domingo, 29 de septiembre de 2013

La Casa Nacional de Yuscarán


Por Oscar Wilfredo Lezama y Hector Ramón Cortés

De los oriundos de Yuscarán no hay quien no conozca está casa  que hoy está siendo restaurada, pero muy pocos conocen de su historia.  Esta casa es recordada porque hasta hace unas décadas funciono allí la fuerza de Seguridad Publica y el Presidio Local, mejor conocida como el Cuartel. Fue concedida originalmente para albergar ahí las oficinas departamentales, de gobierno y el presidio presentes en la ciudad de Yuscarán como cabecera departamental del Departamento de El Paraíso.

Las primeras gestiones para su diseño y construcción fueron hechas en el mes de enero de 1884 siendo alcalde de Yuscarán Don Trinidad Gradiz quien a través del Señor Gobernador Don Mónico Córdova solicita al Gobierno central la construcción de un local para albergar las oficinas gubernamentales y cárceles públicas, manifestando la disposición del vecindario a brindar la mano de obra para dicho proyecto. En respuesta el gobierno manifiesta que la gobernación y la comandancia de armas están en capacidad de emprender dicha obra.
El 19 de febrero de 1884, el señor gobernador político, manifiesta la recepción del acuerdo supremo refrendado por el Señor Presidente Luis Bográn aprobando el plano para levantar la Casa Nacional de Yuscarán, dicho acuerdo aparece publicado en la Gaceta Oficial del 21 de marzo de 1884, en la que se excita al señor Gobernador a ir informando el estado en que marchen los trabajos del edificio mencionado, al mismo tiempo las dificultades y necesidad de fondos que se tenga para irlos cubriendo en la medida de lo posible. Gaceta Oficial de 21 de marzo de 1884

En la misma gaceta y con fecha 19 de febrero se publica el acuerdo supremo en que se subvenciona el trabajo de la construcción de la Casa Nacional de Yuscarán considerando su belleza y utilidad pública con la cantidad de 200 pesos mensuales a partir del 1 de marzo del referido año,  autorizando a la Administración de Rentas del Departamento de El Paraíso para realizar dichos pagos. En este acuerdo también se autoriza al Gobernador a hacer uso del personal del presidio y de  la Guarnición para dichos trabajos. Gaceta Oficial de 21 de marzo de 1884


Con fecha 7 de mayo de 1884, se reconsidera que lo anteriormente establecido para subvencionar  dicha construcción no es suficiente, por lo que emite un nuevo acuerdo en que se manda subvencionar la construcción con cinco mil pesos, sin perjuicio de los doscientos pesos mensuales con que ha mandado de antemano subvencionarla. Gaceta Oficial de 4 de mayo de 1884.

El 5 de abril de 1884, considerando la urgencia para que se lleve a cabo dicha construcción y tomando en cuenta que el señor Gobernador que tiene a su cargo la construcción de dicha obra tiene muchas y delicadas funciones, el gobierno central ordena al señor gobernador político nombrar una Junta Económica compuesta por cuatro individuos y presidida por el señor Gobernador Político, la que sería la encargada de coadyuvar a la organización de los trabajos, entre estos cuatro individuos se debería nombrar un Tesorero que a su vez servirá de secretario de la junta y devengará por su trabajo el dos por ciento de los fondos que administre. Gaceta Oficial del 4  de julio de 1884.

En El Diario Oficial La Gaceta del 21 de enero de 1899 recoge el discurso del presidente de la república Policarpo Bonilla ante el congreso nacional, el menciona que “Las Casas penales de Gracias y Yuscarán anexas a los cuarteles, están para terminarse. De igual manera se está construyendo el presidio de La Ceiba; y se han hecho reparaciones importantes en los de otros departamentos. De igual forma se menciona el estado en que queda la casa Nacional y presidio de Yuscarán . Mas tarse al ejecutarse por entero, bien puede albergar todas las oficinas públicas.

