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lunes, 26 de agosto de 2013

Minero y Comerciante Don Santiago Moncada

Por Dina Cora Sánchez Irías
(Extracto)  Publicado en Diario La Tribuna el 28 de agosto de 2011

Don Santiago Moncada
Ganadero, comerciante, minero y político, nació en el mineral de San José de Yuscarán en 1835. Propietario de la mina El Zapote y El Machetero, dueño de la hacienda de Sabana Redonda y “El Chichicaste” en Jamastrán, Danlí. Tenía instalada su tienda de negocios frente a la plaza, costado noroeste de la iglesia parroquial. Calificado como capitalista de primera clase para todos los asuntos relacionados con empréstitos voluntarios y forzosos. Regidor y alcalde de Yuscarán. Socio comercial con Castulo, Alecio y Daniel Fortín en negocios de importaciones y habilitaciones mineras. Contribuyente en todas las actividades de fomento a la educación y el hospital de esa ciudad. Participó en la Convención de Santa Bárbara que organizó el Partido Nacional de Honduras. La muerte le sorprendió lejos de su querida patria y sus restos descansan en el cementerio general de la ciudad de Ocotal, Nicaragua. Cuando analizamos su trayectoria personal podemos concluir que Santiago Moncada fue verdaderamente un ciudadano emprendedor, con una iniciativa para los negocios fuera de serie.

Un hombre extraordinario. Casado con María Magdalena Jereda, originaria de Yuscarán, quien nació un 18 de enero de 1835 y su madrina de bautismo fue Raymunda Moncada. Hija natural de Concepción Moncada Flores (1811-1893) y Nieves Jereda. Sus abuelos paternos, Juan Miguel Moncada y Joaquina Flores. María Magdalena fue bisnieta de Juan Miguel Moncada y María del Rosario Ordóñez (hija de Juana Ordóñez) falleció en su ciudad natal, Yuscarán, un 26 de agosto de 1904.

Descendencia  de Santiago.  Santiago y Magdalena fueron padres de nueve hijos:

1. José María, su hijo mayor, no tuvo descendencia, y conforme a los datos censales falleció a una temprana edad.

2. Francisco Ramón, nació el 24 de agosto de 1859, siendo su padrino el conocido capitalista Daniel Fortín. Casado con Josefina Rodríguez (1873-1912). Fueron sus hijos: Carlos, Isabel, Ricardo, Mercedes y Félix Moncada Rodríguez. Electo Alcalde de Yuscarán para el año de 1900. Un día viernes 2 de febrero de 1917 entregó su alma al Señor.

3. Raquel de Jesús, nace el 20 de octubre de 1861; siendo su madrina de bautismo Teresa Leiva. Casada con el ciudadano alemán Otto Huske. Por las actividades profesionales de su esposo residió en Tehuantepec, México. Madre de Otto y Guillermo Huske Moncada. No se sabe cuándo muere, ni dónde están enterrados sus restos.


4. Margarita, conocida en nuestro mundo familiar como la “Tía Yita”, nació el 25 de junio de 1865. No tuvo descendencia y convivió con su sobrina Eva Cáceres Moncada, hija de su hermano Adán. Falleció en la ciudad de Danlí un día sábado 22 de febrero de 1941 en la residencia de su sobrino Porfirio Pérez Moncada.

5. María Magdalena, nació el 25 de junio de 1868 y falleció el 29 de diciembre de ese mismo año, a la tierna edad de seis meses.

6. Santiago nació alrededor de 1870. Casado con Teresa Rojas. Fue padre de José León (1896-1934), Justino (1909), José Ángel (1913-1935), María Marcos (1914-2005), Magdalena (1917), Isabel y Jesús. Su hija María Marcos Moncada Rojas, vivió casi toda su vida en el valle de Jamastrán en la aldea El Chichicaste. Santiago muere un 28 de diciembre de 1929 a las seis de la mañana en su casa de habitación, cita en la aldea de Sabana Redonda a la edad de cincuenta y ocho años.

