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lunes, 26 de agosto de 2013

Informe del Gobernador Don Mónico Córdova en 1882

Lissa Daft Miller Raudales en
la Entrada de la Mina
Sacramento o La Suiza, año 1956,
Plantel Central
Por Lic. Hector Ramón Cortés Cáceres
El presente informe resume los recursos mineros  y acuíferos que estaban siendo explotados en ese año, por su importancia histórica o transcribimos a continuación de manera literal:
Informe que el suscrito Gobernador Político del departamento de El Paraíso da al Supremo Gobierno de la República en cumplimiento a la circular de 6 de enero del corriente año 1882.
El mineral de Yuscarán es uno de los más ricos de la república i talves de Centro América; ya por su abundancia de vetas, por la buena ley en oro y plata de muchas de ellas, y por sus extensión  metalífera, que no es menos de tres millas de Norte a Sur y dos de Oriente a Poniente.

Data su explotación como del año de 1730, pero tan imperfecta desde entonces hasta la fecha, que los mismos que tenemos beneficios de metales nos avergonzamos de emplear medios tan rudos y tan dupendiosos con descredito de este mineral, que así solo producen miserables utilidades, o pérdidas de tiempo y de dinero.

Guayabillas, La Comunidad, El Sacramento, El Tamagás y Capiro, son las minas de mayor riqueza conocidas. Pudiera contarse en este número “El Malacate”, El Novillo, Monserrat, San Juan y otras, pero estas son tan trabajadas, que los gastos en restaurarlas seria de dudoso reembolso y la mina de Santa Elena, lo mismo que otras que  se encuentran en el mismo cerro, tienen bonanzas ricas en oro, pero de poca duración, no son así las primeras y muy bien sabido es que su abandono provino de que tienen muchas aguas y que los medios empleados entonces para extraerla y para ventilar las mismas eran insuficientes, estando situadas en puntos difíciles de dar taladros.

Mina de Guayabillas fue trabajada últimamente por un Señor Bennet, ingles y los señores Xatruch hondureños, entraron en litigio sobre la propiedad de dicha mina con los Señores Vigil y esta cuestión perjudicó notablemente la empresa, siendo al mismo tiempo una de las causas, quizá la principal, que produjo la gran revolución que azotó a Honduras en los años de 44 y 45 revolución que dejó el germen de las que se vinieron sucediendo hasta el memorable día de 27 de Agosto de 76 (1876), en que nuevos horizontes de paz y de progreso se abrieron por la administración del Señor Soto para este suelo de donde brotaba la anarquía como su fruto espontaneo.
Hago esta digresión por que puedo dar una idea de la importancia que tuvo Guayabillas. En efecto es rica por su  abundancia y por la ley de sus metales en oro y plata; pero su restauración por medio de un taladro que esta apuntado, se calcula en un gasto de treinta a cuarenta mil pesos.

Mina La Comunidad, es una gran veta de quemazón, rica mas por su abundancia que por su ley. Es de las más antiguas, pero de las minas trabajadas perpendicularmente, por la misma causa de tener mucha agua y no poder dársele taladro.



Mina El Tamagás produce oro y plata y se encuentra sobre un conjunto de vetas en cuarto de sólidos respaldos y que por estas circunstancias no presenta dificultad para su reconocida.
Mina El Sacramento, es uno de los ramales de la comunidad. La veta está cortada por un taladro, que a juicio de los prácticos en la materia, debería continuarse para encontrar en un lugar no explotado todo el conjunto de vetas que pasa por la colina llamada “Las  Pertenencias”
Mina Capiro, es según la tradición tan rica en oro y plata como Guayabillas, pero menos explotada por su abundante agua.

Vetas de cobre
La Valenciana, que se encuentra en esta montaña es una gran veta que produce cantidad de cobre pero pobre de plata, hay también otras en la misma dirección  de “La Valenciana”, al pie de la montaña que no serán menos anchas ni de menos producción en cobre.

Vetas de plomo
En jurisdicción de Oropolí y en un lugar llamado “Los Encuentros” está una gran veta en metal de plomo, apenas cateada y el resultado de los ensayos que se han hecho  corresponden como a un 20% de plomo y una pequeña parte de plata.
Si hay no se conocen aquí vetas carbón de piedra, salitre, mármol y de piedras preciosas, pues aunque hemos visto pedazos de pedernal color de ópalo extraídos de vetas encontradas en el círculo de Texiguat y de la jurisdicción de Guinope por la dirección de Maraita, cuyas piedras revelan la existencia de esta piedra preciosa, estando aun sin catear dichas vetas, no puede sentarse como un hecho la existencia de aquellas piedras preciosas.