La Gaceta Oficial del 9 de febrero de 1899  en el ramo correspondiente dice “Considerable mejora habéis realizado con el muro que circunda la Penitenciaria de Tegucigalpa, al que sólo faltan las atalayas para la vigilancia interior y externa, siendo además, muy oportuna la mención que hacéis de los edificios penales que están para concluirse en Gracias, Yuscarán y La Ceiba.”

En enero de 1890 se elabora el presupuesto siguiente por la junta, con el fin de determinar el valor,  los materiales y mano de obra que se necesita para concluir la Casa Nacional de Yuscarán.

Presupuesto de los gastos para la edificación del presidio y Casa Nacional de esta ciudad.

Valor de los cimientos de las cárceles y piezas interiores                         1,212.00 pesos
     “        44,000 adobes a 30 pesos el mil                                                    1,320.00
     “        423 varas tapia, a 3.00 la vara                                                         1,169.00
     “        la madera del artesón                                                                       2,117.00
     “         43.560 tejas a 20 pesos el mil                                                            871.20
     “         15,830 ladrillos a 40 pesos el mil                                                       633.20
     “         105 varas filete a 2 pesos la vara                                                       210.00
     “         22 basas a 7 pesos cada una                                                            154.00
     “         114 varas de entejado y enladrillado a 6 pesos cada una              684.00
     “         del artesón a 520 la vara                                                                  2,280.00
     “         de la cal para el repello y aseado 80 fanegas a 7 pesos c/u          560.00
     “         800 cargas de arena a real cada una                                                150.00
     “         40 puertas con todo lo necesario a 60 pesos cada una             2,400.00
     “         623 varas de repello a 1.25 cada una                                               778.75
     ”         5 qq de clavos de diferentes clases a 12 pesos cada uno               60.00
     “         50 arrobas de pintura a 5 cada una                                                  250.00
     “         13,664 pies de tabla a 50 pesos el mil                                             674.84
                                                                                              Suman               15,623.99

Yuscarán, enero 31 de 1890,
Firman Leopoldo Córdova (Alcalde Municipal), Ángel Ordoñez, León Cortés, Dionisio Salazar, Dionisio Licona y Apolonio Zelaya (Secretario)


El 31 de agosto de 1900 se autoriza una contrata celebrada entre el Gobernador Político Alecio Fortín y Angel Ordoñez para la colocación de un paraguas de Zinc sobre cada uno de los torreones de la casa nacional y a construir cuatro plataformas en cada torreón, en esta contrata se hace énfasis que el trabajo se hará bajo la dirección y supervisión del señor Gobernador. Se indica que los paraguas serán suministrados por el Gobierno y la madera y demás materiales que deberán ser de primera calidad suministradas por don Ángel Ordoñez, la contrata fue por un valor de ochenta y seis pesos pagados en planillas semanales que no podían excederse de 20 pesos semanales, el término máximo para dicha contrata fue el treinta de septiembre del referido año y para los pagos se autorizó a la Administración de Rentas siempre y cuando los recibos lleven el visto bueno del señor Gobernador y estos deberían ser imputados a la cuenta de Fomento, capítulo VII, partida 4 de la ley de presupuesto.

Fuentes: Actas Municipales Alcaldía Municipal de Yuscarán año 1884, Gacetas Oficiales indicadas en el artículo, Archivo de la Casa Fortín,  Archivo Nacional de Honduras correspondencia año 1890.