7. Carlos Federico, nace alrededor de 1872, no sabemos cuando salió de Yuscarán, pero gran parte de su vida la vivió en Danlí y que allí se casó con Susana Castillo López (1878-1968), originaria de Estelí, Nicaragua. Son padres de Carlos (1912-1963) casado con María García (1930-1990) y sus hijos Carlos, Gloria que vive en Tegucigalpa, y Yolanda que reside en Los Ángeles, California. Haydee, falleció a la tierna edad de 23 meses, el 17 de julio de 1917 y sus restos están en Yuscarán. Francisco José (1916-2008), casado con Estela Valenzuela Ubeda (1916-1981).

8. León Leónidas, nació en la ciudad de Yuscarán en 1875.
No disponemos de datos de cuando emigró a León, Nicaragua. Casado con Joaquina Soto (1880-1961), hija de Rafael Soto y Fermina Somarraba. León Leónidas es padre de Rafael (1905-1980), Leónidas (1907) y Alicia Moncada Soto, quien nació el 5 de abril de 1910 y casada con el doctor y catedrático de la Universidad de León, Emilio Santiago Rubí (1903-1964). La descendencia Moncada Soto son: Emilio José, Martha Esmeralda, Juan Rafael, Roberto José, Claudio Agustín y Alicia María. Esta vivió durante algún tiempo en Danlí junto a su esposo Ramón Lovo Moncada, originario de Ocotal, Nicaragua. Falleció Alicia María Moncada Soto el 10 de agosto de 1999.

9. Adán Moncada Jereda, nace en Yuscarán el 4 de marzo de 1881. Realizó sus estudios de Bachillerato en el instituto del pueblo natal. Antes de viajar a la Universidad de León, Nicaragua, a realizar estudios de Medicina ya es padre de su primera hija Eva Cáceres con Mercedes Cáceres. Durante su permanencia en León fue padre de Porfirio Pérez, hijo de Obdulia Pérez. Al dejar sus estudios se traslada a vivir a la ciudad de Estelí, donde conoce a Juana Ancelma Irías Torres (1896-1977), originaria de Estelí e hija de Ignacio Irías y Andrea Torres. Producto de esa linda relación es Jorge Adán, quien nació el 22 de marzo de 1917 casado con Enma Esperanza Colindres Barahona. Adán Moncada Jereda, decide regresar a su país natal, pero no regresa a Yuscarán sino que se radica en el Valle de Jamastrán en la aldea El Chichicaste, propiedad que heredó de su padre. 

Publicado en la Revista "Yuscarán, Ayer y Hoy", Número 6 de Mayo 2013


domingo, 2 de junio de 2013

Pintora Teresita Victoria Fortin


Teresa Victoria Fortín Flores. Nació en Tegucigalpa el 18 de noviembre de 1886. Hija del Dr. Miguel Antonio Fortín Franco (Nacido en San Antonio de Oriente el 11/sep/1863 y murió en El Salvador a los 66 años) y de María Pio Flores, quien muere siendo Teresa Victoria una niña.
Hermana de Emilio Fortín Flores, . Gracias a su amistad con el maestro Pablo Zelaya Sierra (acababa de regresar de Europa), empezó por el camino academicista, integrándose a una generación que ya luchaba en el campo del arte, entre quienes se cuentan la poeta Clementina Suárez y la maestra de música Mercedes Agurcia Membreño.



Muerto su padre, el Doctor don Miguel Ángel Fortín a quien ella dedicó los mejores años de su vida, Por otra parte, ella cooperó con la Misión Científica del Peadoby Museum de la fundación Carnegie, que en 1938 limpió y restauró el Parque Arqueológico de Copán.

Durante el año de 1934, interviene en la fundación, con el maestro Carlos Zúniga Figueroa, de la "Academia Nacional de Dibujo Claroscuro al Natural", en la que participa como maestra. Al mismo tiempo no descuida su carrera artística, por lo que hasta finalizar la década, realiza cinco exposiciones personales y envía muestras a ocho colectivas. En 1942, a solicitud del obispo de Tegucigalpa, Agustin Hombach, forma parte del equipo de Restauración, con el italiano Alejandro del Vecchio, de los evangelistas pintados por Jose Miguel Gómez en las pechinas de la cúpula de la Catedral de Tegucigalpa. Este trabajo le produce una gran inspiración, por lo que durante un buen tiempo se dedica  a la pintura religiosa.


