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domingo, 26 de mayo de 2013

El Mineral de Yuscaran, Siglo XIX



Ilustración del Ingenio El Alto, año 1887
Por Thomas R. Lombarth

Calle Típica de Yuscarán,
fotografía de Héctor R. Cortés
El Real de Minas de San José de Yuscarán surgió a la vida, gracias al venero de cuantiosas riquezas en oro y plata que abriga su pródigo subsuelo.  El corresponsal del diario El Republicano de 15 de diciembre de 1886, dice desde el puerto de Trujillo lo siguiente: “Para formarse una idea exacta de la riqueza minera que encierra el vasto territorio hondureño, necesario es visitarlo.  Quién ha pisado el Guayape, Yuscarán y Erandique, quien ha visto eso enormes cerros repletos de plata y ese caudaloso río saturado de oro, nos hará justicia, diciendo: que nuestro acierto es verídico.

La mayor parte de las poblaciones de Honduras han sido fundadas sobre minas que antiguamente estuvieron en elaboración. Los españoles conquistadores de esta tierra, en donde encontraban una mina hacían un pueblo. La catedral y el hermosísimo puente de Tegucigalpa son monumentos levantados con los productos de los ricos filones de sus minas: la primera obra fue iniciativa del ilustrado y virtuosos Presbítero Zelaya, la segunda por el vecindario.

Por largos años la minería fue el patrimonio de los hondureños. Ahora de nuevo empiezan a buscar la riqueza en las entrañas de la tierra. En Yuscarán  hay siete compañías norteamericanas, una de reducción y otras mineras y no obstante de ser sus labores hasta la fecha  preliminares, ponen en circulación, mensual, más de cien mil pesos. Los trabajos continúan con actividad asombrosa, todas ellas piensan y tienen el convencimiento de obtener pingueis ganancias del dinero invertido.

Las citadas compañías son dueñas de grandes minas conocidas con los nombre de Guayabillas, Quemazones, Capiro y El Novillo; las que sin agotarse han sido por espacio de muchos años un emporio de riqueza.

Historia de las minas de Yuscarán.

El descubrimiento del mineral de Yuscarán tuvo lugar en el siglo XVII por vecinos del pueblo de Potrerillos al andar en busca de ganado de un señor Rodríguez, que había desaparecido del retiro llamado Los Tablones y también en persecución de un tigre que en el lugar llamado Agua Blanca, devoró a un hijo del señor Rodríguez con ocasión  de estar salitreando ganado.  Los vecinos siguieron las huellas del ganado de Los Tablones al Río de los Aguacates y de allí por la Quebrada Grande hasta el lugar Las Yguanas en donde encontraron el ganado lamiendo un terreno blanco al que examinarlo por los vecinos, resultó ser un gran yacimiento de plata virgen que en seguida constituyó la rica mina de Yguanos. Con el descubrimiento se precedió a la explotación constituyéndose el plantel en una planada que hoy ocupa las huertas del señor Felipe Lezama, doña Jesús Q. v de Fortín y doña Isabel Videa y los hornos de fundición  en una pendiente ocupada hoy por las casas de don Andrés González en el lugar El Palomar, de Felipe Cerrato Lezama; en Las Congojas, de don Dionisio Licona, en El Pacón y huerta de María del Rosario Mejía, en la Casa Vieja, de cuyos hornos hoy existen como recuerdo grandes capas de grasa en dicha pendiente. Con el hallazgo de la riquísima mina acudieron familias de Potrerillos, Santa Lucia, San Antonio de Oriente, El Corpus y Comayagua en busca de trabajo, formándose la población en el lugar que llamaron Las Congojas.


