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martes, 5 de noviembre de 2013

Concesiones mineras en Yuscaran año 1886

Por Oscar W. Lezama

Sello de la compañia minera Zurcher y Streber, 1889
Sobre este tema tenemos mucho, pero mucho que escribir. Trabajo que ofrecemos presentarles oportunamente. En este pequeño anticipo se nombran tres pertenencias nada más, Zurcher y Streber, Yuscarán Mining Company y la Sociedad Córdova Fortín pero hubo mucho más. Amigo lector con esto puede formarse idea de cómo eran las cosas en el tiempo de esplendor minero en Yuscarán. Los mineros a los que hacemos referencia son Carlos y Otto Zurcher de nacionalidad suiza y el General Ricardo Streber de nacionalidad alemana.

Concesión MInera a Ricardo Streber y hermanos Zurcher
Secretaría de Estado en el Despacho de Fomento. Tegucigalpa, septiembre de 1886. Vista la solicitud presentada al Poder Ejecutivo por los señores  Zurcher y Streber, en la cual manifiestan que son dueños de las minas Capiro, Amatillo, Caballada, Capirito, Alta Torre, Guadalupe, Roble, Santa Cruz, Veta Chiquita, Veta Grande, Mercedes, corpus y Novillo o Malacate, situadas en el distrito minero de Yuscarán por lo cual organizarán compañías extranjeras, piden al gobierno concederles dos zonas en terreno mineralógico que llaman Capiro y Taladro de las Mercedes, contiguas a las minas que se han hecho referencia.

Firma de Carlos Zurcher
Esta solicitud fue aprobada en la fecha antes mencionada sin perjuicio de terceros y se midieron como sigue: La zona Capiro se demarcará de modo que se dejen veinte varas prolongando la línea de la dirección del Taladro Capirito y de este punto se medirá una línea paralela a la pertenencia de Capiro formando el cabezal norte de la zona: que del punto donde prolongando la veta Capiro se corta la veta Caballada se midan un triangulo de noventa grados sobre la veta Caballada noventa varas, y que de aquí se tiren otra 
paralela a la Caballada hasta que se cruce el arriba definido cabezal norte, formando el cabezal del poniente; que se tirara otra línea en dirección al sur, salvando el cañón principal, llamado cañón norte hasta tocar la veta Amatillo y que de este punto se midan en triangulo de noventa grados sobre veta Amatillo noventa varas; que en este punto se tire otra línea paralela a la pertenencia Capiro que es el oriente corte una línea que para formar el cabezal este de la zona sea tirada paralela a veta Caballada, pasando por el mojón sureste de la pertenencia Capiro prolongando la línea que forma el cabezal sur de la zona al oeste hasta cruzar el arriba definió cabezal poniente y que se cierre el cuadro de toda la zona. 

Firma de Ricardo Streber
La zona Taladro de las Mercedes se medirá de modo que para obtener el cabezal  norte de la zona se tome el mero cabezal norte de la pertenencia Alta torre, prolongando la tal línea hasta que se toque la línea divisoria que la Compañia Zurcher y Streber, que forman los peticionarios, fijó en escritura pública con la Yuscarán Mining Co, el 28 de mayo próximo pasado, que el cabezal Este de la zona se obtenga formando cien varas desde cabezal de la pertenencia Alta Torre, otro tanto de la pertenencia titulada Guadalupe una línea recta hasta el mojón sur-este de la pertenencia del Malacate; que de este ultimo mojón se tire una línea paralela al cabezal norte de la pertenencia Alta Torre hasta tocar la línea divisoria con la Yuscarán Mining Co. Obteniendo así el cabezal sur de la zona; la tal línea divisoria del cabezal sur hasta el del norte, formará el cabezal oeste de dicha zona.

En la medida de esta última zona se cuidara de no comprender a la mina La Esperanza, de los señores Mónico Córdova y Daniel Fortín.