En el año 1948 gana el Premio del Salón Anual del Instituto de Cultura Interamericana.  En 1950 y 1960 expone en Guatemala, España y Estados Unidos. La revista alemana  “Spiegel" publica un interesante reportaje sobre su labor artística. Luego al transcurrir la década del 60 al 70, realiza nuevas exposiciones bajo el patrocinio del Instituto  Hondureño de Cultura Interamericana, y uno de sus cuadros, el titulado "La última esperanza", se emplea como símbolo de concordia en la Organización de las Naciones Unidas. el año de 1977 concurre al "Certamen Permanente Centroamericano 15 de  septiembre" que patrocina el Ministerio de Educación Pública de Guatemala. En 1978 es invitada especial del Instituto Italo-latinoamericano de Roma para intervenir en la "Quinta Muestra de Pintura Latinoamericana" hecha durante el mes de mayo. El 28 de septiembre de ese año recibe el Lauro de Oro del Distrito Central y el 29 de septiembre de 1980 es condecorada con la Hoja de Liquidámbar en Plata por aquella dependencia. Finalmente, el 22 de noviembre del mismo año se le entrega el Premio Nacional de Arte Pablo Zelaya Sierra.


Como puede verse, Teresita Fortín fue fundamentalmente autodidacta. Su evolución artística comprende algunas etapas bien definidas. Durante sus comienzos pinta objetos con un estilo realista. Más adelante hace paisajes dentro del impresionismo, recurriendo en algunos casos a la técnica de la pintura con espátula, según lo confirman sus obras "Incendio de bosque" (1940), "El pino" (1947) y "Tormenta " (1959). Dentro de este mismo género ensayó el "Collage", así lo demuestra su obra "El volcán", donde el follaje de los arboles fue hecho con  hojas adheridas a la tela.

En determinado momento de su vida, Teresita Fortín hace también pintura religiosa. Son  notables a este respecto su "Cabeza de Cristo" (1930) y la "La Crucifixión" (1933) donde emplea colores suaves y se mantiene dentro de los cánones del realismo, sin llegar a los extremos del barroco. Ensaya igualmente, el colorismo objetivo con distintos materiales, incluida la terralaca. Por último y como una muestra de su versatilidad, hizo pintura "naif", algunos de cuyos cuadros fueron expuestos durante el año 1977 en el salón de la Biblioteca Nacional bajo el título de "Recuerdos". Ya anciana (a los 70 años) retorna al bregar de las exposiciones individuales, presentando una colección de 36 lienzos, titulada “Mi Vida”.

La crítica internacional ubicó a Teresa Victoria Fortín como La Naif más representativa de Honduras; Betty La Duke realizó excelentes estudios sobre su pintura, la que trascendió las fronteras patrias. Fortín murió en el seno de su familia y rodeada del cariño. Sin embargo, su memoria permanece en los viejos corredores de la Escuela Nacional de Bellas Artes y su vida y obra son materia obligada de estudio en el pensum académico de esta.

Teresita Fortín es discreta en el empleo de colores, su temperamento artístico es suave, incluso cuando le toca representar el vigor de la naturaleza tropical, es decir, las plantas, las flores y los cielos. Todos sus cuadros reflejan una gran dulzura, lo que demuestra que fueron hechos por un alma tranquila, en la que el amor era el sentimiento predominante.

