domingo, 26 de mayo de 2013

La Familia Fortin



De pie Horacio Fortín Machado y Daniel Fortín Ordoñez
Sentados Cornelio Fortín Ordoñez, Alecio Fortín,
Mariana Ordonez de Fortín y Don Daniel Fortín
Niños Fausto y Marco Fortín Rivera
Durante el período de la Reforma Liberal en Honduras, se pretendió estimular la explotación de los recursos nacionales con el objeto de incorporar la economía hondureña al mercado mundial capitalista. Este momento fue aprovechado para acelerar la producción minera, así en el año de 1878 fue creada en Yuscarán una sociedad cuyo objetivo era la tecnificación de las explotaciones mineras; el capital suscrito fue de 10.000 pesos y  los accionistas mayoritarios fueron la familia Fortín y el Directorio provisional estaba compuesto por los señores Mónico Córdova, Alesio Fortín y Santiago Moncada.

En el año de 1881 esta sociedad minera se encuentra explotando las minas Providencia, además de ésta en el circulo de Yuscarán, estaban siendo explotadas la minas Santa Elena, propiedad particular de los señores Daniel Fortín, Mónico Córdova y Pedro Bonilla; La Esperanza de Mónico Córdova y Felipe Rivera; La Liverpool, Jesús, La Concepción y Gibraltar eran propiedad de los señores Abelardo Zelaya y Francisco Murillo, Las Mercedes propiedad de Pío Uclés y Luciano Carias.

La compañía organizada por la Familia Fortín, apenas tuvo un éxito moderado debido a que los accionistas no pagaban sus cuotas en forma regular por lo que fue disuelta legalmente en el año de 1884. En verdad podemos apreciar que el desaparecimiento de la sociedad minera de Yuscarán coincide con la inversión de capital extranjero en la producción, o sea que es el ejemplo clásico de desplazamiento de la burguesía nacional emergente por el capital transnacional.

De pie Celso y Daniel Fortín Ordoñez
Sentados Mariana Ordoñez de Fortín,
Mariano Fortín Ordoñez
y Daniel  Fortín 
La explotación minera trajo consigo un enorme desarrollo comercial y munchas representaciones extranjeras tuvieron su asiento en Yuscarán, polo de desarrollo del país, algunos de sus representantes unieron sus intereses económicos (a través de enlaces matrimoniales) a los que las familias dominantes y conformar de esa manera la oligarquía del lugar. 

Eran poseedores de grandes almacenes, cuyos artículos eran importados desde Estados Unidos, Inglaterra y Alemania a través del Puerto de Amapala desde donde llegaban a Yuscarán a lomo de mulas. Los principales artículos de importación eran maquinara para la explotación minera, alambre, harina, libros impresos, maquinaria agrícola, útiles de ferretería, velas, abarrotería, etc…  


se ha podido verificar que se dedicaban a la exportación de minerales con destino a esos mismos países.
Según la calificación de capitalistas, hecha por la municipalidad de Yuscarán en el año de 1897, la familia Fortín (Daniel Fortín, padre), tenía un capital de 6,000 pesos y tan solo se enumera la posesión de cuatro casas y sus negocios comerciales. Daniel Fortín y sus hijos muy pronto llegan a tener una amplia red comercial que cubría Tegucigalpa, cuya tienda se encontraba localizada en un elegante edificio próximo a la Casa Presidencial, el almacén principal se especializaba en artículos para caballeros y tenia anexo un magnifico taller de sastrería; además, San Juancito, Juticalpa, Guinope, Danlí y El Zamorano, donde se expendían mercaderías en general mientras que don Mónico Córdova había formado una sociedad  para la explotación minera.

Las prerrogativas otorgadas por el Estado beneficiaron innegablemente a la oligarquía de Yuscarán consolidando su poder económico. A partir de 1897 Daniel Fortín (padre), aparece matriculado como agricultor y ganadero residente en Tegucigalpa y dueño de una hacienda ganadera en El Zamorano. Progresivamente fue adquiriendo nuevas posesiones en Morocelí (El Retiro del Capulín), Cedros (La Vereda), y en Cortés (Guanacastal) con el objeto de explotar la agricultura y ganadería. Según Dionisio (Nicho) Colindres, don Daniel Fortín era dueño de cinco haciendas; El Zamorano, San Francisco, Potrero Grande, El Capulin y El Censo.

La familia Fortín se integró al proceso agro-exportador a través del cultivo del café, explotaciones ganaderas y de caña de azúcar. Este último rubro alcanzó gran desarrollo al ser una agro-industria de la que obtenían dos productos: el azúcar refinada y el aguardiente. Daniel Fortín (hijo) trató de desarrollar la producción de trigo en la hacienda de El Zamorano, donde había instalado un molino harinero.

Máximo B. Rosales y Concepción Fortín de Rosales y
sus hijos Maria Cristina, Rodolfo y Mariana, ya adultos y
sus descendientes donaron la Casa Fortín
al pueblo de Yuscarán.
Para el año de 1907 Alesio Fortín (hermano de Don Daniel Fortín), aparece como uno de los propietarios más poderosos de la región, posesión suya era la conocida hacienda de Jaguas y cuatro años más tarde Cornelio Fortín era poseedor de un millar de cabezas de ganado en su hacienda de Morocelí. Con la muerte de Don Daniel (padre), el 16 de agosto de 1907, el centro comercial de Yuscarán quedó en manos de Cornelio Fortín, quien la mayor parte del tiempo pasaba en Tegucigalpa, de allí que el almacén fuera en un progresivo abandono. Para ese mismo año el almacén fue incendiado por Manuel Argeñal, por divergencias políticas (Cornelio Fortín era nacionalista), y según Don Nicho Colindres las pérdidas ascendieron a 50,000 pesos, a pesar de ello la tienda volvió a organizarse pero ya no presentó la misma actividad.

En 1914 la firma Hermanos Fortín de Tegucigalpa, obtuvo una concesión por el periodo de 10 años para establecer una refinería de azúcar. Dentro de la protección otorgada por el Estado estaba la libre introducción de la maquinaria, herramientas y todo tipo de útiles necesarios para la producción azucarera, además la liberación de sus empleados de la obligatoriedad de prestar el servicio militar. Para el año siguiente, la producción de la refinería se acercaba a las 1,000 toneladas de azúcar. Este ingenio azucarero se encontraba localizado en la Hacienda de El Zamorano, al igual que la destilería de aguardiente.