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Ilustración del Ingenio de la Mina Guayabillas, 1887
Por Thomas R. Lombarth
Por ese tiempo vino un sacerdote español y dijo misa, la primera en este mineral, en una garita que se construyó en una planada que hoy ocupa la casa de herederos de don Jesús Medina, inmediata a otra casa de construcción española llamada Los Cocos que aún existe, perteneciente a doña Margarita Varela v. de Sierra. Con la explotación de la mina aumentó el número de habitantes formando el pueblo en una planada llamada El Novillo y el cementerio en el lugar que ocupa la casa que fue de don P. Imbodem y hoy de herederos de doña Concepción de Rosales en el barrio de la Plazuela de esta ciudad. Un tiempo después, el lugar de El Novillo no tuvo capacidad para el alojamiento de habitantes y entonces éstos dispusieron trasladar la población a otro lugar para lo cual estudiaron los llanos de El Cacao y San Luis, tropezando con la dificultad de la introducción  del agua potable y concluyeron por formar la población en la pendiente que hoy ocupa la ciudad de Yuscarán y el cementerio en el que hoy es el Barrio El Calvario.


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Después del descubrimiento de la mina de Iguanas y en el mismo siglo XVII se descubrió la famosa mina de oro a la que le llamaron Guayabillas situada en el lugar que hoy ocupa la aldea de San Luis. Cada año, los dueños de minas acudían a la ciudad de Comayagua a pagar el impuesto y a proveerse de azogue,  por esto en los archivos de aquella ciudad se pueden obtener el dato de que la producción anual de la mina Guayabillas era de dos millones de onzas de oro. La mina dejó de trabajarse al proclamarse la independencia de Centro América porque sus dueños eran españoles y huyeron por temor a las amenazas de nuestros indígenas.


Una de las bocaminas de la mina de Guayabillas

Fotografía Héctor R. Cortés
En el año de 1892, don Jacobo P. Imbodem, por cuenta de una compañía inglesa, estableció trabajos para desaguar y explotar la mina, colocando al efecto una potente bomba con la que secó el primer pozo y la primera galería en donde encontraron el primer pilar, sistema que empleaban los españoles para sostener la mina, cuyo pilar fue arrancado y de su beneficio rindió el producto de seis arrobas de oro, metal precioso que el señor Imbodem remitió a New York, conduciéndolo hasta el puerto de Amapala un negro de apellido Maike.  Con motivo del movimiento revolucionario encabezado por el Dr. Policarpo Bonilla, en el año de 1893, el señor Imbodem emigró con su familia para la República de Guatemala.


Ya en el siglo de XVIII se habían descubierto las minas de Monserrat, Santa Elena, El Suyate, El Platero, El Zapote, San Juan, El Sacramento y muchos hasta el presente siglo, llegando al número de ciento veinte, según denuncias que se encontraron en los archivos de la Gobernación Política y del Juzgado de Letras en el año de 1912, para dar el informe del año económico en el Ramo de Fomento al Supremo Poder Ejecutivo.

Ilustración mina de Quemazones, año 1887
Por Thomas R. Lombarth
El dueño de la mina Sacramento, don Pedro Fortín, prometió dar a la iglesia el primer hallazgo de plata que tuviera y como milagro, al poco trabajar, encontró un lingote en estado natural que pesó seis arrobas e inmediatamente cumplió su promesa dándoselo a la iglesia, cuyo obsequio recibió el Sacerdote don José Ángel Carrasco y del cual se hizo construir una hermosa lámpara de cien candelabros, de grandes dimensiones. Esta obra de un verdadero artífice que servía para iluminar la Iglesia en los días de Semana Santa consagrados a la pasión del Divino Nazareno, tuvo vida efímera porque se fundió al quemarse la iglesia el 3 de enero de 1861, como un castigo del cielo, por el sacrilegio que cometieron los que robaron sus tesoros sagrados; la custodia y el cáliz de oro. Perdiéndose por consecuencia además de la famosa lámpara, los marcos de plata que estaban guardados en caja de hierro,  quedando exhausto el tesoro eclesiástico de este curato. Don Julio Obando salvó de las llamas la hostia consagrada del Divino Sacramento.

La mina Monserrat fue descubierta por don Victoriano Girón quien la vendió a los señores Pantaleon y Jorge Colliler; estos a su vez, la traspasaron a la compañía que presidio Mister Scott. La mina estuvo explotándose bajo la superintendencia de Mister Croh hasta el año de 1894; de Mister Preston H. Hasquel, durante el año de 1896 y de Gral. Ricardo Streber hasta 1898, año en que clausuró los trabajos.