Ríos Auriferos
El río cuyas aguas mueve los ingenios de moler metales de este mineral, tiene en las arenas de sus playas pepitas de oro más o menos abundantes desde la confluencia de la quebrada de “Lomas Verdes” como una legua de distancia río abajo del último de los ingenios, hasta confluir con el río Grande de Tegucigalpa. Se nota en algunos veranos que es poco el oro que se encuentra en aquellas playas, pero en otros aumenta al extremo que muchas personas sacan más provecho lavando arenas en bateas, que en su condición de jornaleros.

Canteras.
Hay en las inmediaciones de esta ciudad, cuya piedra de suficiente solidez permite labrarse para todos los usos de construcción. Respecto a los datos de igual naturaleza relativos al Círculo de Danlí, original acompaño el informe del Gobernador del Círculo, por creerlo bastante amplio y escrito con detención. Mónico Córdova, Yuscarán, Marzo 9 de 1882

Fuente: Archivo Nacional de Honduras, legajo año 1882
Publicado en la Revista "Yuscarán, Ayer y Hoy", Número 6 de Mayo 2013


lunes, 1 de julio de 2013

Carl Ritter von Scherzer en Yuscarán

Por Lic. Hector Ramón Cortés
Carl Ritter von Schezer
 Yuscarán empezó a conocerse en el mundo gracias a la enorme riqueza de sus minas, también fue dada a conocer por muchos extranjeros en su trayecto hacia Tegucigalpa y otras partes del país pasaban por Yuscarán. Recuerde que Yuscarán era un punto obligado si se quería accesar de Nicaragua a Tegucigalpa. Muchos viajeros anotaron lo que miraban y luego publicaban sus apuntes en periódicos o libros. Uno de esos viajeros que hizo la travesía fue el ciudadano alemán Dr. Carl Ritter von Scherzer  quien viajó desde New Orleans vía Panamá, Nicaragua, Yuscarán y Tegucigalpa  y quien hizo este viaje en 1857,  publicó el libro “Viajes por los estados libres de Centroamérica: Nicaragua, Honduras y San Salvador”.
El Dr. Carl Scherzer, salió de New Orleáns a San Juan del Norte en Nicaragua, en barcos cargados de personas que se dirigían hacia California, a través del Istmo centroamericano; Mr. Carl tomó la dirección Norte en Nicaragua, cruzó éste país y se introdujo en Honduras.
A continuación les comparto un extracto de su libro, en el que narra la visita a Yuscarán del cual podemos obtener muchos datos valiosos sobre sus minas y tradiciones religiosas ya desaparecidas y que él pudo observar.

…. Después de cruzar la frontera desde Nicaragua, la primera Villa encontrada fue la de Alauca. Continuamos avanzando hasta cruzar el Río Grande y de allí hasta llegar a Yuscarán,  pueblito que se encuentra ubicado a cinco mil pies de altura; rodeado de coníferas y con una atmósfera agradable y placentera, con la velocidad que llevábamos, logramos arribar a las seis de la tarde, todo el ambiente climático y la vista se parece a la parte Occidental de Europa.

Yuscarán está ubicado al final de un valle angosto y de forma oblonga. La plaza del mercado parece ser la única en terreno plano ya que la mayoría de las casas parece que colgasen de la falda de la montaña. Con sus paredes blancas y con techos de teja, desde la distancia es una vista atractiva digna de una pintura.


El Volcán de Yuscarán como es llamado, además se encuentra rodeado de grandes montañas cuyas laderas son áridas. Yuscarán debe su fundación y su riqueza a los tesoros encontrados bajo la tierra y no a lo que se puede observar en su superficie, los cuales serían ideales para el cultivo del banano, caña de azúcar y palmeras.

Don Félix Serra, quien vino hace treinta años de Barcelona, nos recibió con las mejores atenciones en su casa. Los españoles puros son muy atentos con los extranjeros, más que con los nativos y uno se siente cómodo en sus casas, aunque proceda del lado opuesto del Continente Europeo.

Don Félix tiene una familia numerosa, sus hijos de piel blanca, pelo rubio y ojos azules, contrastan claramente con los nativos de piel oscura y pelo negro; está casado con una familiar del General Francisco Morazán. Es uno de los grandes mineros de la zona, sin embargo una esquina de su casa que colinda con el mercado, sirve para vender toda clase de mercaderías, que él y su esposa atienden. Sus simpatías políticas todavía las tiene arraigadas en Castilla, que es su país nativo y no está convencido que España no sea lo suficiente poderosa para recuperar  su poder en América.