Por Lic. Hector Ramón Cortés Cáceres, Publicado en la Revista Yuscarán, Ayer y Hoy, Número 2, Enero 2013
Fuentes: Antología de las artes plásticas de 1997 y el libro Mujer, Familia y Sociedad de Leticia de Oyuela.




domingo, 26 de mayo de 2013

La Familia Fortin



De pie Horacio Fortín Machado y Daniel Fortín Ordoñez
Sentados Cornelio Fortín Ordoñez, Alecio Fortín,
Mariana Ordonez de Fortín y Don Daniel Fortín
Niños Fausto y Marco Fortín Rivera
Durante el período de la Reforma Liberal en Honduras, se pretendió estimular la explotación de los recursos nacionales con el objeto de incorporar la economía hondureña al mercado mundial capitalista. Este momento fue aprovechado para acelerar la producción minera, así en el año de 1878 fue creada en Yuscarán una sociedad cuyo objetivo era la tecnificación de las explotaciones mineras; el capital suscrito fue de 10.000 pesos y  los accionistas mayoritarios fueron la familia Fortín y el Directorio provisional estaba compuesto por los señores Mónico Córdova, Alesio Fortín y Santiago Moncada.

En el año de 1881 esta sociedad minera se encuentra explotando las minas Providencia, además de ésta en el circulo de Yuscarán, estaban siendo explotadas la minas Santa Elena, propiedad particular de los señores Daniel Fortín, Mónico Córdova y Pedro Bonilla; La Esperanza de Mónico Córdova y Felipe Rivera; La Liverpool, Jesús, La Concepción y Gibraltar eran propiedad de los señores Abelardo Zelaya y Francisco Murillo, Las Mercedes propiedad de Pío Uclés y Luciano Carias.

La compañía organizada por la Familia Fortín, apenas tuvo un éxito moderado debido a que los accionistas no pagaban sus cuotas en forma regular por lo que fue disuelta legalmente en el año de 1884. En verdad podemos apreciar que el desaparecimiento de la sociedad minera de Yuscarán coincide con la inversión de capital extranjero en la producción, o sea que es el ejemplo clásico de desplazamiento de la burguesía nacional emergente por el capital transnacional.

De pie Celso y Daniel Fortín Ordoñez
Sentados Mariana Ordoñez de Fortín,
Mariano Fortín Ordoñez
y Daniel  Fortín 
La explotación minera trajo consigo un enorme desarrollo comercial y munchas representaciones extranjeras tuvieron su asiento en Yuscarán, polo de desarrollo del país, algunos de sus representantes unieron sus intereses económicos (a través de enlaces matrimoniales) a los que las familias dominantes y conformar de esa manera la oligarquía del lugar. 

Eran poseedores de grandes almacenes, cuyos artículos eran importados desde Estados Unidos, Inglaterra y Alemania a través del Puerto de Amapala desde donde llegaban a Yuscarán a lomo de mulas. Los principales artículos de importación eran maquinara para la explotación minera, alambre, harina, libros impresos, maquinaria agrícola, útiles de ferretería, velas, abarrotería, etc…  


se ha podido verificar que se dedicaban a la exportación de minerales con destino a esos mismos países.
Según la calificación de capitalistas, hecha por la municipalidad de Yuscarán en el año de 1897, la familia Fortín (Daniel Fortín, padre), tenía un capital de 6,000 pesos y tan solo se enumera la posesión de cuatro casas y sus negocios comerciales. Daniel Fortín y sus hijos muy pronto llegan a tener una amplia red comercial que cubría Tegucigalpa, cuya tienda se encontraba localizada en un elegante edificio próximo a la Casa Presidencial, el almacén principal se especializaba en artículos para caballeros y tenia anexo un magnifico taller de sastrería; además, San Juancito, Juticalpa, Guinope, Danlí y El Zamorano, donde se expendían mercaderías en general mientras que don Mónico Córdova había formado una sociedad  para la explotación minera.

Las prerrogativas otorgadas por el Estado beneficiaron innegablemente a la oligarquía de Yuscarán consolidando su poder económico. A partir de 1897 Daniel Fortín (padre), aparece matriculado como agricultor y ganadero residente en Tegucigalpa y dueño de una hacienda ganadera en El Zamorano. Progresivamente fue adquiriendo nuevas posesiones en Morocelí (El Retiro del Capulín), Cedros (La Vereda), y en Cortés (Guanacastal) con el objeto de explotar la agricultura y ganadería. Según Dionisio (Nicho) Colindres, don Daniel Fortín era dueño de cinco haciendas; El Zamorano, San Francisco, Potrero Grande, El Capulin y El Censo.