Por los años de 1880 a 1884 los señores Federico Durón, Felix Serra, Jorge Collier, José Maria Uncal, Vicente Williams y Juan D. Kler, a quien generalmente llamaban “Mister Fear”, organizaron una compañía para explotar las minas de Capiro y otras cercanas a Guayabillas.

Estas minas  fueron explotadas de 1888 a 1893, por la misma compañía inglesa que representó en esta ciudad don Jacobo P. Imbodem  cuando este intentó desaguar la mina de Guayabillas instalándose una maquinaria en el lugar “Los Ultimos”, que al decir de expertos en aquella época era la primera de una clase muy valiosa, que funcionaba en la exploración de Centro América. Estaba dotada de una planta de luz eléctrica, cuando  no era conocida en ninguna población de Honduras y quizá en la América Central.

El real de minas de San José de Yuscarán  fue su primer nombre que sonoro y vibrante, llegara a la Caja real de la tutora poderosa y que no oyeron muellemente Carlos V y Felipe II.
Como es de suponerse, el crecimiento de su población fue rápido, habiendo necesidad de que el mineral tuviera sus autoridades que velaran por el orden y dirimieran sus querellas. Así fue que el 22 de febrero de 1792, el subdelegado que presidía el gobierno e intendencia del partido de Tegucigalpa, don Pedro Mártir de Zelaya, comisionó al Juez Territorial, don Fernando José Avilés para que practicase la primera elección de autoridades locales.

Los señores suizos don Carlos y don Otto Zurcher se organizaron en compañía las minas “Comunidad”, San Miguel, El Cañon o Sacramento en el año de 1883 y establecieron los trabajos en gran escala que duraron hasta el año de 1898, terminando por lo bajo de precio de la plata y por un litigio que les entabló el General Ricardo Streber, atribuyéndose haber penetrado las labores de la compañía Zurcher a la zona minera de Monserrat. Los señores Zurcher intentaron desaguar la mina de Iguanos y para esto construyeron un taladro en lugar “Plantel Central”, cuyo taladro llega a la mina de “El Cañon”, la cual al desaguarse ahogó a un itlalinao de apellido Prioli. Los señores Zurcher, por su laboriosidad y estado de cultura, dejaron en Yuscarán gratísimos recuerdos.

Entrada de la Mina Sacramento o La Suiza
Archivo Casa Fortín
Con la paralización de los trabajos de las zonas mineras que explotaban los hermanos Zurcher, estos dejaron de pagar al Estado, por varios años, el canon de ley, por lo que según solicitud presentada el 22 de agosto del año de 1935, por el Lic. Jacinto R. Rivas, se declararon caducas, rematándose por la cantidad de (L. 13,500) trece mil quinientos lempiras a favor de la compañía que regentaba el Sr. Culotta.

El año de 1888, los señores ingleses Vicente Lombar y Roberto Hason negociaron con don Alberto Zelaya, don Francisco Murillo y doña Clara Fúnez v. de Bonilla, las minas del cerro de Santa Elena, pagando al primero de los vendedores por su acción, sesenta mil pesos en moneda y dando a los otros dos una fabulosa cantidad de bonos para cobrar en Bancos de Inglaterra, cuya cantidad perdieron porque no la pudieron cobrar y que nunca más volvieron los compradores a esta ciudad. Estas minas muy ricas en oro dejaron de explotarse en el año de 1892 porque los encargados del trabajo no rindieron cuentas satisfactorias a los dueños.

La mina Quemazones fue re descubierta en el año de 1859 por don Hilario Rivera y don Dario Fortín.
Planteles. 

Los Planteles de beneficio de brozas, de estas minas fueron: Plantel de Santa Elena, Plantel de La Suiza, Plantel Los Aguacates, Ingenio Las Lajas, Ingenio El Alto, Ingenio Los Cocos y Plantel Los Últimos, de los cuales existen vestigios de máquinas destruidas por la acción del tiempo.