Los constantes disturbios políticos y su relación cercana con el General Francisco Morazán, solamente le ha ocasionado grandes daños a su fortuna personal y está tratando de obtener legalmente cierta compensación del Gobierno actual de Honduras, por las pérdidas sustanciales de que fue objeto, cuando el partido de oposición estaba en el poder, sus bienes fueron saqueados, su casa destruida, etc. Totalizando sus pérdidas en más de cuarenta mil dólares. Ahora que su partido está en el poder, don Félix tiene alguna esperanza de recuperar algo, pero a la vez existen grandes dudas, ya que el gobierno es sujeto de muchos reclamos. De qué sirve dice Don Félix pertenecer a un partido político, sacrificar sus bienes y poner en peligro su vida, si este al llegar al poder, es incapaz de protegerlo a uno, contra una herida y compensarlo cuando ya lo han herido. Don Félix está pensando trasladarse a Granada, Nicaragua.

A mí me parece, que Don Félix no va a mejorar en nada solo con cambiar de lugar ya que muy pronto volvería a estar en las mismas circunstancias.
Algunos extranjeros radicados en este país, como franceses e ingleses han hecho reclamos similares al Gobierno los cuales han sido aceptados pero no pagados y esto se debe a la superioridad y a la aparición de barcos de guerra franceses e ingleses que se pasean por los puertos hondureños: no sería lo mismo para un infortunado alemán que no dispone de esos fenómenos de imposición, para apoyar sus pretensiones y que sus países apenas son representados, más que por uno u otro comerciante; no es de dudar entonces que la oportunidad de recuperar algo seria mucho menos que la de un nativo.

Yuscarán tiene cerca de seis mil habitantes en su mayoría negros y zambos quienes viven directa o indirectamente de la minería. El clima es extremadamente placentero y su temperatura según mis propias observaciones nunca baja más de 64º F ni sube más de 76º F esto significa una temperatura promedio de 70º F. en todo el año.


El día después de mi llegada era domingo y había celebración del Santo Patrono San José. Muy temprano en la mañana comenzó la procesión acompañada de música nativa, llevaban cargada la figura de madera de San José, completamente decorada y bajo la dirección del párroco, quien bajo un digno manto impartía órdenes de la manera de cómo conducir la procesión, sonaban campanitas, fuego de pólvora, etc; en su mayoría eran mujeres bien vestidas, con mantas finas rojas sobre sus cabezas. Yo había visto algo similar en Matagalpa, Nicaragua en la celebración de San Crispín y para mí no había ninguna diferencia con San José excepto en la vestimenta. El interior de la iglesia estaba completamente  decorado con papel de colores, varios colgantes, hojas de plátano y ramas de pino en abundancia, decorando la pared típicamente. Había un excelente coro bien entrenado y con buena música alegre, punto que me hace ver la influencia negra ya que ellos son más susceptibles a la música que los nativos. En la tarde se hizo una repetición exacta que en la mañana. Pienso que este tipo de ceremonias, su resultado final es la idolatría.

Al día siguiente: Don Félix, me acompaño a varias de las minas más prominentes de la localidad. No hay archivo de cuando estas minas se abrieron por primera vez, pero si se sabe que la fiebre de oro y la plata, atrajo a españoles y a otros, era imposible que esta fortuna de minerales permaneciera más tiempo oculta en el subsuelo de Yuscarán, actualmente parece que estas minas han sido trabajadas por siglos. Cinco minas están funcionando en los alrededores, mas varios huecos donde varios prosectores están probando su suerte, que en su gran mayoría obtienen más desilusiones que dólares. El año pasado los precios del mental eran tan bajos que apenas se logró para el transporte y el pago de los trabajadores; esto ha obligado a los especuladores a volver a las minas abandonadas, donde se cuentan historias maravillosas de los tesoros allí enterrados y pasados por alto: esto en lugar de abrir nuevas minas.

Mina El Malacate.
La más vieja en Yuscarán y que hace treinta años era la más productiva de plata en toda la Republica, hace siete años la adquirió una compañía la cual ya lleva invertidos más de treinta y cinco mil dólares. Ha penetrado 450 pies perpendiculares y 1800 pies horizontales y todavía no ha encontrado la veta madre. El trabajo ha sido reduro, todas las galerías subterráneas y pasajes han sido reconstruidos con innumerables trozos de madera de pino, roble y algo más que los nativos llaman chapero y frijolillo: cada troza de madera de 15 pies de largo y entregado a la boca de la mina, se paga a tres reales por pieza. La compañía continúa trabajando con ahincó, que aunque no ha sido recompensada por su perseverancia y con cerca de 100 empleados trabajando, solo ha logrado recuperar un par de miles de dólares. Cuenta además con un gran edificio, con excelente maquinaria que necesita ser empleada en toda su capacidad.