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Poder Político. El grupo comercial-terrateniente, mantuvo durante algún tiempo el control del poder municipal y del gobierno central, como es el caso de Daniel Fortín h, que fue miembro del Consejo de Ministros de 1903 durante el Gobierno de Terencio Sierra. El control político local se ejercía alternadamente entre las principales familias de Yuscarán, En el año de 1883 durante el Gobierno de Luis Bográn, Daniel y Alesio Fortín eran Diputados al Congreso Nacional; dos años después Daniel Fortín aparece como Vice-Presidente del mismo y en 1887 era Gobernador Político del Departamento de El Paraíso y en las elecciones para autoridades municipales realizadas el año siguiente fueron electos Alesio Fortín y Trinidad Grádiz. Durante todo el periodo que va de 1880 a 1915, los miembros de las principales familias de Yuscarán ostentaron algún cargo público o fueron consejeros municipales.

La  Casa Fortín . Fue construida por Daniel Fortín padre, probablemente en la segunda mitad del siglo XIX, se encuentra ubicada en la antigua Calle del Comercio o Calle Fortín que forma parte del casco viejo de Yuscarán dentro de la zona declarada Monumento Nacional conforme al acuerdo No. 156 de marzo de 1979 por la Junta Militar de Gobierno, a través de la Secretaria de Estado en el Despacho de Cultura y Turismo.

Concepción Fortín Ordoñez de Rosales
La arquitectura de la residencia está influenciada por el estilo español, con balcones de media puerta. La casa está formada por dos plantas en forma de “U” y un patio interior; la primera planta era utilizada como almacén y oficina  dotada de tres habitaciones, además existe un zaguán que da acceso a la parte interior, donde se localiza un pozo artesano, los jardines y la caballeriza. Hacia la derecha de esta primera planta se encuentra localizado un cuarto que era utilizado como bodega y se llega a el por medio de gradas, quedando en un nivel intermedio entre el primero y segundo piso. En la parte superior está el área que otrora fuera destinada para dormitorios y la sala principal. El cuarto localizado al lado izquierdo y que tiene una estrella de caoba en el cielo raso era la sala, la que estaba decorada con un gusto exquisito y en la cual había un piano de cola que había sido propiedad d Concepción (Concha) Fortín, la hija de Don Daniel Fortín y su esposa Mariana Ordoñez. Algunas secciones de la casa estaban alfombradas. Las paredes interiores de la sala y dormitorios estaban tapizadas, mientras que las paredes exteriores estaban decoradas con siete pinturas murales realizadas por un pintor foráneo y solo en una de ellas aparece la firma “J. A. González”, al parecer autor de las obras en su totalidad. La cocina se encuentra también en la planta alta y muy bien dotada de todos los utensilios para el uso doméstico,  además hay fogón grande con chimenea y horno incluido.

Daniel Fortín Ordoñez
Como se dijera antes, la casa estaba dotada de un pozo artesano para abastecer de agua a la familia, el sistema de aguas negras también fue instalado y el sistema de iluminación era por medio de grandes lámparas de cristal compuestas de 48 velas de sebo, a su vez dotadas de unos bloqueadores para evitar que las corrientes de aire apagaran las velas. Las recepciones que daban las principales familias de Yuscarán eran parecidas a las que se daban en los salas consistoriales de la nobleza de España o Francia, la música era de piano, violín y flauta interpretados por músicos locales. Solamente tenían acceso a estas reuniones las personas prominentes de determinado status social, las principales familias de El Paraíso.

De la otrora riqueza del mineral de Yuscarán sólo quedan una serie de leyendas, especialmente tejidas alrededor de las principales familias. Se dice que en las casas grandes existen botijas y que aparecen fantasmas. En otra oportunidad escribiré sobre  Yuscarán y la minería del periodo colonial.

Publicado en la Revista Yuscarán Ayer y Hoy, Número 5, Abril 2013
Investigación y Recopilación Lic. Héctor Ramón Cortés,
Fuente: Revista Yaxkin No. 1, Instituto Hondureño de Antropología e Historia, 1983, Articulo: La Casa Solariega del siglo XIX, el caso de la Familia Fortín, Fotografías Casa Fortín Casa de la Cultura de Yuscarán



La Familia Guardiola Arbizu

Ana Mateo Arbizu Flores y
El Presidente Santos Guardiola




Cuenta la tradición que el General Esteban Guardiola antes de ser Presidente de la República de Honduras, fue varias veces al mineral de Yuscarán, algunas de ellas de paso para Texiguat. En uno de esos viajes llegó a una casa de campo,  propiedad de don Calixto Arbizú, situada a poca distancia de esta población. Arbizú vivía allí con su esposa doña Santos Flores, viuda de un funcionario español de apellido Tagle, sus hijas Trinidad, Mariana y Anita y miembros de su servidumbre.
Como ya en Guardiola pesaba la leyenda negra, inventada por sus implacables enemigos, se le tenía por el hombre temible. Como era natural, las mujeres de la casa, se fueron a refugiar en las piezas más retiradas; pero como Guardiola manifestara al señor Arbizú su deseo de conocerlas, éste las llamó a presencia del visitante, a donde llenas de timidez llegaron.

Todo fue verlas y Guardiola quedó prendado de Anita, quien teniendo como todas las mujeres la intuición del amor que despiertan en los hombres, simpatizó también con él. Ese sentimiento de amor fue acercando a esos dos seres hasta pactar su próximo enlace.

Genoveva Guardiola de Estrada Palma
Primera Dama de Cuba
Otra tradición dice que Guardiola conoció a doña Ana en un baile, el baile se celebraba en la casa frente al mercado de Yuscarán, donde hoy está el negocio de doña Esmeralda de Cortés, casa que pertenecía a Don Calixto Arbizú, minero y ex alcalde de Yuscarán.
El señor Arbizú abandono la ciudad de Yuscarán para venir a presenciar el matrimonio de su hija Anita a Tegucigalpa. Pasando por el pueblo de Cantarranas, hoy San Juan de Flores, cayó gravemente enfermo, y manifestó a su familia que no quería morir sin dejar ya casada a su hija Anita.  Guardiola acudió presuroso al llamamiento que se le hizo, sellando con lazo indisoluble aquel amor nacido espontáneamente de su alma. A la muerte de Arbizú, Guardiola publicó una composición en verso que circuló profusamente en hoja impresa en Tegucigalpa. 