Las zonas Capiro y Taladro de las Mercedes se tendrán como aumento o demasías de las minas que se ha hecho merito; de los minerales y derecho de usar las aguas que se encuentran allí en benéfico de la empresa. Abandonados que sean los trabajos mineros, vuelven las zonas al uso y goce del estado.

Fuentes: Diario Oficial la Gaceta, Archivo Oscar Lezama.
Publicado en la Revista "Yuscarán, Ayer y Hoy" numero 9 agosto 2013



La mina de Guayabillas y el mineral de Yuscaran

Por William V. Wells
Ingenio de la mina de Guayabillas, año 1887
Esta mina es una de las primeras en ser descubiertas en Yuscarán junto a la mina Quemazones, la mina Guayabillas llego a ser considera la mina de Plata más rica de Centroamérica,  existen muchas historias en cuanto a ella. El siguiente es una transcripción literal de los relatos que el norteamericano William V. Wells incluye en su libro “Exploraciones en Honduras” publicado en  1857, antes les brindo un resumen de quien fue  Wells, ya que es uno de los primeros en escribir acerca de Yuscarán y sus minas.


William V. Wells
Nació en Boston, Massachusetts, el 2 de enero de 1826. Fue educado en la escuela común de su ciudad natal, se convirtió en un marinero y oficial de la marina mercante. Después que participara en la minería y otras empresas comerciales fue un agente de capitalistas norteamericanos en la obtención de clausulas, contratos y otras ventajas de gobiernos extranjeros, viajando por ello a diversas partes del mundo, fue después cónsul general de Honduras en los Estados Unidos.

El Sr. Wells fue editor de varios periódicos en San Francisco y corresponsal de diversas revistas de diferentes partes del mundo, y es el autor de “Exploraciones y Aventuras en Honduras" (1857)

En 1856 Williams Wells vino a Honduras, específicamente para explorar la zona de Olancho, con la esperanza de lograr contratos entre propietarios locales y capitalistas norteamericanos para la explotación de minerales, especialmente el oro. El relato de Wells aunque un poco despectivo es bastante descriptivo de las condiciones socio-político-económico de la Honduras de mediados del siglo XIX. Aunque en su libro, Wells o sus editores hacen uso de algunas de las ilustraciones que aparecen en los libros de Squier, también hizo uso de los servicios de un dibujante Hondureño, al que desgraciadamente solo nombra como el “Señor L”

La Mina de Guayabillas
Unas pocas semanas antes de dejar Tegucigalpa, fui presentado al Capitán Moore, quien mandó hace tiempo una fragata pero estaba ahora retirado a media paga y por catorce años se habida dedicado al trabajo de minas de plata en Centro América. Sus ojos azules y brillantes y sus  facciones enérgicas, patentizaban una actividad y una salud que no podían esperar de su edad avanzada y de sus cabellos y barba blancos. Recientemente había importado de Inglaterra una máquina a vapor bastante costosa, que compró con el producto de sus actividades mineras en la vecindad de Yuscarán, donde tenía como empleados cincuenta hombres con un salario de un real por día y por esto al fin, estaba realizando una rápida fortuna. Los nativos,  entre quienes él es muy popular, le llaman El Capitan Morey. Me dijo que había gastado dos meses en procurarse los documentos necesarios para importar su maquinaria y por algún error corrió el riesgo inminente de que se la confiscara el Gobierno. El Capitan Moore hablaba de Dunlop, el autor de “Travels in Central America”, con quien tuvo agradables entrevistas en 1846. Dunlop se refiere a él como el único extranjero que había intentado trabajar modernamente minas de plata en Centro América. Sobre las minas se cuentan las más maravillosas historias, algunas de las cuales forman la base de leyendas similares a las relacionadas con el jugoso Lago de Parima, “El Dorado”, o sea la búsqueda de la ciudad del Oro. Las más célebres minas del Estado, la mayor parte de las cuales han venido a amenos, son las de Guayabillas, Malacate, Mairena, Coloal, Tabanco, Gatal, El Plomo, Opoteca, Cuyal, San Martin, Caridad y El Corpus.