La familia Fortín se integró al proceso agro-exportador a través del cultivo del café, explotaciones ganaderas y de caña de azúcar. Este último rubro alcanzó gran desarrollo al ser una agro-industria de la que obtenían dos productos: el azúcar refinada y el aguardiente. Daniel Fortín (hijo) trató de desarrollar la producción de trigo en la hacienda de El Zamorano, donde había instalado un molino harinero.

Máximo B. Rosales y Concepción Fortín de Rosales y
sus hijos Maria Cristina, Rodolfo y Mariana, ya adultos y
sus descendientes donaron la Casa Fortín
al pueblo de Yuscarán.
Para el año de 1907 Alesio Fortín (hermano de Don Daniel Fortín), aparece como uno de los propietarios más poderosos de la región, posesión suya era la conocida hacienda de Jaguas y cuatro años más tarde Cornelio Fortín era poseedor de un millar de cabezas de ganado en su hacienda de Morocelí. Con la muerte de Don Daniel (padre), el 16 de agosto de 1907, el centro comercial de Yuscarán quedó en manos de Cornelio Fortín, quien la mayor parte del tiempo pasaba en Tegucigalpa, de allí que el almacén fuera en un progresivo abandono. Para ese mismo año el almacén fue incendiado por Manuel Argeñal, por divergencias políticas (Cornelio Fortín era nacionalista), y según Don Nicho Colindres las pérdidas ascendieron a 50,000 pesos, a pesar de ello la tienda volvió a organizarse pero ya no presentó la misma actividad.

En 1914 la firma Hermanos Fortín de Tegucigalpa, obtuvo una concesión por el periodo de 10 años para establecer una refinería de azúcar. Dentro de la protección otorgada por el Estado estaba la libre introducción de la maquinaria, herramientas y todo tipo de útiles necesarios para la producción azucarera, además la liberación de sus empleados de la obligatoriedad de prestar el servicio militar. Para el año siguiente, la producción de la refinería se acercaba a las 1,000 toneladas de azúcar. Este ingenio azucarero se encontraba localizado en la Hacienda de El Zamorano, al igual que la destilería de aguardiente.

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Poder Político. El grupo comercial-terrateniente, mantuvo durante algún tiempo el control del poder municipal y del gobierno central, como es el caso de Daniel Fortín h, que fue miembro del Consejo de Ministros de 1903 durante el Gobierno de Terencio Sierra. El control político local se ejercía alternadamente entre las principales familias de Yuscarán, En el año de 1883 durante el Gobierno de Luis Bográn, Daniel y Alesio Fortín eran Diputados al Congreso Nacional; dos años después Daniel Fortín aparece como Vice-Presidente del mismo y en 1887 era Gobernador Político del Departamento de El Paraíso y en las elecciones para autoridades municipales realizadas el año siguiente fueron electos Alesio Fortín y Trinidad Grádiz. Durante todo el periodo que va de 1880 a 1915, los miembros de las principales familias de Yuscarán ostentaron algún cargo público o fueron consejeros municipales.

La  Casa Fortín . Fue construida por Daniel Fortín padre, probablemente en la segunda mitad del siglo XIX, se encuentra ubicada en la antigua Calle del Comercio o Calle Fortín que forma parte del casco viejo de Yuscarán dentro de la zona declarada Monumento Nacional conforme al acuerdo No. 156 de marzo de 1979 por la Junta Militar de Gobierno, a través de la Secretaria de Estado en el Despacho de Cultura y Turismo.

