relativamente exenta de los desafueros del partido servíl, gracias a la influencia de los extranjeros, especialmente de los ingleses y de algunos miembros del citado partido interesados en la propiedad. El abogado de Guatemala. Don Felipe Jáuregui, defraudó a los herederos de su hermano; y sabiendo que a la terminación de la administración de Ferrera sería compelido a devolver la propiedad, resolvió sacar mientras tanto las mayores ventajas.


Una de las secciones de las Ordenanzas de Minería prohibía la remoción de las columnas naturales de roca y broza que soportan los techos y arcos de las minas. En la de Guayabillas se encontraron y tal como las dejaron los viejos propietarios, formadas por sólida broza y de un inmenso valor. Un soborno del rico Jáuregui indujo a Ferrera y a la mayoría de los Camaradas a que se desgarraran estas Ordenanzas, de tiempos inmemoriales. Otros dueños, convencidos por los argumentos aparentemente plausibles del astuto abogado estuvieron de acuerdo; los pilares se echaron abajo y en cuatro meses, se me dijo, produjo medio millón de plata pura, pero en la siguiente época de lluvias los techos cayeron y la mina quedó arruinada. Las grandes galerías quedaron obstruidas con piedras, maderos y lodo; la maquinaria se destruyó y los propietarios extranjeros, después de disputar en vano con Ferrera, tuvieron que abandonar la empresa, desalentados. Para reabrir la mina de Guayabillas se hubieran requerido unos diez mil dólares y se aseguraba que la inversión hubiera sido buena ya que la mina estaba dando buena producción cuando fue destruida por el rapaz Jáuregui.
 

El Mineral de Yuscarán
Ningún distrito en el departamento de Tegucigalpa es tan bien conocido por los extranjeros o goza hoy de tanta reputación como éste. Ha sido el campo de trabajo de numerosas empresas algunas de las cuales amasaron grandes fortunas. La ciudad de Yuscarán se halla en el centro del distrito. Como doce minas se han estado trabajando o han sido abiertas en los últimos diez años. Las minas más refutadas en su historia son: la de Guayabillas, a cuya extraordinaria productividad me he referido antes, la de las Iguanas, en muchos aspectos con historia igual a la anterior y que aunque se sabe es rica, se halla ahora abandonada. La de El Capiro, que está en las cercanías de Yuscarán, es muy antigua y recientemente fue reabierta y la trabajan con éxito los señores Uncal y Ferrari de Tegucigalpa. La de Las Quemazones, que se trabaja con todo provecho y con maquinaria burda por una sociedad local. La Malacate, que se trabajó anteriormente con gran provecho por una compañía nacional. La Suyatal, cuya broza tiene un porcentaje de oro y es ahora propiedad del señor Fúnez, de Yuscarán, que la trabaja solamente para conservar su título de propiedad, llenando los requisitos que prevén las “Ordenanzas de Minería”, cuerpo de disposiciones  legales que desde  el tiempo de los españoles no ha sufrido menor cambio. La de Monserrat, que aunque antes produjo en gran cantidad, hoy no se trabaja.  Pertenece esta mina a un señor ingles de apellido Collier casado con una señora de Tegucigalpa  (D. Jorge Collier, natural de Dublin, casado con Da. Francisca Lazo, hermana del compañero de Wells en su viaje a Olancho),  la mina del Roble, que pertenece a la familia Argeñal, produjo otrora inmensamente, pero ahora se haya abandonada. La Mina de Rivas, que según se dice, es rica y no se trabaja por falta de capital. El Corpus, vieja mina cuya riqueza increíble causó hasta duda de que el metal que de ella se extraía fuera tal, se cree está en este distrito. Todas las brozas de estas minas contienen oro.

Fuente  “Exploraciones en Honduras”, William V. Wells, 1857, BCH-EDUCA 1982
Publicado en la Revista "Yuscaran, Ayer y Hoy" número 9 agosto 2013


General Pedro Francisco Triminio Osorio

Pedro Francisco Triminio Osorio baluarte ciudadano, nació en la ciudad de Yuscarán, el 21 de octubre de 1895. Fueron sus padres don Pedro Triminio y su madre la abnegada Doña Castula Osorio Banegas.

En 1924 fue comandante Local en el pueblo de Talanga; y en ese mismo año desempeño el cargo de Mayor de Plaza en el departamento de Francisco Morazán. A continuación Jefe Expedicionario de los departamentos de El Paraíso, Choluteca, Comayagua, Valle, Intibucá y Gracias.