Publicado en la Revista "Yuscarán, Ayer y Hoy"  Número 8 de Agosto 2013


En la calle Bolivar

Por Don Jacinto Roque Rivas


La proyectada Unión Centroamericana que se esfumó el 2 de Abril de 1885, si trajo un Namasigue, fue benéfica en las relaciones diplomáticas entre Guatemala y Honduras, iniciándose desde Septiembre de 1884 un acercamiento espiritual franco y sincero entre los dos países.  El General Justo Rufino Barrios, galantemente hizo efectivo ese acercamiento, enviando mensajeros de buena voluntad, que sembraran en el corazón de la niñez hondureña, principios de la redentora revolución de 1871. Estos mensajeros no fueron diplomáticos, ni catequistas religiosos, sino apóstoles de noble magisterio, con la resignación filosófica de Séneca, generosos y buenos, que tratan a los niños, con habilidad, prudencia y tacto natural. Puedo así afirmar de los maestros guatemaltecos que conocí y que cupo en suerte a la generación que recibimos las enseñanzas de estos maestros; José Clemente, Víctor Chavarría y José Inocente Orellana, el condiscípulo de don Pedro Nufio, modesto como éste y todos buscaban en el trabajo su descanso y en amena charla impartían más de un conocimiento útil.

En la calle de Bolívar, de esa ciudad, me encontré cierto día al Profesor Orellana y su señora esposa doña Carlota y después de rendirle expresivas gracias por el obsequio de su libro “Prosodia”, última de sus obras didácticas editadas, recordando mis alegres días de colegial en Yuscarán le pregunté: Maestro, dígame cuál era la asignatura que servía con más entusiasmo, pues siempre lo manifestaba Ud. en todas y era difícil averiguarlo.

El mejor Fiscal, me dijo, para apreciar la prueba es el alumno y Ud. convendrá conmigo que la misión del maestro es ponerlo en condiciones de ir enriqueciendo su mundo intelectual y moral para aplicar y apreciar en su valor los conocimientos y a su mentor.

Sin ofender su larga y fructífera labor pedagógica, le manifiesto que como maestro lo aprecio altamente; pero también en otro orden. Yo había oído solo villancicos y cantos profanos y los tonos musicales no dejaban en mi alma impresión alguna; mas, cuando Ud. trazó en el pizarrón el pentagrama con sus notas y sucesivamente fue imprimiendo su valor musical hasta enseñarnos himnos y canciones patrióticas, con su voz dulce y melodiosa, lo admiré como artista; también, cuando el Director don Clemente Chavarría preparaba una de sus grandes veladas festejando el aniversario de nuestra independencia y con pocos días de anticipación comisiono a Ud. para adornar el Salón de Actos Públicos con los retratos de los próceres americanos y Ud. con mano febril acometió la empresa de dibujar a crayón a los Padres de las Naciones de América, para que acompañaran a los nuestros en el Gran Día de la Patria. Bien recuerdo como se iban presentando en su caballete: Washington, Hidalgo, Morelos, Bolívar, Sucre, San Martin, Miranda etc., a la invitación de sus colegas Centroamericanos.

No recordaba este incidente de mi vida profesional y mucho le agradezco su opinión que viene a ser un rocío que refresca mi existencia, me dijo con sonrisa benévola. Pocos meses después el Profesor Orellana cerraba sus ojos para dormir el sueño eterno. Duerme en paz, querido Maestro, que tres generaciones de tus alumnos velan tu sueño y te recuerdan siempre con cariño y gratitud.   Tegucigalpa, D.C, Febrero 1 de 1944 

En el ejemplar número 3 del mes de febrero de esta revista, publicamos fotografías e información sobre los maestros a que hace referencia el extinto abogado Don Jacinto Rivas.

Fuente: Revista del Archivo y Biblioteca Nacional de Honduras, Vol. 22, 
Publicado en la Revista Yuscarán "Ayer y Hoy" Número 8, de Agosto 2013


Leyenda: La Piedra del Oro

Cuentan que en los tiempos en que los trabajos de las minas de Yuscarán estaban en lo mejor, cuatro mineros trabajaban en un mismo sitio cuando uno de ellos notó que al dar el martillazo se oía un sonido distinto al de siempre y que en vez de quebrar la piedra, el martillo la iba achatando, al ver cosa tan extraña el minero llamó a los otros tres que estaban cerca y con no pocas dificultades lograron desprender un bloque que pesaba como cuatro arrobas. ¡El lingote de oro más grande que sus ojos habían visto! Lo sacaron a la boca de la mina con el fin de repartirse aquel tesoro, pero ya venían riñendo porque cada uno quería para sí el pedazo más grande. La boca de la mina está en la cima de un enorme barranco del cerro de Monserrat que da a una quebrada muy pedregosa, cosa que no notaron los mineros, de modo que, por estar peleando, se les escapó el lingote de oro en el barranco. Como volando, bajaron los cuatro ambiciosos en busca del tesoro perdido, pero fue imposible encontrarlo.