Guardiola fue feliz al lado de su esposa, la amó apasionadamente y le prodigaba toda clase de ternuras que ella supo corresponder. El matrimonio de Guardiola se verificó el año de 1847, probablemente a fines de marzo o a principios de abril, siendo Ministro de Relaciones Exteriores el Dr. Juan Lindo. Procreó con su esposa a los siguientes  hijos: Gonzalo, que nació el 10 de enero de 1848, siendo su padrino de bautismo don Bernardo Inestroza, Fue director del Archivo Nacional de Honduras y el escribió las preciosas Tradiciones Tegucigalpenses y murió el 22 de marzo de 1903.

Gumercinda Guardiola Arbizú
Guadalupe, que nació el 8 de mayo de 1849, siendo sus padrinos de bautismo el Dr. Cornelio Lazo y Francisca Guardiola de Inestroza. Se casó con el Lic. Trinidad Ferrari y murió en San Pedro Sula el 31 de mayo de 1944. Francisca que nació el 3 de agosto de 1850, siendo su padrino don Sotero Moncada;  fue maestra de Instrucción Primaria y murió el 10 de abril de 1927; Galatea que nació el 31 de mayo de 1857, siendo sus padrinos don Trinidad Ferrari y doña Trinidad Ferrari;  fue una elegante dama de salón, que se distinguió por su canto dulce y su ejecución en el piano; de casó con el General polaco Carlos Rolof Niaplhy y murió el 3 de junio de 1941, en La Habana; Genoveva que nació el 30 de julio de 1858, siendo sus padrinos don Esteban y María Ferrari; se casó con Don Tomás Estrada Palma, primer Presidente de la República de Cuba y murió en New York el 20 de diciembre de 1926; Gumersinda que nació el 22 de enero de 1850, siendo su padrino don Bernardo Inestroza, murió al poco tiempo de haber nacido; Guillermina que nació el 18 de mayo de 1861, siendo su madrina su tía Trinidad Arbizú Ocampo y murió el 27 de febrero de 1944. Nótese que todos los nombres de los hijos inician con la letra G.


Doña Ana Arbizú de Guardiola murió en Tegucigalpa el 30 de noviembre, en el mismo año que murió su hijo Gonzalo a quien lloró inconsolablemente.

Guardiola a pesar de tener pocos fondos, trató de adquirir una casa en la ciudad de Tegucigalpa, perteneciente a una señora que vivía en Amapala, por cierta cantidad de dinero. Para esa transacción Guardiola dio poder a los señores Bernardo Inestroza y Miguel Lardizábal.

En esa escritura se hizo constar que el referido Guardiola daba esa casa en donación a Anita Arbizú por las prendas relevantes que caracterizaban a dicha señora y sobre todo a los importantes y esmerados servicios que había prestado a su marido. Pues bien, una casa fue todo lo que quedó en herencia al morir asesinado en Comayagua el que fue modelo de esposo y padre. La viuda se vio en la necesidad de responder con ese inmueble a la casa comercial Fortín del también yuscaranense Don Daniel Fortín por cantidades de dinero que le daba mediante el pago de réditos. Francisca y Guillermina se fueron a vivir a una casita de bahareque en la calle de la Ronda, de esta ciudad de Tegucigalpa y la última murió en casa extraña. Que diferencia la de aquellos tiempos con los actuales, los Cabañas y Guardiolas no reaparecerán. 

Recopilaciones Lic. Hector Ramón Cortés Cáceres
Fuente: Libro  Vida de Esteban Guardiola, por Esteban Guardiola Cubas.


jueves, 2 de mayo de 2013

Los cementerios de Yuscarán


Por Oscar Wilfredo Lezama y Hector Ramón Cortés

Página del libro de
defunciones de 1748
En el archivo de la Iglesia Católica de Yuscarán existe aún un libro de defunciones que data de 1748,  tiempo en que Yuscarán ya estaba bien poblado por esclavos, mulatos, criollos hondureños de otros pueblos y extranjeros de varias nacionalidades. Para entonces, la iglesia administraba los cementerios, pero no he encontrado ningún dato que señale la ubicación del o los cementerios de entonces.

El primer cementerio en la Plaza. Cuenta la tradición oral que cuando se descubren los minerales, especialmente las vetas de Iguanos, Tamagás y El Novillo, se empezó a poblar Yuscarán, precisamente en la zona conocida como El Novillo o parte alta de esta ciudad y que el cementerio lo tenían en el sitio que ahora ocupa la plaza central.

Los entierros en las iglesias. Enterrar en los cementerios fue una costumbre promovida por la alta sociedad, Yuscarán no fue la excepción, en la iglesia se encuentran enterradas el niño Mariano Fortín hijo de Don Daniel Fortín que murió en la ciudad de Nueva York, en el jardín está enterrado E. A. Burke un filantrópico minero estadunidense y el cura José Hermógenez Zúniga, entre otros. El 15 de junio de 1880,  según lo registra la Gaceta Oficial del 24 de junio del mismo año, se prohíben los entierros en las iglesias, la autoridad que lo permitiera se sometía a un año de prisión en el Castillo de Omoa y los particulares que lo promovieran seis meses de prisión en el mismo presidio.

El cementerio en El Calvario.  Por razones que oportunamente publicaremos, la población se trasladó a donde se encuentra actualmente y el cementerio fue trasladado al Barrio El Calvario en la parte que hoy ocupa la Escuela Ramón Montoya Cerrato, donde funcionó hasta mediados de 1867, según lo registra la nota de la junta sanitaria del 26 de de agosto de 1867 firmada por don Mónico Córdova la que entre otras cosas dice: “El informe que ha dado a esta junta el señor sacristán evidencia que la capacidad del panteón no permite el que se continúe dando sepultura a cadáveres sin tocar el perjudicial inconveniente de remover los sepulcros recientes. En circunstancias que se teme la invocación del Colera Morbus; considerando que para llenar tan urgente necesidad se hace preciso señalar otro punto que sirva de panteón para el termino de tres años”.

Cuándo empezó este cementerio no lo sabemos pero si creemos importante citar que según documentos del archivo de la Casa de la Cultura y acta municipal de 1853 Yuscarán fue atacado por una terrible peste de Tosferina de lo que murió mucha gente especialmente niños de 1 a 7 años, también la langosta provocó una tremenda hambruna, se suscitaron movimientos armados (Guerras civiles) y luego 1867 el cólera morbus atacó la población lo que colapsó el antiguo cementerio.