En la revolución de 1924 siendo entonces Coronel formo parte del ejército de Oriente junto a su hermano José Inocente Triminio.

A comienzos de 1926 fue Jefe de la Plana Mayor Presidencial, y de la Guardia de Honor Presidencial, durante la administración del Dr. Miguel Paz Barahona.

En 1930 Diputado al congreso Nacional por el departamento de Francisco Morazán. Logrando ser reelecto en su cargo durante varios periodos consecutivos hasta 1954.

En 1931 fue Alcalde Municipal de Tegucigalpa. En 1933 fue Jefe Encargado de Guardia de Honor Presidencial y Jefe de la Fuerza Extraordinaria, siempre de Casa Presidencial.

En 1956 fue nombrado Jefe Expedicionario en Choluteca, departamento de El Paraíso y en Olancho, con motivo de las controversias de limites Honduro-Nicaraguense. Muy notorio es decir que fue presidente del Comité Departamental del Partido Nacional, desde 1929 hasta 1948. En 1969 era miembro consultivo del Partido Nacional de Honduras.

Al ascender a la Presidencia Carías Andino, en su primer período coloca en la Comandancia de Armas de Tegucigalpa, al General Pedro F. Triminio Junto a su hermano forma parte de los diputados que establecieron la Constitución de 1936.

El 8 de diciembre de 1939 presento al congreso junto a otros diputados una exposición de motivos con el propósito de ratificar una vez más a carias en el poder.

Fue apresado en el año 1961 estando en su bufete, esto por las medidas tomadas contra nacionalistas en torno a la Masacre de los Laureles.

El General Pedro Triminio murió en 1975.

Fuente: Eliseo Romero, Monografía de la ciudad de Yuscarán, 1969
Publicado en la Revista "Yuscarán, Ayer y Hoy" número 9 septiembre 2013




General Inocente Triminio Osorio

General Inocente Triminio
Nació en Yuscarán el 14 de febrero de 1889. Hijo de Pedro Triminio y Castula Osorio fue su padrino Benito Rodríguez, hermano del también Coronel Pedro Triminio. Los primeros dos años de educación primaria  los hizo en Yuscarán y el resto en la Escuela No. 1 de la ciudad de Tegucigalpa. La secundaria 1ro y 2do curso en el Instituto Nacional dirigido por don Pedro Nufio. En 1904, pasó a la Escuela de Cadetes fundada por el General don Manuel Bonilla, dirigida por don Luis Segundo Oyarzún. El 30 de enero de 1908 fue graduado de Alférez e Instructor del Ejército. Posteriormente fue ascendido a Capitán  el 7 de agosto del mismo año a Capitán Mayor.

El 3 de noviembre de 1910 fue ascendido a Mayor. El 6 de septiembre de 1919 a Teniente  Coronel y el 10 de septiembre del mismo año a Coronel. Ascenso ratificado hasta el año de 1923 con el siguiente gobierno.

El 8 de febrero de 1924, fue ascendido a su grado máximo de General de Brigada, por aclamación de las tropas revolucionarias y aplicando la constitución de 1894. Ascenso que fue aprobado por el jefe Ejecutivo General Tiburcio Carias Andino.

Ocupo los cargos de Instructor y Secretario de la Comandancia de Armas de Nacaome, en 1908; Instructor y capitán de la compañía de Nacaome; en el mismo año Mayor de la Plaza de Marcala en 1909. Siempre el mismo año fue Comandante Local de Utila. Segundo Jefe de la Plana Mayor Presidencial; Segundo Jefe Expedicionario de El Paraíso y Olancho en 1911. Mayor de plaza de Nacaome en 1913, Mayor de plaza de Choluteca en 1916.  Jefe expedicionario de El Paraíso en 1917. En 1918 Comandante Seccional de Cedros, plaza ésta que fue atacada por los revolucionarios el 29 de julio de 1919. Primer jefe del primer Batallón que operó en el oriente de la republica, en agosto del mismo año. El 30 de enero de 1924 comenzó la revolución en Tegucigalpa encabezada por el General Tiburcio Carias Andino y el General Inocente Triminio, organizó su tropa en el Barrio Viera con un número regular de 300 hombres.