Mina del Santísimo Sacramento.
Es otra de las minas y es admirada no por su producción sino por la tenacidad y empeño de su propietario el irlandés Don Jorge Collier, quien lleva 16 años trabajándola y quien hasta hace poco cambió el sistema antiguo de tratar la broza: “El Pateo”, sistema en el cual más de la mitad del metal se queda en el desperdicio y no es de dudar que millones de dólares se han perdido a través de los siglos con este método, mas la insuficiencia de agua, hace que las máquinas no trabajen más de nueve meses. Durante los meses de enero a mayo todo el sistema se para por la falta del precioso líquido.

Jorge Issac Collier
La producción actual de Yuscarán se estima en 8 mil barras de plata o $72,000 dólares. Esta plata es llevada a Tegucigalpa o Granada en Nicaragua. La mayoría de la sal de mar que se necesita en las minas, que son más de 200 toneladas al año, es arreada desde las costas del Pacifico, a lomo de bestia, tardándose ocho días en promedio. Cada animal no puede llevar más de 250 libras, el precio de este producto puesto en la mina es de 1 Guinea.
Mr. Collier también está casado con una sobrina de un Ex presidente de Honduras. A pesar del manejo adecuado e introducción de varios planes económicos  para mejorar sus propiedades, el señor Collier confiesa que las minas están acabadas y que no existen los fondos y conocimientos prácticos para abrir nuevas y que la mayoría de los mineros apenas ganan dinero para subsistir.

Cundo fui a visitar a Mr. Collier en su casa, lo encontré enseñándole a su esposa el país y el lugar de donde yo provenía, en un gran  mapa de Europa que tenia colgado en la pared de su casa, tratando de explicarle a su sorprendida esposa las dificultades y la gran distancia del viaje. Creo que era la primera vez que la señora escuchaba de mi gran ciudad al lado del Rio Danubio, Viena. Además no se imaginaba como serían los habitantes de esos lados, pero pareció sorprenderse al ver a un simple mortal, ameno, con un enorme y hermoso bigote, sentado a su lado:  sin embargo el señor Collier sin conocer Viena, tenía mucho que decir del lugar y de su gente. De todo lo bueno que dijo ya lo he escuchado de otros y me da rabia que solo se hable de nuestras calles, edificios y nuestros postres (mehispeisen), ya que nosotros también tenemos grandes poetas, filósofos, políticos, artistas, animales grandes y pequeños, veranos e inviernos como los tienen los ingleses y los norteamericanos.

Mina Monserrat.
La tercera mina visitada en los alrededores de Yuscarán, fue la de Monserrat, que pertenece a un Alsacio llamado Shafer. Se encuentra en la zona más alta de todas las otras, situada en la falda de una gran montaña y acaba de comenzar sus trabajos después de haber estado parada por ocho años. Tiene más o menos una docena de trabajadores, pero hoy lunes que la visité no se encontraba ninguno ya que era lunes santo y es día festivo.

Jacob Schafer

Como lo ha expresado antes, la mayoría de los dueños de minas raramente llegan a ser ricos y muy pocos han logrado recuperar el dinero invertido: pero ésta pobre gente acostumbrada a tan desagradecida y no saludable ocupación en las entrañas de la tierra, no piensan de otra manera: yo les puedo asegurar que les iría mucho mejor económicamente y en salud en la superficie de la misma, ya que en las cercanías de Yuscarán hay tierras fértiles en abundancia que muy pronto devolverían y con creces lo invertido en ellas.


En estos lugares no hay
  ninguna manera de comunicarse con los Estados vecinos ni con nadie,: no hay ni correo y si uno necesita enviar algo personal o de negocios, debe hacerlo mediante mensajero privado y tarde un mes y costaría 4  libras esterlinas….
Al siguiente día muy temprano salimos para Tegucigalpa, a través de grandes montañas tan empinadas que a veces tuvimos que bajarnos de las bestias y continuar a pie. La vegetación consistía en su mayoría de coníferas, uno que otro árbol de roble y otros de hoja ancha. Al llegar a una elevación de 4 mil pies, encontré  un tipo de palmera entre los pinos de forma de abanico y que los nativos le llama Guayape. Anduvimos todo el día por esos parajes solitarios y no logramos  encontrar ningún ser humano y peor  ningún asaltante como se nos habían dicho que abundaban en estos parajes y que según M. A. Adolfo María de la Gaceta de Costa Rica “Los bandidos abundaban en estos caminos”.