De las viejas tradiciones mineras, la que menos participa de lo fabuloso es tal vez la célebre mina de Guayabillas, todavía considerada por las viejas gentes como la mina de plata más rica que se ha conocido en todo Centro América. Mi amigo el señor Lozano, que tenía predilección por su confortable hamaca y por un buen oyente, se refirió a menudo a esta mina y de él oí relatos que corroboraban lo dicho por muchos otros.

Esta mina está situada dentro del área del mineral de Yuscarán y fue descubierta en 1771 por un vaquero Juan Calvo, quien subiendo una pendiente rocosa, hizo desprenderse una gran peña que  rodando estrepitosamente montaña abajo aró la tierra revelando, para su estupor, filamentos de plata regados entre los intersticios de las rocas, como delicadas raíces fibrosas. Tuvo el suficiente discernimiento para pensar que no le aprovecharía al hacer público tal descubrimiento aunque hubiera hecho un denuncio e informándose del método usado entonces por los propietarios de minas de plata, en una olla de hierro derritió grandes cantidades de metal sin importarle seguir la veta dentro de la montaña. “Pero”, dijo el narrador, esta prosperidad súbita era demasiado para Juan Calvo. La vanidad pudo más que su prudencia y un día en una fiesta dejó ir ciertas palabras, provocando la atención de sus compañeros, que desde algún tiempo estaban celosos al verle vistosamente trajeado, con aires enfatuados y con mucho dinero para jugar, le siguieron y el secreto se descubrió. Pronto pasó la propiedad por compra o de otra manera a manos de la rica familia Argeñal, que inmediatamente comenzó a trabajarla. Que inmensas cantidades de plata se sacaron de esta mina por muchos años sucesivos, lo testifican la tradición y la rápida población de su vecindad inmediatamente después de  su descubrimiento; pero que “$12, 000,000 se sacaran en cincuenta años”  es difícil de creer. No obstante, la historia posterior y las vastas sumas que se sabe han sido extraídas después de que se trabajó la segunda vez, casi garantizan la veracidad del relato aunque este sea prodigioso.

Se asegura que los Argeñal, después de la independencia regresaron con otras familias leales a España y que sus propiedades, una vez confiscadas se dejaron perder. La revolución, no obstante, fue incruenta en Centro América y no había razón para que aquellas familias que eran leales a la corona temieran la violencia del pueblo. No fue sino hasta 1838 que el Sr. Bennett, capitalista inglés tuvo éxito con sus socios al adquirir la posesión parcial de la mina de Guayabillas. En aquel tiempo las galerías y socavones estaban casi obstruidos con tierra y ripio, para removerlos fue necesario hacer grandes desembolsos. La empresa fue dirigida bajo un plan adecuado a la conocida riqueza de la mina.

De Cornwall se trajo un grupo de mineros, cuyos descendientes aun viven en Honduras: se aprovecharon los servicios de sabios y la mina se reabrió, después de un año de trabajo no remunerativo, bajo los auspicios de nativos y extranjeros, difícil de estimar, desde aquel periodo, la extraordinaria producción de la mina. Cerca de veinte personas viven ahora en Tegucigalpa que son propietarias de pequeñas participaciones en la empresa y por ellos supe de los dividendos semanales de la producción. La broza de esta mina, que se dice ser la más rica en Honduras, se halló cubierta con plata virgen cuando fue descubierta hace más de medio siglo. La fundición se hacía en inmensos hornos construidos cerca de los trabajo. El Gobierno parcialmente interesado en la empresa favoreció las operaciones. Los socios tanto nativos como foráneos, se hicieron ricos. Los relatos de “los buenos tiempos de Guayabillas” todavía circulan en Honduras y su antigua reputación, calificada como fabulosa, fue nuevamente ganada. Se exportaron, vía Belice, grandes cantidades a Inglaterra, donde la fama de la mina fue pronto conocida. A los trabajadores se les pagaba haciendo éstos grandes filas y se ocupaba del mediodía hasta la tarde todos los sábados para hacerlo. He aquí una ilustración de peso de lo que vale el capital, la labor y la técnica extranjera en Honduras “Pero”, continuó mi informante, “la fatalidad del país no podía tolerar tal anomalía en la historia de Honduras. Ferrera, instrumento cruel del partido aristócrata, ascendió por fraude a la presidencia; la propiedad fue confiscada; los ricos fueron asesinados o extrañados, toda la gente respetable y honesta fue proscrita; y todos los negocios trastocados y arruinados.