En 1924 comandante y gobernador Político hasta febrero de 1925 del departamento de El Paraíso. Seguidamente fue jefe de la Primera Zona Militar de Honduras con asiento en Choluteca e inspector Regional del Ejército en la misma zona.


El 2 de marzo de 1933 fue nombrado colaborador del Ministerio de Guerra y Aviación. El 23 de marzo de 1949. Comandante seccional de Amapala hasta el 13 de abril de 1955, fungiendo en cargos militares un total de 39 años consecutivos. Fue diputado por el Departamento de El Paraíso en 1936 y junto a su hermano Pedro Triminio diputado por el departamento de Tegucigalpa en el mismo congreso.  

Fuente: Eliseo Romero, Monografía de Yuscarán, 1969
Publicado en la Revista "Yuscarán, Ayer y Hoy" Número 9 septiembre 2013

                                                              

General Juan Pablo Urrutia

Nació el 27 de julio de 1862 en el pueblo de Orica, Depto. de Francisco Morazán, Egresado de la escuela de Cadetes que fundó el gobierno del General Luis Bográn.

En diciembre de 1883, fue nombrado Comandante Local de Distrito de Cedros, tomó posesión el 9 de enero de 1884. En marzo de 1885 fue llamado a Tegucigalpa para tomar parte de la campaña  cuando Justo Rufino Barrios proclama la unión de Centroamérica. Concluida esta campaña, volvió a su puesto de comandante de dicho distrito. En 1886 fue nombrado comandante local de mineral de San Juancito, desempeño dicho cargo por seis meses.

A finales de 1886 fue nombrado comandante local del distrito de Yuscarán, puesto que desempeñó por varios años, en la administración de Bogaran y Leiva. En esta misma administración estuvo de Jefe del distrito de Danlí. En 1892 desempeño por 6 meses una inspectoría de Policía del departamento de El Paraíso. A finales de 1892 fue nombrada comandante principal del Puerto de la Ceiba; permaneciendo en dicho puesto 6 meses. En el mismo año de 1892, figuró de alta como coronel del Estado Mayor del Presidente Domingo Vásquez. En éste mismo año fue nombrado Jefe Expedicionario en el departamento de El Paraíso. A finales de la administración Sierra estuvo de comandante de Armas en Danlí, desempeñando dicho cargo entre 3 y 4 meses, inmediatamente después de éste y por acuerdo del Jefe de las Fuerzas Revolucionarias de Oriente General Miguel R. Davila, fue nombrado Comandante de Armas y Gobernador Político del departamento de El Paraíso, en cuyo puesto permaneció durante la Admon. del general Bonilla.


En 1907 fue nombrado comandante de Armas del Puerto de Tela, permaneciendo mes y medio de donde pasó a la Ceiba en expedición, en éste puerto asumió la Comandancia y Gobernación en virtud de haber abandonado dicha Plaza el Coronel Ciriaco Padilla, quien desempeñaba dichos puestos tocándole entregar la plaza a las fuerzas nicaragüenses que invadieron aquel litoral a la caída del general Dávila que ocupaba la presidencia, y por orden de este estuvo en el desempeño de tales puestos hasta el 5 de abril del mismo año que entrego la Comandancia de Armas, por orden del Delegado Ejecutivo de Nicaragua al jefe de las fuerzas expedicionarias de Honduras general Luis Isaula. La gobernación la abandonó, porque se consideraba amenazado por las fuerzas que ocupaban la plaza.

 El 14 de marzo de 1911 fue nombrado Comandante de Armas y Gobernador Político de el departamento de El Paraíso. En 8 de marzo de 1919 pasa a la Comandancia de Armas de Yuscarán. En julio de ese mismo año dejo de ser comandante de armas de Yuscarán, en virtud de haber pasado a figurar como agregado de la Secretaria de Guerra. En acuerdo de 9 de junio de 1925, fue dado de alta como agregado  de la plana mayor de la comandancia general del Ejercito y a fines de este año fue dado de baja, y pasó como comandante de Armas de la Ceiba, cargo al que renuncio, pasó nuevamente a Yuscarán donde permaneció hasta septiembre de 1928, pasando de inmediato a igual cargo a la ciudad de La Paz, permaneciendo hasta el mes de noviembre del mismo año. Por acuerdo de la Corte Suprema de Justicia de fecha de 5 de noviembre de 1937 fue nombrado Juez de letras suplente de esta sección de Yuscarán tomando posesión el 8 del mismo mes, en virtud de no haber propietario asumió como Juez, puesto en el que permaneció durante varios años.