El cementerio de Capiro
Por la gran cantidad de muertos por las causas anteriores, seleccionaron para otro panteón el lugar conocido como Capiro (costado sur del actual cementerio y propiedad hoy de Rigoberto Nolasco) donde no duró mucho. Según acta municipal de 31 de diciembre de 1868 la corporación decide que es improcedente enterrar muertos en el panteón de Capiro y ordena que a partir de Enero de 1869 se seguirá enterrando en el Panteón Viejo y al termino señalado por la Ley se exhumarán los cadáveres enterrados en Capiro y  serán trasladados sus restos al viejo cementerio del Calvario.

La década de 1870 fueron años de mucha preocupación por el tema del cementerio y es hasta el 14 de enero de 1879 que se emite la ley de secularización de bienes eclesiásticos, pero el señor cura de la ciudad todavía para el 11 de marzo de 1879 no había entregado el cementerio a la Alcaldía Municipal. Por este tiempo el costo de los entierros era así: Adultos 18 reales, niños la mitad si se enterraban en ataúd de adulto y si era en ataúd pequeño 12 reales.

El actual Cementerio General de Yuscarán
Actual cementerio de Yuscarán
En nota del 25 de febrero de 1885 el tesorero municipal don Sebastian Barela es comunicado por el secretario sobre la apertura del Viejo Panteón solicitado por don Camilo Fortín. Para este año (1885) la municipalidad pensando en un nuevo cementerio elige un sitio en el Tejar pero antes de iniciarlo hubo oposición del vecindario manifestando que no era el lugar adecuado porque en invierno se llenaba de agua y propusieron el lugar llamado Los Patiecitos, ante esto se nombro una comisión dictaminadora integrada por personas de buen criterio, quienes al final manifestaron que el lugar más indicado era “Los Patiecitos” y así lo confirma Don Mónico Córdova Serra, Gobernador Político en nota enviada con fecha 28 de noviembre de 1885 a la corporación municipal y así se procedió a la construcción del actual Cementerio.

En septiembre de 1888 la municipalidad encomienda a Don Dionisio Colindres y Guillermo Cole para que levanten los planos de la fachada del Cementerio General. Al interior de este cementerio en la cabecera norte existió una galera que servía para velar difuntos menesterosos o carentes de familia; esta galera desapareció en la década de los 1970,  afortunadamente durante la administración municipal de Roger Horacio Ochoa se construyó una bonita capilla en la parte frontal del cementerio.

En un informe del poder Ejecutivo al Congreso Nacional (Gaceta Oficial del 19 de febrero de 1889) se registra que se ha terminado la construcción del nuevo cementerio de Yuscarán que mide 104 varas de largo por 44 de ancho. (Probablemente la parte de arriba del cementerio actual), porque para el año siguiente 1889 se habla de un “Cementerio Común”.

Los adultos mayores recordarán para referirse al cementerio actual se hacía distinción entre El  Cementerio de los Ricos, el Cementerio de los niños y el Cementerio de los Pobres.


Cementerios Privados 
Cementerio de la
Familia Fortín

Yuscarán tuvo en la sociedad un sector de mucha alcurnia, con sobrado poder social, económico y político, familias que además de tener institutrices y maestros privados para educar a sus hijos, también construyeron sus propios cementerios.

La familia Fortín construyó su campo santo en la parte baja del barrio San Juan, más conocido como el panteoncito de los Fortín. La forma original de este cementerio era un cuadro con paredes altas hechas de cal  y canto y sobre ellas un círculo de madera y techo de teja que aún para 1960 se mantenía. En la actualidad y debido al hacinamiento de la población, se encuentra rodeado de viviendas. Los descendientes de esta familia al ver que solo estaban quedando las tumbas, lo protegieron de forma diferente a la original.


Cementerio de la Familia Córdova
El cementerio de la Familia Córdova, lo ubicaron contiguo al viejo cementerio, en el Barrio El Calvario. Como por el año de 1986 y para construir un aula que a la escuela le permitiera instalar una biblioteca se destruyó la parte más antigua de este panteón, en donde se presume entre otras personalidades, fueron depositados los restos mortales de don Juan Bautista Morazán y Doña Gertrudis  Alemán, padres de Don Eusebio Morazán y abuelos de la máxima figura centroamericana Don José Francisco Morazán.

El cementerio de los Extranjeros Como mencionamos al principio, los cementerios fueron administrados por los curas, por lo que los extranjeros residentes en Yuscarán que en su mayoría no eran católicos, con  fecha 1 de abril de 1893 pidieron al alcalde un lugar independiente del campo santo católico, donde dar sepultura a los individuos que de sus familias fallezcan, ofreciendo costearlo por su propia cuenta y señalando la extensión de terreno que comprende la cima de la loma de “El Coyote” ubicada en el llano del Tejar de este término municipal. Esta solicitud fue resuelta favorablemente  en la misma fecha, porque se procedería a enterrar en el Cementerio de los extranjeros el cadáver de Almira Stillwell Cole de Jones, posteriormente es probable que se haya enterrado en este cementerio a “Miss Dalia” institutriz de la Familia Córdova y con el paso del tiempo la loma pasó a llamarse “Misalia”. 

Cementerios en las Aldeas En decreto gubernamental del 16 de septiembre de 1925 a través de la Gobernación Política, el alcalde municipal Don Sotero Navas Lazo recibe la orden de construir cementerios en las aldeas principales del municipio, de la forma siguiente: En la Aldea Agua Fría, En el Coyol para la misma aldea y también para Las Crucitas y El Teñidero. En el Chagüite Oriente para la misma aldea y el  Caracol. En el Pataste para Ojo de Agua, El Platanar, Corpitos y Laínez. En el Cordoncillo para la misma aldea y para El Rancho y La Montaña del Ocotal. En la Ciénaga para la misma aldea y el Pericón y Sabana Redonda.
Muy respetuosamente sugerimos a las autoridades locales, declaren estos cementerios como monumentos públicos históricos y darles la protección necesaria y visualizar desde ahora, por lo que queda de vida útil al cementerio general, donde, cómo y cuándo se ubicará el nuevo cementerio general de Yuscarán.

Fuentes: Archivos Parroquiales de Yuscarán, Actas municipales y libros copiadores de la gobernación política.
Publicado en la Revista Yuscarán, Ayer y Hoy, Número 4, Marzo 2013



Yuscarán la cuna de la familia Morazán


Por Lic. Hector Ramón Cortés C.

Yuscarán ha sido cuna de muchas familias que han dado honor y renombre a nuestra Honduras,  tal es el caso de la familia del Paladín de la Unión Centroamericana el General Francisco Morazán Quezada.