Plantel La Suiza, propiedad de los Zurcher, estaba situado en una planada comprendida entre los cerros de Quemazones, Cerro de la Vieja y Santa Elena. En este lugar, por la deliciosa frescura de la vegetación y por la abundancia de agua, se establecieron las oficinas de la compañía minera, teniendo toda la amplitud y confort, corriendo por el centro de ella la corriente caudalosa de la Quebrada Grande que tiene su nacimiento, juntamente con los Yeguare, Oropolí y el de Aguacates, en el Cerro de Los Camones, donde se dice existe un volcán de agua, algo parecido al volcán de Agua de Guatemala. Esta quebrada corre cual serpiente de plata, por una cañada que rodea casi toda la población. En el fondo de la cañada, la vegetación lo cubrió todo; plátanos de todas clases que nada tienen que envidiar a los que se producen en las márgenes del Rio Ulúa; cafetos, naranjas dulces de todas clases: naranjas pomelas, naranjas limas y naranjas toronjas; ciruelas del país y japonesas, etc.


La cañada de por sí, con su flora, es un jardín; y un jardín de maravilla. Por la noche, aparte del espectáculo grandioso de las tierras tropicales, se oyen los trinos de los pájaros.

Por el extremo opuesto a la ciudad y paralela a la Quebrada Grande, corre un vertiente, derrame del depósito de agua potable que surte a la población conocida como de Agua Salada, que lo menos que tiene es ser salada. Esta quebrada corre por entre una cañada un tanto árida que forma el borde de la ciudad y el cerro de Santa Anita, que se yergue frente a la sultana de Oriente y desde cuya cumbre se mira un paisaje bellísimo, destacándose el Cuartel con el aroma de sus flores y la verdura de sus legumbres.

Las habitantes de esta región se dedican exclusivamente a la cría de cerdos y  gallinas. Quizá por esto abundan los guasalos, el eterno enemigo de las gallinas. Y de ahí el nombre de “Guazalada”, en vez de Agua Salada, que por antonomasia le han puesto las gentes.

Publicado por Lic. Hector Ramón Cortés en la revista Yuscarán, Ayer y Hoy, Número 5, Abril 2013
Fuente: Revista de La Biblioteca y Archivos Nacionales año 1942, Fuente original Fragmentos del libro Inédito: “Reseña Histórico-Geográfica, Económica y Social del Municipio de Yuscarán”, escrito por Carlos A. Vallecillo. 



jueves, 2 de mayo de 2013

Yuscarán la cuna de la familia Morazán


Por Lic. Hector Ramón Cortés C.

Yuscarán ha sido cuna de muchas familias que han dado honor y renombre a nuestra Honduras,  tal es el caso de la familia del Paladín de la Unión Centroamericana el General Francisco Morazán Quezada.

El abuelo de Francisco Morazán fue don Juan Bautista Morazzani (cuyo apellido se españolizó Morazán). Se dice que fue bautizado en la iglesia de San Roque, en Roma (iglesia destruida posteriormente por un incendio) y que siempre profesó la religión católica. El apellido Morazzani es corso, es decir oriundo de la isla de Córcega situada en el Mediterráneo que fue cedida por los genoveses a Francia en 1768.  Sin embargo, tres años antes de esta cesión, en 1765, hay constancia que el señor Don Juan Bautista Morazzani, hermano de Ángel María Morazzani, también nacido en Córcega oriundos ambos de los estados pontificios y pertenecían a la feligresía católica de la Ciudad Eterna.

Firma de abuelo del General Francisco Morazán
Para poder viajar al nuevo continente tuvo que rendir información de “Limpieza de Sangre”, pudo viajar a América con pasaporte extendido por el Cónsul General de Córcega, el Conde y Caballero de Cardi, quien representaba en España a su Majestad Católica el Rey de Córcega.  Su hermano Ángel María se dedicaba a los transportes marítimos del Mediterráneo Occidental, por los pueblos de Italia, Francia y África del Norte. Ángel María es padre de Pablo Morazzani también establecido en Yuscarán a petición de su tío Juan Bautista Morazán para que le asistiera en sus trabajos mineros en Yuscarán.