Esta historia ha venido transmitiéndose de boca en boca y de generación en generación y en los vecinos de aquel lugar existe la idea de que alguien tiene que encontrar aquella piedra y por eso, cuando los muchachos van a traer leña no dejan de pasar por la quebrada por ver si la suerte los protege. Esta quebrada es preferida por las lavanderas y a menudo se les ve golpear una piedra con otra con la esperanza de dar con la piedra de oro; también se encuentran en el lugar jóvenes caballeros, quienes con el pretexto de hacer ejercicio y como de paso, rayan con una navajita inglesa las piedras de la quebrada para ver si la suerte ha reservado para ellos el fabuloso tesoro. Todavía no han encontrado el lingote de oro que pesaba cuatro arrobas, de modo que el que quiera probar fortuna, ya sabe dónde está la ciudad de Yuscarán.

Publicado en la Revista "Yuscarán, Ayer  y Hoy" Numero 8 de Agosto 2013


miércoles, 28 de agosto de 2013

Don Thomas R. Lombard y la minería en Yuscarán

Thomas R. Lombard
Thomas R. Lombard a pesar de sus responsabilidades como superintendente de la Rosario Mining Company, inició actividades mineras independientes. Después de ocho meses de haber llegado a Honduras Lombard le solicitó a Soto que le otorgara título a seis de las más famosas minas coloniales localizadas en Yuscarán: Comunidad, Guayabillas, Sacramento, Santa Cruz, San Miguel y Flores. La concesión otorgada a Lombard le otorgaba propiedad provisional de las seis minas y sus accesorios por el período de dos años. El título permanente a las minas dependía de que organizara por lo menos una compañía y empezara la explotación de una de sus minas. Soto también le concedió los mismos privilegios impositivos “otorgados a la New York and Honduras Rosario Mining Company”

En septiembre de 1882, Lombard fundó la Yuscarán Mining Company con un capital nominal de $5,000,000 para operar la mina Comunidad. Lombard convenció a Soto de que Honduras necesitaba una “organización sistemática” en la forma de “un sindicato de caballeros americanos, con el principal objetivo de abrir los distritos mineros” Lombard pronto formó el Central American Syndicate con el presidente Soto como Presidente y Lombard como el Representante Hondureño. Fusionó su Yuscaran Mining Company bajo este Sindicato y se preparó para empresas aún mayores.


Mina de Guayabillas, año 1887
Ilustración del Libro de don
Thomas R. Lombard
Alrededor de mediados de 1883, Lombard obtuvo una concesión sumamente extraordinaria, aún para los niveles hondureños. Lombard recibió permiso para establecer “molinos” a gran escala para procesar minerales en los departamentos de Tegucigalpa, El Paraíso y Choluteca. Se le otorgó además un monopolio por quince años para procesar todos los metales producidos por empresas mineras que no contaran con facilidades para procesar sus propios minerales.  Esta disposición de haberse implementado, hubiera eliminado todos los molinos procesadores que no fueran del Sindicato. También, las compañías formadas por Lombard para implementar las concesiones otorgadas iban a disfrutar de la acostumbrada exención de impuestos. Lombard podía  reclamar todas las minas descubiertas por los agentes de las compañías procesadoras y de reducción que él formara. Además, Lombard podía reclamar cinco minas abandonadas en los departamentos antes descritos. Finalmente, las compañías tenían la prerrogativa de exigir cualquier tierra que pudiera ser necesitada para la construcción de los molinos. Cualquier otra persona e intereses estaban estrictamente prohibidos para procesar minerales en estos tres departamentos.