El abuelo de Francisco Morazán fue don Juan Bautista Morazzani (cuyo apellido se españolizó Morazán). Se dice que fue bautizado en la iglesia de San Roque, en Roma (iglesia destruida posteriormente por un incendio) y que siempre profesó la religión católica. El apellido Morazzani es corso, es decir oriundo de la isla de Córcega situada en el Mediterráneo que fue cedida por los genoveses a Francia en 1768.  Sin embargo, tres años antes de esta cesión, en 1765, hay constancia que el señor Don Juan Bautista Morazzani, hermano de Ángel María Morazzani, también nacido en Córcega oriundos ambos de los estados pontificios y pertenecían a la feligresía católica de la Ciudad Eterna.

Firma de abuelo del General Francisco Morazán
Para poder viajar al nuevo continente tuvo que rendir información de “Limpieza de Sangre”, pudo viajar a América con pasaporte extendido por el Cónsul General de Córcega, el Conde y Caballero de Cardi, quien representaba en España a su Majestad Católica el Rey de Córcega.  Su hermano Ángel María se dedicaba a los transportes marítimos del Mediterráneo Occidental, por los pueblos de Italia, Francia y África del Norte. Ángel María es padre de Pablo Morazzani también establecido en Yuscarán a petición de su tío Juan Bautista Morazán para que le asistiera en sus trabajos mineros en Yuscarán.

Don Juan Bautista, ya con su apellido españolizado MORAZAN, se estableció en Yuscarán en 1765, en calidad de comerciante y habilitador de Minas (Aportador de capital para el trabajo minero), estableció en la ciudad de Yuscarán La Casa del Truco, un local comercial donde los mineros cambiaban la plata o el oro por enseres o suministros para la minería. Posteriormente don Juan Bautista cambiaba esta plata en la ciudad de Guatemala por plata amonedada es decir monedas de plata.

Antigua casa de don
Juan Bautista Morazán 
En 1778 Don Juan Bautista le compra a Don Bernardo Fernández  Reconco, un poderoso minero español,, la casa que está enfrente de la plaza y que hoy pertenece a la familia Mondragón Cortés. En 1781 fue comisionado por el Alcalde Mayor de Tegucigalpa para ser Juez de Visitas de minas en Yuscarán.

Don Juan Bautista Morazán llegó a ser el hombre más rico de Yuscarán, sus posesiones incluían comercios, minas, haciendas y gran cantidad de esclavos que compraba en el mercado de esclavos de León Nicaragua.

En Yuscarán, de la entonces provincia de Comayagua, se casó en primeras nupcias con Doña Gertrudis Alemán en 1759, hija de don Francisco Antonio Alemán y hermana de doña Agueda Alemán; enlace del que nació en 1761 su hijo primogénito José Eusebio Morazán Alemán, posteriormente  de este matrimonio nace en 1771 José Inés quien se dedicó al sacerdocio.
José Eusebio Morazán se casó en Tegucigalpa en el año 1791 con Guadalupe Quezada Borjas, el primer hijo de este matrimonio fue el General Francisco Morazán. La más grande figura de Centroamérica.

Volviendo a Don Juan Bautista Morazán, ya viudo se casó por segunda vez en 1773 con la también yuscaranense María Luisa Espinar hija de don Thomas Espinar y María del Carmen Carranza. De este matrimonio nacen en Yuscarán sus hijos Rita, Bernabé, Juana Josefa, Juan Miguel y Jacinto Morazán Espinar.

Su tercer matrimonio fue en 1789 con doña Ana Manuela del Castillo con quien procrea a Juan Nepomuceno y a María de la Concepción Morazán del Castillo nacidos en Yuscarán. Don Juan Bautista Morazán muere a principios de 1792, no pudiendo conocer a su nieto José Francisco quien daría gloria e inmortalidad a su apellido Morazán. En la próxima edición continuaré brindándole información de la familia Morazán es esta sultana de Oriente.

Publicado en la Revista Yuscarán, Ayer y Hoy, Numero 4, Marzo 2013



Sobre la fundación de Yuscaán


Por Oscar Wilfredo Lezama

Me satisface mucho plantear este tema porque siempre se nos ha dicho que Yuscarán se funda en 1744, probablemente los historiadores hallan partido de lo manifestado por el Señor Manuel Colindres en una declaración que como perito, en un juicio promovido por la señora María de los Ángeles Cerna  contra don Bernardo Fernández Reconco, en donde dijo que Yuscarán se fundó en 1744. Otros historiadores han sostenido que Yuscarán se forma en la década de 1730.

Ante esta temática me propuse emplear mi tiempo y esfuerzo en la investigación, tarea larga y difícil que aún no termina, pero para su conocimiento le entrego lo que hasta ahora he encontrado.

En octubre de 2003 el arqueólogo mexicano Erick Valles del Instituto de Antropología e Historia de Honduras examino una vasija procedente del Lagartero (Jaguas) y en su informe nos indica que probablemente “data del periodo clásico tardío y post clásico”, lo que nos lleva a creer que por esa fecha ya existían asentamientos humanos en la parte baja de Yuscarán.
Con la amplia colaboración del Licenciado Hector Ramón Cortés Cáceres , que se ha sumado a la investigación y documentación de la historia de Yuscarán tenemos las siguientes citas:

“El conocimiento del área de Yuscarán como zona minera existía desde antes de la centuria de 1600, lo que indica que no se descubrió una veta importante sino hasta esos años, se dice que la mina de Quemazones se conocía desde que habían llegado los españoles a poblar la zona” Fuente: Antonio R. Vallejo “Noticia Histórica de las minas de Honduras” RABN XIII Numero 2, 3, 4, 6 y 7 1938).

Otras citas más antiguas que hacen referencia a Yuscarán datan del año de 1645, cuando se descubre la mina de San Sebastián. Fuente: Mario Felipe Martínez Castillo, Temas históricos inéditos de Honduras, Pag. 96, quien cita la fuente original de Lehman, XXXIII Congreso Internacional de Americanistas, San José Costa Rica, 1959 Pags. 767-777


El historiador Don Ismael Zepeda O. en su libro “La familia Midence” en la página 14 dice: El primer Midence, don Joseph Benito Midence vino a Honduras desde la villa de Madrid, España en carácter de Tesorero Real de la Caxa de Tegucigalpa en 1667.  En 1670 denuncia y registra una mina con el nombre de la “Virgen Santísima de la Soledad”, ubicada en el cerro de las Quemazones en el distrito minero de Yuscarán.