En lo concerniente a Yuscarán, aquí termina el relato, el viaje sigue hasta llegar a Tegucigalpa. Don Félix  Serra fue el esposo de Manuela Morazán, hija de María Concepción Morazán hija de Juan Bautista Morazán y Ana Manuela del Castillo su tercera esposa, vivía en la que hoy es la casa de la familia Mondragón Cortés.
En otra oportunidad seguiremos compartiendo las historias de los extranjeros que han hecho historia en Yuscarán.

Publicado por en la Revista Yuscarán Ayer y Hoy, número 6 de mayo 2013
Fuente: Libro Extranjeros hacia Tegucigalpa (1857-1928), de Ramón Rosa Izaguirre. 
 

domingo, 2 de junio de 2013

Mayor E. A. Burke (Edward Austin Burke)


Firma de E. A. Burke en un billete de loteria del Estado de Luouisiana

Mayor E. A. Burke  (Edward Austin Burke)

Nació el 13 septiembre 1839 en Louisville, Kentucky, de ascendencia irlandesa, fue el primer demócrata en ocupar el cargo de Tesorero del Estado de Louisiana.  Más tarde se asiló en Honduras después que se descubrió que hubo malversación de fondos del Estado de tesorería. En Honduras se convirtió en un terrateniente importante e incursionó en la industria minera en Olancho cerca de los ríos Guayape y Jalan. En Yuscarán adquirió los derechos de la Mina de Monserrat tanto la pequeña como la grande, mina de Guayabillas, minas San Isidro, El Roble, Chimborazo, Platero y  San Juan.

De 1912 a 1926, Burke ocupó varios cargos dentro del Ferrocarril Nacional de Honduras, también conocido como El Ferrocarril Nacional de Honduras, en febrero de 1926  de nuevo en Nueva Orleans logró anular todas sus acusaciones. A pesar de que Burke fue reivindicado, él decidió quedarse en Honduras donde hizo amistad con muchos políticos y gobernantes.  En 1928,  fue el encargado de dar la bienvenida en Tegucigalpa al famoso aviador Charles Lindbergh, que estaba en un vuelo de buena voluntad a través de América Central. Burke había contratado sin saberlo a Lisandro Garay como conductor, con quien realizó el primer viaje en automóvil desde la costa norte a Tegucigalpa cuando aún no había carreteras.

Burke murió el 24 de septiembre de 1928 en el Hotel Ritz de Tegucigalpa (Hoy hotel Prados). Él  murió después de  su esposa Susan Elizabeth (Gaines) que murió el 21 de julio 1916, el único hijo Lindsey, murió en el Estado Libre del Congo (África) dos décadas antes que su padre.
En Yuscarán, Los niños de esa época, ya ancianos hoy como doña Lastenia Rodríguez de Cortés, recuerdan como Burke venía por vía aérea hasta Yuscarán a repartir regalos y dulces a los niños especialmente en navidad.  Burke legó la mitad de sus propiedades a la juventud de Yuscarán, a través del gobierno de Honduras y el resto a sus familiares en EE.UU. Debido a las medidas tomadas por el gobierno de Honduras, sus herederos en los EE.UU. no recibieron nada de la herencia.

Burke pidió ser enterrado en Yuscarán, su lugar de descanso se encuentra en el jardín sur de la iglesia de Yuscarán, de donde hace unos años desapareció la cruz y placa que marcaba su tumba. Excitamos a las autoridades a colocar nuevamente dicha cruz y placa para no olvidar estos extranjeros que marcaron la historia de Yuscarán.

Por Lic. Hector Ramón Cortés, publicado en la Revista Yuscarán, Ayer y Hoy, diciembre 2012
Fuentes: Tesis de Yuscarán por Perla Moss, Wikipedia y doña Lastenia Rodríguez de Cortés.

domingo, 26 de mayo de 2013

El Mineral de Yuscaran, Siglo XIX



Ilustración del Ingenio El Alto, año 1887
Por Thomas R. Lombarth

Calle Típica de Yuscarán,
fotografía de Héctor R. Cortés
El Real de Minas de San José de Yuscarán surgió a la vida, gracias al venero de cuantiosas riquezas en oro y plata que abriga su pródigo subsuelo.  El corresponsal del diario El Republicano de 15 de diciembre de 1886, dice desde el puerto de Trujillo lo siguiente: “Para formarse una idea exacta de la riqueza minera que encierra el vasto territorio hondureño, necesario es visitarlo.  Quién ha pisado el Guayape, Yuscarán y Erandique, quien ha visto eso enormes cerros repletos de plata y ese caudaloso río saturado de oro, nos hará justicia, diciendo: que nuestro acierto es verídico.