Los detalles de esta concesión han sido mencionados en detalles para mostrar la magnitud de la empresa proyectada por Lombard y la generosidad de la administración Soto, lógicamente con intereses propios en estas.


Soto fue obligado a renunciar a principios de 1883. En 1885 el Congreso se retractó y declaró nulos todos los contratos negociados por el Dr. Soto en New Yok. Los diputados tomaron esta acción debido a que las compañías habían fallado en sus obligaciones contractuales, pero la acción tiene todas las características de un ataque personal al ex presidente por la administración que le sustituyó de don Luis Bográn y el nuevo congreso.

Compañías Mineras de Yuscarán de este período

Además de estas compañías se crearon en Yuscarán las siguientes compañías mineras:
-The Yuscarán Manufacturing Company, of New York, 5 minas, con un capital de $5,000.000
-The Honduras Manufacturing Company, of New York, 5 minas, con un capital de $1,250,000
-Santa Elena Manufacturing Company, of New York, 7 minas, con un capital de $1,500,000
-The Gibraltar Manufacturing Company, of New York , 3 minas, con un capital de $1,000,000
-The Paraíso Reduction Company, of New York cuenta con un capital de $500,000; 
-Sindicate Company, of New York, con un capital de $26,000

Don Thomas Roussell Lombard, publicó el libro “The New Honduras: Its situation recurses, oportunities, and prospects” publicado en Chicago en 1887. En este libro se incluyen las interesantes ilustraciones de minas e ingenios de Yuscarán que hemos incluido en varias revistas. En las próximas ediciones de esta revista les incluiremos las narraciones que sobre Yuscarán hace don Thomas R. Lombard en su libro.

Publicado en la Revista "Yuscaran, Ayer y Hoy" Número 7 Mayo de 2013




 

Un repunte de la minería en Yuscarán, años 1880 a 1890

Los mineros hondureños pudieron abandonar los primitivos métodos en el beneficio de la plata casi a finales del siglo XVI; por entonces fue introducido aquí el sistema de amalgación inventado en México por Bartolomé Medina,  insustituible, por lo que los reyes de España lo estancaron (restringir venta fiscal) para el beneficio de la Corona en 1559.


Pero al iniciarse el siglo XIX, la industria minera vino a menos; algunos suponen que este decaimiento se originó por la dificultad de conseguir el azogue (mercurio), que unas veces provenía de Almadén en España y otras de Guancavélica en el Perú y cuando se conseguía, los precios eran tan elevados que no daban el rendimiento apetecido; otras opiniones parecen revelar que la falta de braceros atajo el auge minero. A raíz de 1821, los propietarios de minas productivas cerraron sus operaciones; la inseguridad pública, la amenaza constante de las convulsiones internas y disputas internacionales mantuvieron en zozobra al inversionista y aunque la mina de por si es fuente de riqueza, esta no se produce si no hay una inversión que garantice el pago de los obreros, el mantenimiento de los planteles, el transporte del metal a los mercados y el rendimiento de ganancias que toda empresa comercial persigue. Por estas circunstancias solo quedaron beneficiando pequeñísimos filones, muy discretamente trabajados, los “gambusinos” y los “guirises” formando en realidad un patrimonio familiar de alguna monta, pero no una fuente de riqueza nacional.

Marco Aurelio Soto y la minería en Yuscarán

Fue el gobierno reformista del visionario Doctor Marco Aurelio Soto el que reabrió el capítulo minero en Honduras. Se ha acusado al Dr. Soto de haberse enriquecido con este renglón. Por razones bien conocidas el Gobierno tuvo que buscar en el extranjero el capitalista que estuviese interesado en invertir para explotar un renglón tan productivo como la minería. Pero no fue fácil encontrar esos capitalistas; el Gobierno se vio precisado a desplegar una campaña muy activa en los periódicos norteamericanos, especialmente en New York, anunciando los incentivos que estaba dispuesto a conceder al capital extranjero que invirtiera en esta empresa; Entre 1880 y 1900 Honduras experimento un auge minero de considerables dimensiones que rehízo su configuración económica dentro de un modelo similar al que había obtenido en el período colonial. El oro y la plata eclipsaron a la ganadería, al corte de maderas y temporalmente superó el cultivo del tabaco y los embarques de fruta. Gambusinos y mineros procedentes de los Estados Unidos y sus territorios especialmente los de Nevada, Colorado, Dakota y California, de  Inglaterra, Francia y aun Alemania recorrieron las faldas montañosas de la vertiente del Pacifico y las frías aguas auríferas de Olancho, cada quien buscando su Dorado.