Don Juan Bautista, ya con su apellido españolizado MORAZAN, se estableció en Yuscarán en 1765, en calidad de comerciante y habilitador de Minas (Aportador de capital para el trabajo minero), estableció en la ciudad de Yuscarán La Casa del Truco, un local comercial donde los mineros cambiaban la plata o el oro por enseres o suministros para la minería. Posteriormente don Juan Bautista cambiaba esta plata en la ciudad de Guatemala por plata amonedada es decir monedas de plata.

Antigua casa de don
Juan Bautista Morazán 
En 1778 Don Juan Bautista le compra a Don Bernardo Fernández  Reconco, un poderoso minero español,, la casa que está enfrente de la plaza y que hoy pertenece a la familia Mondragón Cortés. En 1781 fue comisionado por el Alcalde Mayor de Tegucigalpa para ser Juez de Visitas de minas en Yuscarán.

Don Juan Bautista Morazán llegó a ser el hombre más rico de Yuscarán, sus posesiones incluían comercios, minas, haciendas y gran cantidad de esclavos que compraba en el mercado de esclavos de León Nicaragua.

En Yuscarán, de la entonces provincia de Comayagua, se casó en primeras nupcias con Doña Gertrudis Alemán en 1759, hija de don Francisco Antonio Alemán y hermana de doña Agueda Alemán; enlace del que nació en 1761 su hijo primogénito José Eusebio Morazán Alemán, posteriormente  de este matrimonio nace en 1771 José Inés quien se dedicó al sacerdocio.
José Eusebio Morazán se casó en Tegucigalpa en el año 1791 con Guadalupe Quezada Borjas, el primer hijo de este matrimonio fue el General Francisco Morazán. La más grande figura de Centroamérica.

Volviendo a Don Juan Bautista Morazán, ya viudo se casó por segunda vez en 1773 con la también yuscaranense María Luisa Espinar hija de don Thomas Espinar y María del Carmen Carranza. De este matrimonio nacen en Yuscarán sus hijos Rita, Bernabé, Juana Josefa, Juan Miguel y Jacinto Morazán Espinar.

Su tercer matrimonio fue en 1789 con doña Ana Manuela del Castillo con quien procrea a Juan Nepomuceno y a María de la Concepción Morazán del Castillo nacidos en Yuscarán. Don Juan Bautista Morazán muere a principios de 1792, no pudiendo conocer a su nieto José Francisco quien daría gloria e inmortalidad a su apellido Morazán. En la próxima edición continuaré brindándole información de la familia Morazán es esta sultana de Oriente.

Publicado en la Revista Yuscarán, Ayer y Hoy, Numero 4, Marzo 2013



Sobre la fundación de Yuscaán


Por Oscar Wilfredo Lezama

Me satisface mucho plantear este tema porque siempre se nos ha dicho que Yuscarán se funda en 1744, probablemente los historiadores hallan partido de lo manifestado por el Señor Manuel Colindres en una declaración que como perito, en un juicio promovido por la señora María de los Ángeles Cerna  contra don Bernardo Fernández Reconco, en donde dijo que Yuscarán se fundó en 1744. Otros historiadores han sostenido que Yuscarán se forma en la década de 1730.

Ante esta temática me propuse emplear mi tiempo y esfuerzo en la investigación, tarea larga y difícil que aún no termina, pero para su conocimiento le entrego lo que hasta ahora he encontrado.

En octubre de 2003 el arqueólogo mexicano Erick Valles del Instituto de Antropología e Historia de Honduras examino una vasija procedente del Lagartero (Jaguas) y en su informe nos indica que probablemente “data del periodo clásico tardío y post clásico”, lo que nos lleva a creer que por esa fecha ya existían asentamientos humanos en la parte baja de Yuscarán.
Con la amplia colaboración del Licenciado Hector Ramón Cortés Cáceres , que se ha sumado a la investigación y documentación de la historia de Yuscarán tenemos las siguientes citas:

“El conocimiento del área de Yuscarán como zona minera existía desde antes de la centuria de 1600, lo que indica que no se descubrió una veta importante sino hasta esos años, se dice que la mina de Quemazones se conocía desde que habían llegado los españoles a poblar la zona” Fuente: Antonio R. Vallejo “Noticia Histórica de las minas de Honduras” RABN XIII Numero 2, 3, 4, 6 y 7 1938).