La mayor parte de las poblaciones de Honduras han sido fundadas sobre minas que antiguamente estuvieron en elaboración. Los españoles conquistadores de esta tierra, en donde encontraban una mina hacían un pueblo. La catedral y el hermosísimo puente de Tegucigalpa son monumentos levantados con los productos de los ricos filones de sus minas: la primera obra fue iniciativa del ilustrado y virtuosos Presbítero Zelaya, la segunda por el vecindario.

Por largos años la minería fue el patrimonio de los hondureños. Ahora de nuevo empiezan a buscar la riqueza en las entrañas de la tierra. En Yuscarán  hay siete compañías norteamericanas, una de reducción y otras mineras y no obstante de ser sus labores hasta la fecha  preliminares, ponen en circulación, mensual, más de cien mil pesos. Los trabajos continúan con actividad asombrosa, todas ellas piensan y tienen el convencimiento de obtener pingueis ganancias del dinero invertido.

Las citadas compañías son dueñas de grandes minas conocidas con los nombre de Guayabillas, Quemazones, Capiro y El Novillo; las que sin agotarse han sido por espacio de muchos años un emporio de riqueza.

Historia de las minas de Yuscarán.

El descubrimiento del mineral de Yuscarán tuvo lugar en el siglo XVII por vecinos del pueblo de Potrerillos al andar en busca de ganado de un señor Rodríguez, que había desaparecido del retiro llamado Los Tablones y también en persecución de un tigre que en el lugar llamado Agua Blanca, devoró a un hijo del señor Rodríguez con ocasión  de estar salitreando ganado.  Los vecinos siguieron las huellas del ganado de Los Tablones al Río de los Aguacates y de allí por la Quebrada Grande hasta el lugar Las Yguanas en donde encontraron el ganado lamiendo un terreno blanco al que examinarlo por los vecinos, resultó ser un gran yacimiento de plata virgen que en seguida constituyó la rica mina de Yguanos. Con el descubrimiento se precedió a la explotación constituyéndose el plantel en una planada que hoy ocupa las huertas del señor Felipe Lezama, doña Jesús Q. v de Fortín y doña Isabel Videa y los hornos de fundición  en una pendiente ocupada hoy por las casas de don Andrés González en el lugar El Palomar, de Felipe Cerrato Lezama; en Las Congojas, de don Dionisio Licona, en El Pacón y huerta de María del Rosario Mejía, en la Casa Vieja, de cuyos hornos hoy existen como recuerdo grandes capas de grasa en dicha pendiente. Con el hallazgo de la riquísima mina acudieron familias de Potrerillos, Santa Lucia, San Antonio de Oriente, El Corpus y Comayagua en busca de trabajo, formándose la población en el lugar que llamaron Las Congojas.


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Ilustración del Ingenio de la Mina Guayabillas, 1887
Por Thomas R. Lombarth
Por ese tiempo vino un sacerdote español y dijo misa, la primera en este mineral, en una garita que se construyó en una planada que hoy ocupa la casa de herederos de don Jesús Medina, inmediata a otra casa de construcción española llamada Los Cocos que aún existe, perteneciente a doña Margarita Varela v. de Sierra. Con la explotación de la mina aumentó el número de habitantes formando el pueblo en una planada llamada El Novillo y el cementerio en el lugar que ocupa la casa que fue de don P. Imbodem y hoy de herederos de doña Concepción de Rosales en el barrio de la Plazuela de esta ciudad. Un tiempo después, el lugar de El Novillo no tuvo capacidad para el alojamiento de habitantes y entonces éstos dispusieron trasladar la población a otro lugar para lo cual estudiaron los llanos de El Cacao y San Luis, tropezando con la dificultad de la introducción  del agua potable y concluyeron por formar la población en la pendiente que hoy ocupa la ciudad de Yuscarán y el cementerio en el que hoy es el Barrio El Calvario.


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Después del descubrimiento de la mina de Iguanas y en el mismo siglo XVII se descubrió la famosa mina de oro a la que le llamaron Guayabillas situada en el lugar que hoy ocupa la aldea de San Luis. Cada año, los dueños de minas acudían a la ciudad de Comayagua a pagar el impuesto y a proveerse de azogue,  por esto en los archivos de aquella ciudad se pueden obtener el dato de que la producción anual de la mina Guayabillas era de dos millones de onzas de oro. La mina dejó de trabajarse al proclamarse la independencia de Centro América porque sus dueños eran españoles y huyeron por temor a las amenazas de nuestros indígenas.


