domingo, 26 de mayo de 2013

La Familia Guardiola Arbizu

Ana Mateo Arbizu Flores y
El Presidente Santos Guardiola




Cuenta la tradición que el General Esteban Guardiola antes de ser Presidente de la República de Honduras, fue varias veces al mineral de Yuscarán, algunas de ellas de paso para Texiguat. En uno de esos viajes llegó a una casa de campo,  propiedad de don Calixto Arbizú, situada a poca distancia de esta población. Arbizú vivía allí con su esposa doña Santos Flores, viuda de un funcionario español de apellido Tagle, sus hijas Trinidad, Mariana y Anita y miembros de su servidumbre.
Como ya en Guardiola pesaba la leyenda negra, inventada por sus implacables enemigos, se le tenía por el hombre temible. Como era natural, las mujeres de la casa, se fueron a refugiar en las piezas más retiradas; pero como Guardiola manifestara al señor Arbizú su deseo de conocerlas, éste las llamó a presencia del visitante, a donde llenas de timidez llegaron.

Todo fue verlas y Guardiola quedó prendado de Anita, quien teniendo como todas las mujeres la intuición del amor que despiertan en los hombres, simpatizó también con él. Ese sentimiento de amor fue acercando a esos dos seres hasta pactar su próximo enlace.

Genoveva Guardiola de Estrada Palma
Primera Dama de Cuba
Otra tradición dice que Guardiola conoció a doña Ana en un baile, el baile se celebraba en la casa frente al mercado de Yuscarán, donde hoy está el negocio de doña Esmeralda de Cortés, casa que pertenecía a Don Calixto Arbizú, minero y ex alcalde de Yuscarán.
El señor Arbizú abandono la ciudad de Yuscarán para venir a presenciar el matrimonio de su hija Anita a Tegucigalpa. Pasando por el pueblo de Cantarranas, hoy San Juan de Flores, cayó gravemente enfermo, y manifestó a su familia que no quería morir sin dejar ya casada a su hija Anita.  Guardiola acudió presuroso al llamamiento que se le hizo, sellando con lazo indisoluble aquel amor nacido espontáneamente de su alma. A la muerte de Arbizú, Guardiola publicó una composición en verso que circuló profusamente en hoja impresa en Tegucigalpa. 

Guardiola fue feliz al lado de su esposa, la amó apasionadamente y le prodigaba toda clase de ternuras que ella supo corresponder. El matrimonio de Guardiola se verificó el año de 1847, probablemente a fines de marzo o a principios de abril, siendo Ministro de Relaciones Exteriores el Dr. Juan Lindo. Procreó con su esposa a los siguientes  hijos: Gonzalo, que nació el 10 de enero de 1848, siendo su padrino de bautismo don Bernardo Inestroza, Fue director del Archivo Nacional de Honduras y el escribió las preciosas Tradiciones Tegucigalpenses y murió el 22 de marzo de 1903.

Gumercinda Guardiola Arbizú
Guadalupe, que nació el 8 de mayo de 1849, siendo sus padrinos de bautismo el Dr. Cornelio Lazo y Francisca Guardiola de Inestroza. Se casó con el Lic. Trinidad Ferrari y murió en San Pedro Sula el 31 de mayo de 1944. Francisca que nació el 3 de agosto de 1850, siendo su padrino don Sotero Moncada;  fue maestra de Instrucción Primaria y murió el 10 de abril de 1927; Galatea que nació el 31 de mayo de 1857, siendo sus padrinos don Trinidad Ferrari y doña Trinidad Ferrari;  fue una elegante dama de salón, que se distinguió por su canto dulce y su ejecución en el piano; de casó con el General polaco Carlos Rolof Niaplhy y murió el 3 de junio de 1941, en La Habana; Genoveva que nació el 30 de julio de 1858, siendo sus padrinos don Esteban y María Ferrari; se casó con Don Tomás Estrada Palma, primer Presidente de la República de Cuba y murió en New York el 20 de diciembre de 1926; Gumersinda que nació el 22 de enero de 1850, siendo su padrino don Bernardo Inestroza, murió al poco tiempo de haber nacido; Guillermina que nació el 18 de mayo de 1861, siendo su madrina su tía Trinidad Arbizú Ocampo y murió el 27 de febrero de 1944. Nótese que todos los nombres de los hijos inician con la letra G.


Doña Ana Arbizú de Guardiola murió en Tegucigalpa el 30 de noviembre, en el mismo año que murió su hijo Gonzalo a quien lloró inconsolablemente.

Guardiola a pesar de tener pocos fondos, trató de adquirir una casa en la ciudad de Tegucigalpa, perteneciente a una señora que vivía en Amapala, por cierta cantidad de dinero. Para esa transacción Guardiola dio poder a los señores Bernardo Inestroza y Miguel Lardizábal.

En esa escritura se hizo constar que el referido Guardiola daba esa casa en donación a Anita Arbizú por las prendas relevantes que caracterizaban a dicha señora y sobre todo a los importantes y esmerados servicios que había prestado a su marido. Pues bien, una casa fue todo lo que quedó en herencia al morir asesinado en Comayagua el que fue modelo de esposo y padre. La viuda se vio en la necesidad de responder con ese inmueble a la casa comercial Fortín del también yuscaranense Don Daniel Fortín por cantidades de dinero que le daba mediante el pago de réditos. Francisca y Guillermina se fueron a vivir a una casita de bahareque en la calle de la Ronda, de esta ciudad de Tegucigalpa y la última murió en casa extraña. Que diferencia la de aquellos tiempos con los actuales, los Cabañas y Guardiolas no reaparecerán. 

Recopilaciones Lic. Hector Ramón Cortés Cáceres
Fuente: Libro  Vida de Esteban Guardiola, por Esteban Guardiola Cubas.


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