Las minas de Potrerillos fueron descubiertas en 1720 y ya en ese tiempo potrerillos pertenecía a Yuscarán. Fuente: Rómulo E. Durón, Bosquejo Histórico de Honduras, 1927, Pag. 74 y Luis Pedro Toracena Arriola, Ilusión Minera y Poder Político, Pag. 132

En 1733 la Casa de la Moneda de la ciudad de Guatemala acuño monedas conocidas como Macacos o Macuquinas, con plata extraída de las minas de Tegucigalpa, El Corpus y posteriormente de Yuscarán. Fuente: Museo Numismático “Rigoberto Borjas” del Banco Central de Honduras.

Doña Leticia de Oyuela en su libro “Esplendor y Miseria de la Minería en Honduras” en la pagina 54 tiene la cita siguiente “Manuel Sánchez nos ofrece una larga lista de los juicios por pérdida de Azogue en el tránsito de Omoa o Trujillo hasta la Casa Real, las narraciones incluyen hechos interesantísimos, como el acontecido en 1741 cuando, estando fondeada la célebre Nao “La Galana” en el puerto de Omoa, llegó el Criollo Santiago Zelaya Garay con una recua de 400 mulas, a fin de trasportar artículos para el comercio y 2150 quintales de azogue: este empezó a gritar, borracho, imitando los ademanes del capital José de Orozco y Batres “Adelante mariquitas de Comayagua, ya llegaron las cintas, los polvos y las pelucas con los perfumes y las peinetas, chaquetas de raso y calzones de tafetán” Naturalmente, se armó una tramolina en la fonda, lo que fue como una cortina de humo para que desaparecieran los 250 quintales de azogue. Estos habían llegado consignados a la Casa real y se había dado el pase para el Mineral de Yuscarán, por cuenta del rico minero don Pedro Mártir de Zelaya, quien tuvo que hacerse cargo del mineral extraviado.

En mi poder un documento original que dejara mi abuelo Don Felipe Lezama y que dice: “Testimonio del título de cinco caballerías del tierra, nueve cuerdas y veinticinco varas del sitio del Carrizal, Jurisdicción del mineral de Yuscarán, correspondiente a Don Bartolome Castellanos, en el año de 1741.

Amigo lector, la información que le brindamos no es producto de la imaginación, le citamos las fuentes de cada dato o cita para que usted haga conclusiones,  con esto queda bien sentando que 1744 no es la fecha de fundación de Yuscarán, es mas aclaramos, Yuscarán no fue fundada oficialmente y nunca existió un documento oficial de fundación, como ocurrió con Trujillo, Choluteca o Comayagua, sino que su poblamiento se fue dando alrededor de la industria minera al igual que la ciudad de Tegucigalpa, lo que sí se dio ese año es que entran en producción más minas como Guayabillas, Quemazones y San José y este enclave minero toma más connotación. 

Publicado en la Revista Yuscarán, Ayer y Hoy, Número  4, Marzo 2013
Las fuentes son citadas en el cuerpo del articulo


La imprenta Morazán y El Periódico “El Eco del Paraíso” 1898

Primer Ejemplar del
"Eco del Paraiso"
 Por Lic. Hector Ramón Cortés C.

Yuscarán ocupó, junto a otras ciudades del país, un papel precursor en las letras hondureñas. Hace 115 años (en 1898), Yuscarán tenía ya su propia imprenta y su periódico local con alcance departamental denominado EL ECO DEL PARAISO, con circulación semanal y publicación los días sábados y posteriormente se publicó los días domingo.

Para el establecimiento de este periódico se formó la Sociedad Anónima “Imprenta Morazán” cuyos socios fueron: El Lic. Don J. Alberto Mendoza, Lic. Don Jacinto R. Rivas, Don Ramón Raudales Portillo, Don León Cortés, El General Nicolás Flores, Don Mónico Córdova, Don J. Francisco Torres, Don Francisco R. Moncada, Don Alesio Fortín, Francisco Ochoa, Cornelio Cortés Sevilla, Miguel A. Reina y el músico y compositor Gabriel Serra Córdova Morazán.

Ya conformada la asociación, se trajo de New York la máquina imprenta modelo “Liberty”, una imprenta de propulsión manual y mecánica, con la capacidad de imprimir en hojas dobles de 7 x 11 pulgadas y una capacidad máxima de 18 x 35 pulgadas.

La impresora y gran cantidad de accesorios fue adquirida en la ciudad de New York por un precio de 120 dólares, 1000 pesos de aquella época. Cuando ya se contaba con 500 pesos de capital, se solicitó vía la Gobernación Política del Departamento contribuciones a los restantes municipios para ajustar el valor de la imprenta. La imprenta fue traída desarmada vía Panamá–Amapala y a lomo de mula hasta Yuscarán. 

Ya establecida la Imprenta en casa de don Francisco Ramón Moncada en el barrio La Sabaneta, El 16 de marzo del año 1898, el Licenciado Jacinto Rivas como presidente de la Sociedad Anónima “Imprenta Morazán” inscribe dicha imprenta ante la Alcaldía Municipal. Esta iniciaría sus labores el día siguiente.

El 30 de abril de 1898 se publica en primer número del periódico semanal EL ECO DEL PARAISO, siendo su director el Lic. Jacinto Rivas y su administrador Don. Carlos F. Moncada. La subscripción mensual tenía un valor de 50 centavos y un número suelto un Real. El periódico estuvo circulando durante tres años, su última emisión fue la del 30 de enero del año 1900, la imprenta también se dedicaba a imprimir tarjetas, novenas, invitaciones a fiestas y variedad de impresos.

El enfoque del periódico era Político Literario, en el se publicaba originalmente la sección “Picadillo” que 115 años después hemos incluido en esta revista como un homenaje a esos pioneros del periodismo en Honduras. En él se publicaba el acontecer de Yuscarán y de todo el Departamento, especialmente la información que proporcionaban las alcaldías municipales y la Gobernación Política. El periódico se sostenía por lo recaudado en concepto de ventas y la publicidad que los negocios y personas particulares en el pautaban.
El 15 de octubre de 1924, siendo Alcalde Don Camilo Cortés Sevilla, se recibió la nota que formalizaba la entrega de la Imprenta Morazán a la alcaldía, los accionistas que aún estaban vivos donaban sus acciones a la municipalidad de Yuscarán. La donación fue también avalada por los herederos de los accionistas ya fallecidos y los accionistas que aún vivían como ser Don J. Alberto Mendoza, Lic. Don Jacinto R. Rivas, Don Ramón Raudales Portillo y don León Cortés. La imprenta ya perteneciendo a la Alcaldía de Yuscarán fue instalada en una pieza del piso de abajo del entonces Palacio Municipal. La donación fue hecha gracias a las gestiones del General Inocente Triminio Gobernador Político del Departamento de El Paraíso en ese entonces. Ahí permaneció hasta los años ochenta.
Maquina Impresora de la
Imprenta Morazán
Museo Casa Fortín

Década de 1960, Don Jacinto Rivas ya anciano trató de poner en uso nuevamente la imprenta para donarla al Instituto Dr. Presentación Centeno, intento que no pudo llevar a cabo.