Una de las bocaminas de la mina de Guayabillas

Fotografía Héctor R. Cortés
En el año de 1892, don Jacobo P. Imbodem, por cuenta de una compañía inglesa, estableció trabajos para desaguar y explotar la mina, colocando al efecto una potente bomba con la que secó el primer pozo y la primera galería en donde encontraron el primer pilar, sistema que empleaban los españoles para sostener la mina, cuyo pilar fue arrancado y de su beneficio rindió el producto de seis arrobas de oro, metal precioso que el señor Imbodem remitió a New York, conduciéndolo hasta el puerto de Amapala un negro de apellido Maike.  Con motivo del movimiento revolucionario encabezado por el Dr. Policarpo Bonilla, en el año de 1893, el señor Imbodem emigró con su familia para la República de Guatemala.


Ya en el siglo de XVIII se habían descubierto las minas de Monserrat, Santa Elena, El Suyate, El Platero, El Zapote, San Juan, El Sacramento y muchos hasta el presente siglo, llegando al número de ciento veinte, según denuncias que se encontraron en los archivos de la Gobernación Política y del Juzgado de Letras en el año de 1912, para dar el informe del año económico en el Ramo de Fomento al Supremo Poder Ejecutivo.

Ilustración mina de Quemazones, año 1887
Por Thomas R. Lombarth
El dueño de la mina Sacramento, don Pedro Fortín, prometió dar a la iglesia el primer hallazgo de plata que tuviera y como milagro, al poco trabajar, encontró un lingote en estado natural que pesó seis arrobas e inmediatamente cumplió su promesa dándoselo a la iglesia, cuyo obsequio recibió el Sacerdote don José Ángel Carrasco y del cual se hizo construir una hermosa lámpara de cien candelabros, de grandes dimensiones. Esta obra de un verdadero artífice que servía para iluminar la Iglesia en los días de Semana Santa consagrados a la pasión del Divino Nazareno, tuvo vida efímera porque se fundió al quemarse la iglesia el 3 de enero de 1861, como un castigo del cielo, por el sacrilegio que cometieron los que robaron sus tesoros sagrados; la custodia y el cáliz de oro. Perdiéndose por consecuencia además de la famosa lámpara, los marcos de plata que estaban guardados en caja de hierro,  quedando exhausto el tesoro eclesiástico de este curato. Don Julio Obando salvó de las llamas la hostia consagrada del Divino Sacramento.

La mina Monserrat fue descubierta por don Victoriano Girón quien la vendió a los señores Pantaleon y Jorge Colliler; estos a su vez, la traspasaron a la compañía que presidio Mister Scott. La mina estuvo explotándose bajo la superintendencia de Mister Croh hasta el año de 1894; de Mister Preston H. Hasquel, durante el año de 1896 y de Gral. Ricardo Streber hasta 1898, año en que clausuró los trabajos.

Por los años de 1880 a 1884 los señores Federico Durón, Felix Serra, Jorge Collier, José Maria Uncal, Vicente Williams y Juan D. Kler, a quien generalmente llamaban “Mister Fear”, organizaron una compañía para explotar las minas de Capiro y otras cercanas a Guayabillas.

Estas minas  fueron explotadas de 1888 a 1893, por la misma compañía inglesa que representó en esta ciudad don Jacobo P. Imbodem  cuando este intentó desaguar la mina de Guayabillas instalándose una maquinaria en el lugar “Los Ultimos”, que al decir de expertos en aquella época era la primera de una clase muy valiosa, que funcionaba en la exploración de Centro América. Estaba dotada de una planta de luz eléctrica, cuando  no era conocida en ninguna población de Honduras y quizá en la América Central.

El real de minas de San José de Yuscarán  fue su primer nombre que sonoro y vibrante, llegara a la Caja real de la tutora poderosa y que no oyeron muellemente Carlos V y Felipe II.
Como es de suponerse, el crecimiento de su población fue rápido, habiendo necesidad de que el mineral tuviera sus autoridades que velaran por el orden y dirimieran sus querellas. Así fue que el 22 de febrero de 1792, el subdelegado que presidía el gobierno e intendencia del partido de Tegucigalpa, don Pedro Mártir de Zelaya, comisionó al Juez Territorial, don Fernando José Avilés para que practicase la primera elección de autoridades locales.