Otras citas más antiguas que hacen referencia a Yuscarán datan del año de 1645, cuando se descubre la mina de San Sebastián. Fuente: Mario Felipe Martínez Castillo, Temas históricos inéditos de Honduras, Pag. 96, quien cita la fuente original de Lehman, XXXIII Congreso Internacional de Americanistas, San José Costa Rica, 1959 Pags. 767-777


El historiador Don Ismael Zepeda O. en su libro “La familia Midence” en la página 14 dice: El primer Midence, don Joseph Benito Midence vino a Honduras desde la villa de Madrid, España en carácter de Tesorero Real de la Caxa de Tegucigalpa en 1667.  En 1670 denuncia y registra una mina con el nombre de la “Virgen Santísima de la Soledad”, ubicada en el cerro de las Quemazones en el distrito minero de Yuscarán.


Las minas de Potrerillos fueron descubiertas en 1720 y ya en ese tiempo potrerillos pertenecía a Yuscarán. Fuente: Rómulo E. Durón, Bosquejo Histórico de Honduras, 1927, Pag. 74 y Luis Pedro Toracena Arriola, Ilusión Minera y Poder Político, Pag. 132

En 1733 la Casa de la Moneda de la ciudad de Guatemala acuño monedas conocidas como Macacos o Macuquinas, con plata extraída de las minas de Tegucigalpa, El Corpus y posteriormente de Yuscarán. Fuente: Museo Numismático “Rigoberto Borjas” del Banco Central de Honduras.

Doña Leticia de Oyuela en su libro “Esplendor y Miseria de la Minería en Honduras” en la pagina 54 tiene la cita siguiente “Manuel Sánchez nos ofrece una larga lista de los juicios por pérdida de Azogue en el tránsito de Omoa o Trujillo hasta la Casa Real, las narraciones incluyen hechos interesantísimos, como el acontecido en 1741 cuando, estando fondeada la célebre Nao “La Galana” en el puerto de Omoa, llegó el Criollo Santiago Zelaya Garay con una recua de 400 mulas, a fin de trasportar artículos para el comercio y 2150 quintales de azogue: este empezó a gritar, borracho, imitando los ademanes del capital José de Orozco y Batres “Adelante mariquitas de Comayagua, ya llegaron las cintas, los polvos y las pelucas con los perfumes y las peinetas, chaquetas de raso y calzones de tafetán” Naturalmente, se armó una tramolina en la fonda, lo que fue como una cortina de humo para que desaparecieran los 250 quintales de azogue. Estos habían llegado consignados a la Casa real y se había dado el pase para el Mineral de Yuscarán, por cuenta del rico minero don Pedro Mártir de Zelaya, quien tuvo que hacerse cargo del mineral extraviado.

En mi poder un documento original que dejara mi abuelo Don Felipe Lezama y que dice: “Testimonio del título de cinco caballerías del tierra, nueve cuerdas y veinticinco varas del sitio del Carrizal, Jurisdicción del mineral de Yuscarán, correspondiente a Don Bartolome Castellanos, en el año de 1741.

Amigo lector, la información que le brindamos no es producto de la imaginación, le citamos las fuentes de cada dato o cita para que usted haga conclusiones,  con esto queda bien sentando que 1744 no es la fecha de fundación de Yuscarán, es mas aclaramos, Yuscarán no fue fundada oficialmente y nunca existió un documento oficial de fundación, como ocurrió con Trujillo, Choluteca o Comayagua, sino que su poblamiento se fue dando alrededor de la industria minera al igual que la ciudad de Tegucigalpa, lo que sí se dio ese año es que entran en producción más minas como Guayabillas, Quemazones y San José y este enclave minero toma más connotación. 

Publicado en la Revista Yuscarán, Ayer y Hoy, Número  4, Marzo 2013
Las fuentes son citadas en el cuerpo del articulo