Concepción Fortín Ordoñez de Rosales
La arquitectura de la residencia está influenciada por el estilo español, con balcones de media puerta. La casa está formada por dos plantas en forma de “U” y un patio interior; la primera planta era utilizada como almacén y oficina  dotada de tres habitaciones, además existe un zaguán que da acceso a la parte interior, donde se localiza un pozo artesano, los jardines y la caballeriza. Hacia la derecha de esta primera planta se encuentra localizado un cuarto que era utilizado como bodega y se llega a el por medio de gradas, quedando en un nivel intermedio entre el primero y segundo piso. En la parte superior está el área que otrora fuera destinada para dormitorios y la sala principal. El cuarto localizado al lado izquierdo y que tiene una estrella de caoba en el cielo raso era la sala, la que estaba decorada con un gusto exquisito y en la cual había un piano de cola que había sido propiedad d Concepción (Concha) Fortín, la hija de Don Daniel Fortín y su esposa Mariana Ordoñez. Algunas secciones de la casa estaban alfombradas. Las paredes interiores de la sala y dormitorios estaban tapizadas, mientras que las paredes exteriores estaban decoradas con siete pinturas murales realizadas por un pintor foráneo y solo en una de ellas aparece la firma “J. A. González”, al parecer autor de las obras en su totalidad. La cocina se encuentra también en la planta alta y muy bien dotada de todos los utensilios para el uso doméstico,  además hay fogón grande con chimenea y horno incluido.

Daniel Fortín Ordoñez
Como se dijera antes, la casa estaba dotada de un pozo artesano para abastecer de agua a la familia, el sistema de aguas negras también fue instalado y el sistema de iluminación era por medio de grandes lámparas de cristal compuestas de 48 velas de sebo, a su vez dotadas de unos bloqueadores para evitar que las corrientes de aire apagaran las velas. Las recepciones que daban las principales familias de Yuscarán eran parecidas a las que se daban en los salas consistoriales de la nobleza de España o Francia, la música era de piano, violín y flauta interpretados por músicos locales. Solamente tenían acceso a estas reuniones las personas prominentes de determinado status social, las principales familias de El Paraíso.

De la otrora riqueza del mineral de Yuscarán sólo quedan una serie de leyendas, especialmente tejidas alrededor de las principales familias. Se dice que en las casas grandes existen botijas y que aparecen fantasmas. En otra oportunidad escribiré sobre  Yuscarán y la minería del periodo colonial.

Publicado en la Revista Yuscarán Ayer y Hoy, Número 5, Abril 2013
Investigación y Recopilación Lic. Héctor Ramón Cortés,
Fuente: Revista Yaxkin No. 1, Instituto Hondureño de Antropología e Historia, 1983, Articulo: La Casa Solariega del siglo XIX, el caso de la Familia Fortín, Fotografías Casa Fortín Casa de la Cultura de Yuscarán



miércoles, 1 de mayo de 2013

Sociedad Minera Fortín & Bonilla


Tomado Del libro “De Santos y Pecadores”, de Leticia Oyuela

Don Daniel Fortín
La gran empresa de la familia Fortín, tal como ya la conocemos, fue fundada por Petrona Fortín, quien organizó una sociedad colectiva en la que participaron sus hijos: Daniel, Celso, Camilo y José Donato. Con ellos manejó el enclave minero de Yuscarán, después de que compró las más importantes vetas abandonadas por los franceses Leroux, los hermanos Durand, Belligocourt y otros más, en los momentos de la baja de la plata. Por eso envió a su hijo natural, Marcial Fortín Fiallos, a explotar los placeres auríferos de las abandonadas minas hispánicas de San Antonio de Oriente y San Antonio de Occidente. Doña Petrona, que murió en 1862, se enfrentó con la muerte prematura de sus hijos, lo que impidió el fortalecimiento del proyecto. Celso falleció a los 22 años, Camilo a los 56 y Donato a los 29. Solamente Daniel le sobrevivió, sosteniendo una relación muy especial con doña Mariana aquella joven criolla que había heredado las posesiones de sus padres. Dionisio Ordoñez y Juana Colindres, en el espléndido valle de Yeguare.