Los señores suizos don Carlos y don Otto Zurcher se organizaron en compañía las minas “Comunidad”, San Miguel, El Cañon o Sacramento en el año de 1883 y establecieron los trabajos en gran escala que duraron hasta el año de 1898, terminando por lo bajo de precio de la plata y por un litigio que les entabló el General Ricardo Streber, atribuyéndose haber penetrado las labores de la compañía Zurcher a la zona minera de Monserrat. Los señores Zurcher intentaron desaguar la mina de Iguanos y para esto construyeron un taladro en lugar “Plantel Central”, cuyo taladro llega a la mina de “El Cañon”, la cual al desaguarse ahogó a un itlalinao de apellido Prioli. Los señores Zurcher, por su laboriosidad y estado de cultura, dejaron en Yuscarán gratísimos recuerdos.

Entrada de la Mina Sacramento o La Suiza
Archivo Casa Fortín
Con la paralización de los trabajos de las zonas mineras que explotaban los hermanos Zurcher, estos dejaron de pagar al Estado, por varios años, el canon de ley, por lo que según solicitud presentada el 22 de agosto del año de 1935, por el Lic. Jacinto R. Rivas, se declararon caducas, rematándose por la cantidad de (L. 13,500) trece mil quinientos lempiras a favor de la compañía que regentaba el Sr. Culotta.

El año de 1888, los señores ingleses Vicente Lombar y Roberto Hason negociaron con don Alberto Zelaya, don Francisco Murillo y doña Clara Fúnez v. de Bonilla, las minas del cerro de Santa Elena, pagando al primero de los vendedores por su acción, sesenta mil pesos en moneda y dando a los otros dos una fabulosa cantidad de bonos para cobrar en Bancos de Inglaterra, cuya cantidad perdieron porque no la pudieron cobrar y que nunca más volvieron los compradores a esta ciudad. Estas minas muy ricas en oro dejaron de explotarse en el año de 1892 porque los encargados del trabajo no rindieron cuentas satisfactorias a los dueños.

La mina Quemazones fue re descubierta en el año de 1859 por don Hilario Rivera y don Dario Fortín.
Planteles. 

Los Planteles de beneficio de brozas, de estas minas fueron: Plantel de Santa Elena, Plantel de La Suiza, Plantel Los Aguacates, Ingenio Las Lajas, Ingenio El Alto, Ingenio Los Cocos y Plantel Los Últimos, de los cuales existen vestigios de máquinas destruidas por la acción del tiempo.

Plantel La Suiza, propiedad de los Zurcher, estaba situado en una planada comprendida entre los cerros de Quemazones, Cerro de la Vieja y Santa Elena. En este lugar, por la deliciosa frescura de la vegetación y por la abundancia de agua, se establecieron las oficinas de la compañía minera, teniendo toda la amplitud y confort, corriendo por el centro de ella la corriente caudalosa de la Quebrada Grande que tiene su nacimiento, juntamente con los Yeguare, Oropolí y el de Aguacates, en el Cerro de Los Camones, donde se dice existe un volcán de agua, algo parecido al volcán de Agua de Guatemala. Esta quebrada corre cual serpiente de plata, por una cañada que rodea casi toda la población. En el fondo de la cañada, la vegetación lo cubrió todo; plátanos de todas clases que nada tienen que envidiar a los que se producen en las márgenes del Rio Ulúa; cafetos, naranjas dulces de todas clases: naranjas pomelas, naranjas limas y naranjas toronjas; ciruelas del país y japonesas, etc.


La cañada de por sí, con su flora, es un jardín; y un jardín de maravilla. Por la noche, aparte del espectáculo grandioso de las tierras tropicales, se oyen los trinos de los pájaros.

Por el extremo opuesto a la ciudad y paralela a la Quebrada Grande, corre un vertiente, derrame del depósito de agua potable que surte a la población conocida como de Agua Salada, que lo menos que tiene es ser salada. Esta quebrada corre por entre una cañada un tanto árida que forma el borde de la ciudad y el cerro de Santa Anita, que se yergue frente a la sultana de Oriente y desde cuya cumbre se mira un paisaje bellísimo, destacándose el Cuartel con el aroma de sus flores y la verdura de sus legumbres.

Las habitantes de esta región se dedican exclusivamente a la cría de cerdos y  gallinas. Quizá por esto abundan los guasalos, el eterno enemigo de las gallinas. Y de ahí el nombre de “Guazalada”, en vez de Agua Salada, que por antonomasia le han puesto las gentes.

Publicado por Lic. Hector Ramón Cortés en la revista Yuscarán, Ayer y Hoy, Número 5, Abril 2013
Fuente: Revista de La Biblioteca y Archivos Nacionales año 1942, Fuente original Fragmentos del libro Inédito: “Reseña Histórico-Geográfica, Económica y Social del Municipio de Yuscarán”, escrito por Carlos A. Vallecillo.