Lastimosamente muchas de las piezas y enseres de la imprenta fueron destruidos o botados al hacerse la restauración del Palacio Municipal antiguo. Hoy la máquina Impresora y La Prensa de la imprenta son expuestas junto a variada información en la Casa de la Cultura donde pueden ser admirados.


Varios ejemplares del periódico “El Eco del Paraíso” se encuentran resguardados en el fondo hemerográfico del Archivo Nacional de Honduras en Tegucigalpa. 


Publicado en la Revista Yuscarán, Ayer y Hoy, Número 4, Marzo 2013




miércoles, 1 de mayo de 2013

La Educación Pública en Yuscarán


Por Oscar Wilfredo Lezama y Hector Ramón Cortés Cáceres



Penetrar en el conocimiento completo de la historia de la educación en Yuscarán nos ha resultado muy difícil, muy complejo por la falta de archivos en la ciudad y  otras fuentes de investigación.

Por lo anterior omitiremos por ahora lo concerniente a los años 1700 y daremos a usted información de la segunda mitad de los 1800, información contenida y conservada en el archivo histórico de la casa Fortín o Casa de la Cultura.

Para entonces la educación se regía a través de un ministerio de Instrucción Pública y los alcaldes municipales eran llamados Directores Locales de Educación. Las escuelas elementales de ambos sexos como las llamaban, eran sostenidas por la autoridad municipal a través de un fondo de instrucción pública que se exigía al vecindario. No era raro en esos tiempos difíciles para la sociedad yuscaranense que el año lectivo no terminara por diversas razones como ser: revoluciones, pestes, hambrunas o falta de fondos. Era muy común que a los preceptores o profesores no se les pagara su sueldo al día.

Presumimos que la clase privilegiada para ese tiempo se educaba con clases particulares y las familias más pudientes hacían uso de institutrices para la educación de sus hijos.

Las Escuelas Elementales

Profesor Victor Chavarria
En 1845 se inauguró en Yuscarán la primera Escuela Elemental de Varones, su preceptor fue el Presbítero Francisco Andrade, ya para 1853 la escuela es atendida por Pedro Bonilla, en 1858 por José María Morazán. Por decreto del Supremo Gobierno de fecha  23 de marzo de 1847 se reglamenta la Instrucción Primaria en nuestro país. La escuela de varones estaba formada por la escuela elemental primaria (Primeros tres grados) y la escuela primaria superior (4º y 5º grado) al quinto grado le denominaban Preparatorio. 

En sesión ordinaria del cuerpo edilicio del 23 de septiembre de 1861 presidida por el Señor Jefe del Distrito don José Antonio Ramírez, acordaron publicar un bando en el que se ordena que todos los niños de 7 a 14 años debían concurrir a la Escuela Primaria.
Los padres o tutores estaban obligados a mandar a sus hijos a la escuela diariamente. Por cada semana de inasistencia sin justa causa de sus niños, incurrían en una multa de 10 pesos provinciales por primera vez, el duplo por la segunda y así sucesivamente, de no pagarla debía cumplir dos días de reclusión.

Profesor
Ramon Raudales Portillo




Ya para 1880 el Gobierno subvencionaba la única escuela primaria que había en este mineral con la cantidad de 50 pesos, el resto lo recaudaba la municipalidad.


Para 1884 se encuentra en Yuscarán el profesor salvadoreño José Antonio Ciudad Real, como preceptor de la Escuela Primaria Superior. Para este año la escuela elemental se encuentra anexa a Colegio.


El 11 de enero de 1888 el profesor Víctor Chavarría nombra a los jóvenes Ricardo Pineda, Raymundo Zavala, Juan Espinoza y Jacinto Rivas como profesores e inspectores de la escuela elemental.

En 1892 sirve clases el profesor Juan Raudales Portillo. En 1899 llega a servir en esta escuela procedente de Guatemala el profesor Ramón Montoya C.
El 20 abril de 1894 el Gobernador Político don Secundino Balladares informa al Alcalde municipal que ha sido  acordada una contribución de un real por cada botella de aguardiente, con el fin de apoyar la instrucción pública en las escuelas ya establecidas. Cabe destacar que este año las escuelas elementales abrieron hasta el mes de mayo por las dificultades del país después de la guerra, este año también sirve en el colegio el Profesor Ramón Raudales Portillo.

En 1904 las escuelas no funcionaron, debido a que el año anterior el gobierno suspendió su aportación económica para tal fin. En 1908  por falta de dinero se suprime en la escuela de varones la clase de ejercicios militares., ese mismo año se cierran las escuelas y sale de esta ciudad don Ramón Montoya C.

El Colegio de Yuscarán

Profesor Inocente Orellana
El colegio de Yuscarán era el encargado de la educación secundaria, se otorgaban títulos de Bachilleres y Maestros de Educación Primaria en la escuela Normal Anexa al Colegio, también estaba anexa al Colegio la Escuela Elemental y la escuela de niñas posteriormente.
El 1 de septiembre de 1868 la municipalidad conoció el proyecto del guatemalteco José Yela para el plan de estudios de un colegio, lo aprobó la municipalidad, acordó subir el plan de arbitrios y pedir ayuda al Gobierno para asignarle al preceptor 50 a 60 pesos mensuales para darle estabilidad al Colegio.

En la Gaceta Oficial del 24 de agosto de 1870, se publica una circular en la que el Ministerio de Relaciones Interiores, basándose en las leyes del 13 de febrero de 1868 y del 15 de febrero de 1870, ordena la creación de Colegios en todas las cabeceras de departamento bajo la dirección de la Junta de Instrucción Pública.