Por considerar que en 1890 tomó parte a favor del gobierno durante la sublevación del general Longino Sánchez al haber tomado aquella plaza el coronel Francisco Guerrero. Tomó parte a favor del Gobierno en todas las actuaciones de armas que hubo en el departamento de El Paraíso y el de Choluteca en los años de 1893 al 1894 hasta la caída del presidente Vásquez: como puntos de combate se señalan; El Corpus, Carrizal y Las Anonas. En 1913, el general Manuel Bonilla le extendió el honroso galardón de titulo de General de Brigada.

Desde 1895 hasta 1900 estuvo emigrado en el Salvador. En 1917 fue nombrado para desalojar las tropas nicaragüenses de las Trojes; pero todo se resolvió pacíficamente.

En 1903 es famosa su participación tomándose la plaza y la iglesia de Danlí, En 1924 formo parte del Ejercito de Oriente en los inicios de la revolución de ese año, revolución en la que participo activamente.

En el barrio El Calvario de esta ciudad de Yuscarán, logró formar su hogar, con toda la modestia del caso, y uno de sus hijos fue don Gustavo Urrutia, que dio origen a otra generación de hijos entre ellos algunos ya fallecidos.
En diciembre de 1941, el General don Juan Pablo Urrutia, descendió a la tumba, después de haber cumplido eficazmente con el deber patrio y sagrado. En cuyos actos de despedida, se le rindieron homenajes y sentidos discursos entre ellos el pronunciado por don Gabriel Córdova.

Fuente : Monografia de la ciudad de Yuscaran, 1969
Publicado en Revista Yuscarán,Ayer y hoy" Número 9 de agosto 2013


General Teofilo Carcamo "Tencaramo"

Por Oscar W. Lezama

Personaje Originario de Jacaleapa, que por su rango ocupó buenos cargos en lo civil y en lo militar, cuenta la tradición oral de Yuscarán que don Teófilo era algo analfabeta, pero que por su posición él pretendía firmar y que en lo que apenas escribía en vez de Teófilo Cárcamo se leía “Tencaramo” por lo que popularmente se le conocía con el apodo de Tencaramo.

Anécdotas picarescas
De la tradición oral recogemos las siguientes anécdotas del General Teófilo Cárcamo.
En Yuscarán existe el cerro Grande más conocido como cerro de las Nalgas por su forma, más abajo a la orilla del Rio de los Aguacates existe un lugar conocido como Los Coyoles por la abundancia de esos árboles.

Como lo repite la historia las revueltas o revoluciones eran tan frecuentes, más que todo por asuntos políticos. Siendo Comandante de Armas don Teófilo un grupo de rebeldes merodeaba Yuscarán. Don Teófilo, por no ser muchos no le dio tanta importancia pero si se encargo de ellos sin dar parte a la superioridad, pero alguien informó del suceso a Tegucigalpa, lo que dio lugar a que se comunicaran con Don Teófilo, el mensaje decía  “Informe a Brevedad si hay movimientos armados en Yuscarán” y con el folclorismo que era propio de don Teófilo contesto: “cierto me atacaron por las Nalgas, pero estoy resistiendo en los Coyoles”

Otra anécdota de este popular personaje que se destaco como elemento muy valiente.

Cuenta la tradición que en una invasión de revolucionarios provenientes de la frontera con la República de Nicaragua, Don Teófilo Salió a combatirlos, desafortunadamente no tenemos la fecha en que esto sucedió, pero se dice que Don Teófilo los repelió poniendo todo su conocimiento y valor de tal manera que a fuerza de tiros los fue obligando a retroceder, al grado que los sacó del país y mas allá de la frontera los seguía combatiéndolos, es decir en territorio nicaragüense. Este hecho provocó una protesta del Gobierno del hermano país, por lo que el congreso se vio en la necesidad de interpelar en su seno al General Teófilo Cárcamo, en los términos siguientes:
“General sus actos han estado a punto de provocar un conflicto internacional ¿Cómo es posible Coronel que no se haya dado cuenta que   estaba en territorio ajeno? Y Don Teófilo contesto así: “Y yo que sé, caso que a yo me dieron plano pues” a lo que algunos congresistas dijeron “Y de que hubiera servido, sin saber leer”


En la revolución de 1924 don Teófilo Cárcamo participo del lado del Gobierno.