Doña Mariana había gozado siempre del respeto de los vecinos habitantes del valle de Yeguare, al que ya empezaban a llamar El Zamorano, en recuerdo de aquel viejo poblador, don Francisco del Valle, casado con doña Isabel María Castellón, original dueño de todas esas tierras. El fraccionó sus  180 caballerías en tres partes, de las cuales los Ordoñez, por herencia de don Manuel Antonio Gómez, disfrutaron de una de esos tercios en el último cuarto del siglo XVIII.

La angustia de doña Mariana estaba íntimamente conectada con el temperamento y el carácter de aquellos hijos de ella, de su propio vientre, que eran Daniel Fortín Ordóñez, nacido en Yuscarán el 7 de mayo de 1871; la dulce Concepción y Cornelio débil y endeble, atacado a temprana edad por la peste blanca, cuyo bacilo parecía haber impregnado las paredes de la hermosa casa de San Francisco.

Daniel, con quien se había desposado en 1869, era quizá el más difícil de los hijos de doña Petrona.  Parecía que en él se habían sintetizado todos los conflictos que marcaban la estirpe. Poseía un don de mando voluble, volubilidad que impregnaba su vida personal por aquella gran fantasía y el perpetuo aire de gran señor, que lo llevaba a fabular grandes pasiones. De la misma manera  que se expresaba en los juegos de azar, que lo mantenían ensimismado, quieto, rígido, con los ojos desorbitados, ya fuera frente al tapete verde en el misterio aleatorio de los naipes o en los improvisados petates de las timbas de los jugadores de dados, armadas en los caminos de tránsito hacia Guatemala.

Todo aquello producía los suspiros que ahogaban el pecho de doña Mariana, tal como lo advirtió la viajera norteamericana. Los suspiros eran impuestos por  el deber que tanto el sistema como la tradición, imponían a las mujeres, como una lápida prematura. Su basamento se centraba en el honor de la familia, en el respeto a la sangre así como en el sentido de honor y el sostenimiento de un patrimonio, garantía para el futuro. Todo ello hacía de las madres esas verdales del culto familiar y de las mentiras, que ahora llamamos fantasmas, ocultados cuidadosamente dentro de los armarios, ya que los secretos familiares – sobre todo conductuales-, en esa sociedad desacralizada, no llegaban ni al confesionario. Así las vidas se impregnaban del peso de la secretividad, que apartaba a los personajes de una auténtica realidad.


Daniel Fortín Ordoñez
Posiblemente Daniel Fortín Ordóñez fue el proyecto directo del clan Fortín, él administró el enclave minero desde muy temprana edad y  a él  le tocó vivir los duro s días posteriores a la Reforma Liberal, cuando se rompe la paz impuesta por los gobernantes reformistas: Marco Aurelio Soto, permanentemente inspirado por el literato Ramón Rosa y don Luis Bográn. En su afán  por hacer realidad la idea unionista de Justo Rufino Barrios, abrieron la caja de Pandora provocando que el país retornara al continuado incendio de la guerra civil, que afectaba directamente a la clase minera, pues quedaba sin mano de obra por la participan de güirises y gurruces, trasformados en soldados llamados a constituir las hordas “revolucionarais” convocadas “al toque del somatén”


Así fue que la familia, para sostener aquel esplendoroso estilo de vida, comenzó a vender alguna que otra veta minera de Yuscarán y a asociarse con algunas familias de la localidad –con poder político- coma la que efectuaron don Severino Retes que seguía sacando plata extemporáneamente, a fin de cubrir los compromisos contraídos con algunas casas importadoras de Wallis (Belice). La acción  respondía al imperativo de no perder la oportunidad de figurar entre los exportadores de plata de Honduras. En esa misma época surgió la primera sociedad registrada con el nombre de Fortín&Bonilla. Esto nos permite ver cómo, la debilidad financiera de los grupos económicos hondureños los lleva, en momentos inconfesados de crisis, a establecer alianzas con el poder político, buscando el oligopolio, que no siempre es determinante de éxito sino, más bien, una visión profética de la crisis que conduce al fracaso.