Pantaleon Colllier, quien residía en Yuscarán, organizó una compañía accionista, denominada Sociedad Minera de Yuscarán, en marzo de 1878 “Debido a que la Ordenanza de la minería (el código minero que había retenido Honduras después de la Independencia) no incluía la capitalización corporativa. El presidente Soto emitió una dispensa especial bajo la cual esta compañía podía ser formada”  Este incidente probablemente atrajo la atención de Soto a los inconvenientes de las regulaciones hondureñas referentes a la minería y lo estimularon a buscar su reforma inmediata.

Don Alecio Fortin
Los accionistas de esta compañía incluían a muchos prominentes hondureños, Abelardo Zelaya era un comerciante hondureño, dueño de haciendas y magnate minero de primer orden, Daniel y Alecio, J. Camilo, Simón Fortín eran todos miembros de una familia de élite de Yuscarán. Daniel fue el Gobernador del Departamento de El Paraíso por muchos años, Mónico Córdova fue un destacado comerciante, Alcalde de Yuscarán y también Gobernador Político y el mismo Presidente Soto era el principal accionista.

La compañía solo tuvo un éxito moderado debido a que los accionistas nos pagaban sus cuotas en formar regular. Sin embargo, los directores declararon varios pequeños dividendos antes de que la compañía fuera legalmente disuelta en 1884.El 1º de enero de 1881 entró en vigencia el nuevo código minero que erradicó muchos obstáculos a la minería moderna que estaban inherentes en la vieja legislación española que contenía en las Ordenanzas de la Minería.

El Dr. Soto y su primo Enrique Gutiérrez, poseían la mina EL Rosario en San Juancito y en 1880 se incorporaron a estas varias familias medianamente ricas de New York que fueron tomando el control de la Compañía al adquirir la mayoría de las acciones. Soto otorgó a la compañía las siguientes exenciones por un periodo de 20 años o sea hasta 1900. 1) respecto al impuesto sobre maquinaria, equipo o materiales necesarios para las operaciones diarias de un campo minero; 2) impuesto de exportación sobre los minerales; 3) todos los impuestos municipales y nacionales de cualquier tipo. El 8 de diciembre de 1882 se extendieron estos beneficios a cualquier establecimiento minero “formal” que operara en el país. Además de exonerar a las compañías de cualquier tipo de impuestos, se acordó otorgables derechos de requisición de madera y agua. A su vez les imponía varias obligaciones; no podían vender los artículos sujetos a impuestos que importaran bajo la exención; tenían que construir bodegas seguras para el almacenamiento de pólvora; y tenían que registrar su compañía con el Gobernador Político cada cuatro meses.

Publicado en la Revista "Yuscaran, Ayer y Hoy" Numero 7 de mayo 2013



La minería colonial en Yuscarán

Tomado de la Guía Histórico - Turística de la ciudad de Yuscarán,
Por Rossibel Herrera, Sergio Antonio Palacios, Juan Manuel Aguilar, año 1993
*Se transcribe literalmente del español hablado en ese siglo

Aunque no se conoce una fecha exacta de las denuncias de las primeras minas en la localidad, deben haber sido posteriores a 1743. El Historiador Reina Valenzuela hace mención para 1744 de las ricas minas de Quemazones y Guayabillas en dicha jurisdicción. Además, agrega que Yuscarán a pesar de que se pobló con rapidez, los establecimientos de comercio existentes no estaban en capacidad de suplir las necesidades de los vecinos, por lo que tenían que aprovisionarse en el Real de Minas de Tegucigalpa, al igual que los mineros de San Antonio y Santa Lucía.