En 1885 ya estaba en esta ciudad de Yuscarán, el Preceptor Guatemalteco José Clemente Chavarría como director del Colegio, para 1886 se incorpora el también guatemalteco Inocente Orellana.

Con el apoyo decidido de la sociedad y con la magnífica dirección del señor Chavarría, el Colegio de Yuscarán llegó a sobreponerse a los demás de su índole que existían en el país. Por esta época tuvo la suerte el Colegio de contar, entre otros Profesores de verdadero mérito, con los distinguidos jurisconsultos guatemaltecos Licenciados don J. Vicente Martínez y don Vicente Sáenz, que habían venido a nuestro país como emigrados de su patria, lo mismo que el Bachiller y Profesor don Víctor Chavarría primo de José Clemente Chavarría.
En 1892 regreso el maestro Inocente Orellana y se abrió nuevamente el Colegio. Como ha notado, la educación era muy irregular debido a que el Gobierno Central solamente subvencionaba con una pequeña cantidad de dinero. En 1904, no funcionó el Colegio, debido a la suspensión de la subvención del Estado el año anterior.


La Escuela Normal Anexa

Profesor José Clemente
Chavarria
La Escuela Normal fue establecida en marzo de 1884 anexa al Colegio de Yuscarán.
Con fecha mayo 25 de 1884 el Gobernador Político Don Mónico Córdova, se dirige al Secretario Municipal de Yuscarán expresando lo siguiente: “El Señor Ministro de Instrucción Pública, me ha comunicado el acuerdo que dice: Sría de Estado en el Despacho de Instrucción Pública. Tegucigalpa marzo 18 de 1884. Habiéndose establecido en la ciudad de Yuscarán Capital del Departamento de El Paraíso, una Escuela Normal para la Enseñanza de las materias que el Código de Instrucción Publica previenen como necesarias para el magisterio; y siendo de notoria conveniencia subvencionar aquel establecimiento para que pueda sostenerse sin gravamen considerable para el municipio y los particulares que se han empeñado en su fundación; por tanto el Presidente Acuerda 1. Por la admón. de Rentas de El Paraíso páguese mensualmente a la Tesorería Municipal de Yuscarán, la cantidad de cincuenta pesos que el Gobierno da como subvención para la Escuela Normal ya indicada y 2. Esa subvención se pagará  desde el 20 del mes de Febrero último, en que la escuela se abrió al servicio público. Comuníquese y Regístrese. Alvarado. Al Comunicarlo  a usted para los efectos consiguientes me suscribo su att servidor. Alvarado.

En 1886 El profesor guatemalteco José Clemente Chavarría formuló un proyecto para crear la Escuela Normal de Oriente, la municipalidad aceptó y en sesión del 8 de diciembre de 1886 nombraron al licenciado y General Ramón Zelaya Vigil como comisionado para presentar el proyecto al Gobierno y lograr su aprobación.

La Escuela de Niñas
Ya para finales de 1884 están bien establecida la escuela de niñas dirigida por la preceptora Juana R. Zavala. En 1888 funciona la escuela de niñas con el nombre “Jardín de la infancia” dirigida por su directora Juana R. Zavala de Acosta. Este año también sirve la preceptora Luisa Torres.
Para 1894 la escuela abrió hasta el mes de mayo con las preceptoras Refugio Grádiz, María del Carmen Rivas. Para 1896 la preceptora era Eugenia Gómez, En 1898 y 1899 Lucrecia Sierra (Nicaragüense), en 1903 María del Carmen Rivas. Esta Escuela Elemental Superior y Elemental anexa funcionó en casa del General Juan Pablo Urrutia en el barrio el Calvario.



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La escuela Elemental Superior solo duro 5 meses, En 1904 sirven la escuela Raimunda Zelaya (Subdirectora) y María del Carmen Rivas (Directora)


Premios Municipales a la educación
La municipalidad de Yuscarán para 1888 premio a los alumnos que destacaron en los exámenes finales así:  Escuela Primaria:  Pedro J. Fernández, Eusebio Medrano, Andrés González, Francisca Fortín, Pio  Salinas, Manuel Amador, Ricardo Maradiaga y Rafael Cerna. Escuela Secundaria: Raimundo Zavala, Ricardo Pineda, Inocente Nolasco, Juan P. Espinoza, Ramón Raudales, Paulino Murillo, Miguel A. Peña, Jacinto Rivas, Ramón Lanza, Guillermo Cerna, J. Antonio Zelaya, Simón Fortín.
Escuela de Niñas
: María del Carmen Rivas, Jesús Rivas, Francisca Colindres, Agustina Leal, Manuela Maradiaga, Gumersinda Zelaya, Ángela Rodríguez, Rosa Maradiaga, María Zelaya R, Felipa Navarro, Soledad Cerna, Rosa Rico, Mercedes Medina, Jesús Lanza y Santos Ordoñez.

Escuela de Artesanos
El 1 de febrero de 1888, la municipalidad aprobó el reglamento de la Escuela de Artesanos de la que fue su primer director el guatemalteco Víctor Chavarría, quien sirvió sus clases en esta escuela de manera gratuita.

Posteriormente en 1897, instaló la Escuela Nocturna de Artesanos bajo la dirección del licenciado Jacinto R. Rivas.

Consejo de Instrucción Pública Departamental y Distrital
El 1 de mayo de 1889 se conformaron el Consejo  Departamental de instrucción Pública: Don. Mónico Córdova, Don Santiago Moncada, Don Ricardo Archer, Don Joaquín Bernhard y Don Castor Fortín. Los gastos del Consejo Departamental eran cubiertos por la Dirección General de Rentas a través de su respectiva administración.
Consejo de Instrucción Pública del distrito de Yuscarán 1889: Don Cayetano Bonilla, Don Ernesto Bernhard y Don Trinidad Grádiz. Los gastos de este consejo eran cubiertos con fondos municipales esto según acuerdo ejecutivo del primero de abril de 1889.

Escuela de Varones Ramón Montoya C.
Sesión 1 de julio de 1941 en el informe de gastos del Señor Alcalde en el ramo de Instrucción Pública dice: Por práctica  de la matrícula de la Escuela de Varones “Ramón Montoya” se pagó al profesor Ramón Cubas por 11 días Lps. 18

Escuela de Niñas Manuel Bonilla
Siempre en la misma fecha, a la profesora Clorinda de López se le pagó por la práctica de la matrícula de la Escuela de niñas Manuel Bonilla por 11 días Lps. 18

Publicado en la Revista Yuscaran, Ayer y Hoy, Numero 3, Febrero 2013