Cuando surgió la sociedad Fortín&Bonilla, una foto quedó como testimonio significativo. Posiblemente doña Mariana la ocultó durante muchos años en el soporte del pequeño lienzo en el que Toribio Jerez pintó el retrato de su hijo Daniel – con texto incorporado -  a la edad de treinta años (ahora se puede contemplar en la colección privada de la Escuela Agrícola del Zamorano). En él se observa a un joven delgado, con pretensiones de elegancia por la moda que lleva, de corte muy londinense; Las manos apoyadas en los bolsillos –la típica actitud del dandy – pero con una sonrisa muy tímida, introspectiva, muy pagado de ser la cabeza de una herencia, no sólo económica, agobio pesado que constriñe el destino, anulando el futuro.

Conforme a la escritura otorgada por el notario don Pedro José Bustillo, Fortín&Bonilla arranca en 1884: don Policarpo obtiene el 30 por ciento del monto de la sociedad establecida en la suma de 100,000 pesos y recibe facultades para negocia contratos de inversión que proporcionen el necesario circulante para las operaciones de la compañía. El 70 por ciento estaba representado por los bienes heredados de la original compañía Hermanos Fortín, 





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sociedad colectiva, que legalmente respondía ante sus acreedores con todos los bienes de la sucesión de doña Petrona Fortín e hijos. Estos bienes hacían una masa hereditaria de más de un millón de peso plata y se expandieron, en la primera mitad del siglo XIX, gracias al establecimiento de casas import-export, con sedes en Yuscarán, Danlí y Tegucigalpa.
Era lógico comprender esa alianza con el doctor Policarpo Bonilla porque, en ese momento, él es el hombre más visible en las luchas por el poder público, que se avizoraban dentro de los esquemas del recién organizado Partido Liberal y del cual don Policarpo es el hombre más destacado para representar el poder. Desgraciadamente, para los intereses mineros, no representó la paz necesaria que se requería para su desarrollo, sino todo lo contrario. Con los cruentos sucesos que los historiadores fácticos del país han llamado”revolución del noventa y seis”, se volvió a instaurar en el país la anarquía y el desorden, incrementando la dependencia hacia los países vecinos.


La expansión hacia la línea del comercio, que los hizo adquirir los restos del remate del viejo almacén de los hermanos Ugarte, amplió la necesidad que el grupo Fortin&Bonilla tenía de capital en numerario, mas no consideraron la competencia que significaba la inyección económica que, por otro lado fortalecía el antiguo negocio – también de import-export- había heredado don Policarpo por la rama de los Gutiérrez, a través de su boda con doña Emma Gutiérrez , de antiguo prestigio en el comercio local. Este negocio se situaba en el ángulo de la Plaza Morazán (donde después estuvo la casa Quan), mejor ubicado que el sitio comprado a los hermanos Ugarte cerca de las márgenes del río.

Esa experiencia de asociación hizo que, cinco años más tarde, en derredor de la industria extractiva se aglutinara el más definido grupo de poder oligopólico de la Honduras de fines del siglo XIX. Rota la sociedad Fortin&Bonilla, se creó la Paradiso Reduction Co, donde participan como tenedores de acciones los viejos coraceros de la política criolla como don Florencio Xatruch, don Policarpo, los norteamericanos Enrique Level y Thomas R. Lombard, ambos con domicilio en Nueva York. También participó el alcalde de Yuscarán, don Sinesio Andino, como único propietario de la tierra que contenía la mina y el ingenio de metales llamado El Aguacate: don Adalberto Zelaya, en su carácter de heredero de don Santiago del mismo apellido, con las vetas de Monserrat y Sacramento, que habían comprado a don Benjamín Lozano, don José María Lazo, don Manuel Sequeiros y otros en el rescate que efectuaban de la sucesión de la  Bladoquin Gold&Placer, según consta  en el acta firmada en el Juzgado de Primera Instancia de Yuscarán, el 14 de febrero de 1885. 

Publicado en la Revista Yuscarán, Ayer y Hoy, Número 1, Diciembre 2012