Como consecuencia de lo anterior, en 1764, los mineros de San José de Yuscarán expusieron a las autoridades correspondientes las penurias que pasaban para proveerse de carne, al punto  que los buscadores de vetas de metales preciosos tenían dificultades para contratar operarios de carpintería, herrería y albañilería para acondicionar las nuevas explotaciones. Tres años después los comerciantes de Yuscarán presentaron un recurso para que se permitiera vender toda clase de víveres, frutas y géneros en días festivos.

Francisco Nicolás de Busto y Bustamante, Alcalde Mayor de la provincia de Tegucigalpa en 1762, rindió informe detallado, entre otras cosas. Esta provincia comprende nueve reales de minas que se distinguen con los nombres de Santa Lucía, San Salvador, San Antonio, Cedros, Potrerillos, Yuscarán, Corpus y San Martín. En todos ellos solamente laboran 32 minas, según resulta de los autos de visitas que existen en el archivo de cabecera pues aunque pudiera excavarse muchos más, la falta de operarios priva a todos los intereses del tesoro.

La situación conflictiva se dio en Yuscarán  y también en otros centros mineros alrededor de los denuncios de minas. De esto resultaba que por tener la costumbre, en este mineral de Yuscarán de emprender trabajos, hacer catas y escarbaderos y abandonarlas ya por no encontrar suficiente, como por falta de medios y pide se les posesione de dicha mina, porque esos mismos que la comienzan a beneficiar, cuando ven que otros las continúan quieren embarazárselos o impedírselos pretendiendo derecho a ello. 

Ignacio Garzón minero y azoguero del Mineral de Yuscarán en 1767, relataba los problemas que enfrentaba la actividad extractiva y peticionaba abundantes sacas de plata, aumento de quintos reales y bien público, son absolutamente necesarios… que haiga buena administración de justicia… cuadrillas de ladrones entran a robar en las minas armados… derrivando los pilares, así me derribaron la mía… ordenanzas de minas como las de Nueva España y el Reino del Perú. Aparte de los problemas anteriores Garzón agregaba los de carácter económico…”Que se quiten los regatores del mineral que existen con el nombre de pulperos… que no revendan embarazando a los mineros a que compremos con la libertad para la mantención* de las gentes… que se prohíba a los mercaderes, trocadores de platas…. A que compren… azogue a personas que se sabe no la sacan por si por los infinitos robos que padecemos… que se nos de la pólvora a precio de costo…. Y que el material de la sal quede libre de la real alcábala…. Y dársenos los azogues a precio de 30 pesos. Por otra parte, también existen referencias sobre el saqueo de minas mientras sus propietarios se encontraban fuera de la localidad.

Mano de obra de las minas Los alcaldes de Tegucigalpa mantuvieron el problema de surtir a los Reales de Minas con mano de obra indígena, situación que se tornó cada vez más difícil con los nuevos descubrimientos auríferos. Por su ubicación geográfica Yuscarán y Potrerillos con relación a los otros centros mineros, tenían problemas referentes a repartimiento de indios para los trabajos de extracción. Consecuentemente, los mineros de Yuscarán y Potrerillos solicitaron a las autoridades de Guatemala les abasteciera de indígenas de Nueva Segovia, Nicaragua. Estas solicitudes fueron atendidas a partir de los primeros denuncios mineros “…. Los pueblos de Segovia distribuidos…. En los referidos minerales de Yuscarán y Potrerillos eran suficientes a sostener todas las labores… así como en tiempo del exmo. Don Joseph Vásquez Prego se mando de 25 de junio de 1752 acudir a dichas minas de Yuscarán con repartimientos de la Segovia que fue obedecida por aquellos alcaldes Ambos minerales con mucha dificultad fueron abastecidos de mano de obra indígena procedente de Texiguat, pero ya desde 1778 se hacía sentir la férrea rebeldía de los naturales por malos tratos. Situación que se volvió más precaria a finales del los 1700s cuando los mismo indios peticionaron no ser repartidos para los trabajos de las minas.

El gobernador Intendente de Comayagua, Ramón de Anguiano, en censo levantado en 1801, detalló la población de los pocos centros mineros aún existentes, observando sobre la extracción  “…  y como la decadencia presente es tan grande que ya esta concluido este único Patrimonio Real, que tiene vuestra Majestad…” Para solventar esta situación, Anguiano recomendaba establecer un banco que habilitara a los mineros y traer compañías de México a fin de dar a conocer la aplicación de los nuevos métodos extractivos.Las referencias que se tienen entre 1801 y  1821 sobre centros mineros no es halagüeña: “Las ricas minas de plata de Choluteca y Tegucigalpa, o se encontraban inundadas unas, agotadas otras, o produciendo muy poco las que quedaban por el ausentismo de mano de obra y por una mala administración al suprimirse la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa e incorporarse a la Gobernación de Comayagua. Yuscarán como Real de minas no quedó exento a esta situación. La reglamentación minera colonial continuó vigente aún en el periodo independiente. También se emitieron disposiciones prohibiendo la vagancia y los juegos de azar en los centros mineros. 



Un radio publico en el Kiosco del parque el Progreso, año 1935

Por Oscar Wilfredo Lezama
Kioscoy parque de Yuscarán año 1916
Según acta municipal del 1 de abril de 1935 en su numeral # 7. El alcalde mociona para la compra de un radio P-Filco de 11 Tubos toda onda para amenizar el parque y población y como no tenían partida para ese gasto se pide autorización al consejo departamental para tomarlo de las partidas globales o que se haga una colecta de empleados y amigos del municipio.

En el acta del 20 de abril de mismo año: Dice que se exija la compra o negociación del radio y que para colectar los fondos o contribuciones se nombre tesorero o Don Manuel Andara y a don Federico Nolasco para el contrato o compra del aparato, al valor más económico que pueda y cuanto antes.

En Sesión de corporación del 15 de julio de 1935, el secretario informa de un telegrama remitido por Manuel Andara en que avisa que Don Carlos Izaguirre (El escritor y literato)  en nombre de la colonia de Yuscaranes obsequiara un radio al municipio, el que el traerá a su regreso de Comayagua.

En la sesión ordinaria del 1 de agosto de 1935, El alcalde comunica a la corporación que se a recibido conducido por el Coronel Manuel Andara un radio con sus baterías y anexos obsequiado por la colonia de Yuscaranes en Tegucigalpa y que debe hacerse el gasto de instalación. (Una caja armario para colocarlo en el Kiosko y postes para las antenas) comisionaron a Manuel Andara para tal obra. El radio se instalo en el kiosko y pusieron una persona encargada del mismo.

En acta del 1 de junio de 1936 Numeral # 6. El ministro de Gobernación dirige al acalde un mensaje manifestando que los Señores Leonidas Rodríguez y Rafael Ferrari, propietarios de la Radio H.R.N, desea transmitir una vez por semana un gran concierto de música selecta patrocinada por las municipalidades, donde se hará publicidad a las alcaldías por sus obras, y que las alcaldías que tienen radio presten su contingente o dichos señores. La alcaldía respondió que sus rentas no se lo permitían.

Para 1941 todavía estaba en funcionamiento el radio en el Kiosko del parque El Progreso.

Mejoras al Parque El Progreso


En 1962 el parque o Jardín EL Progreso sufrió muchas transformaciones, cambio la verja, arreglo de arriates, pavimentación de avenidas (calles) cambio de banquetas. Se eliminaron plantas, especialmente palmeras, según acta municipal # 21 del 16 de julio de 1962. El presidente Ramón Villeda Morales dono Lps. 1,000.00 y 100 bolsas de cemento para esa reconstrucción.