Al morir en Guatemala uno de los más fuertes propietarios de Guayabillas, la propiedad cayó a manos de su hermano, un abogado marrullero de la más baja índole en el partido de Ferrera. Hasta aquí la mina de Guayabillas había estado relativamente exenta de los desafueros del partido servíl, gracias a la influencia de los extranjeros, especialmente de los ingleses y de algunos miembros del citado partido interesados en la propiedad. El abogado de Guatemala. Don Felipe Jáuregui, defraudó a los herederos de su hermano; y sabiendo que a la terminación de la administración de Ferrera sería compelido a devolver la propiedad, resolvió sacar mientras tanto las mayores ventajas.


Una de las secciones de las Ordenanzas de Minería prohibía la remoción de las columnas naturales de roca y broza que soportan los techos y arcos de las minas. En la de Guayabillas se encontraron y tal como las dejaron los viejos propietarios, formadas por sólida broza y de un inmenso valor. Un soborno del rico Jáuregui indujo a Ferrera y a la mayoría de los Camaradas a que se desgarraran estas Ordenanzas, de tiempos inmemoriales. Otros dueños, convencidos por los argumentos aparentemente plausibles del astuto abogado estuvieron de acuerdo; los pilares se echaron abajo y en cuatro meses, se me dijo, produjo medio millón de plata pura, pero en la siguiente época de lluvias los techos cayeron y la mina quedó arruinada. Las grandes galerías quedaron obstruidas con piedras, maderos y lodo; la maquinaria se destruyó y los propietarios extranjeros, después de disputar en vano con Ferrera, tuvieron que abandonar la empresa, desalentados. Para reabrir la mina de Guayabillas se hubieran requerido unos diez mil dólares y se aseguraba que la inversión hubiera sido buena ya que la mina estaba dando buena producción cuando fue destruida por el rapaz Jáuregui.
 

El Mineral de Yuscarán
Ningún distrito en el departamento de Tegucigalpa es tan bien conocido por los extranjeros o goza hoy de tanta reputación como éste. Ha sido el campo de trabajo de numerosas empresas algunas de las cuales amasaron grandes fortunas. La ciudad de Yuscarán se halla en el centro del distrito. Como doce minas se han estado trabajando o han sido abiertas en los últimos diez años. Las minas más refutadas en su historia son: la de Guayabillas, a cuya extraordinaria productividad me he referido antes, la de las Iguanas, en muchos aspectos con historia igual a la anterior y que aunque se sabe es rica, se halla ahora abandonada. La de El Capiro, que está en las cercanías de Yuscarán, es muy antigua y recientemente fue reabierta y la trabajan con éxito los señores Uncal y Ferrari de Tegucigalpa. La de Las Quemazones, que se trabaja con todo provecho y con maquinaria burda por una sociedad local. La Malacate, que se trabajó anteriormente con gran provecho por una compañía nacional. La Suyatal, cuya broza tiene un porcentaje de oro y es ahora propiedad del señor Fúnez, de Yuscarán, que la trabaja solamente para conservar su título de propiedad, llenando los requisitos que prevén las “Ordenanzas de Minería”, cuerpo de disposiciones  legales que desde  el tiempo de los españoles no ha sufrido menor cambio. La de Monserrat, que aunque antes produjo en gran cantidad, hoy no se trabaja.  Pertenece esta mina a un señor ingles de apellido Collier casado con una señora de Tegucigalpa  (D. Jorge Collier, natural de Dublin, casado con Da. Francisca Lazo, hermana del compañero de Wells en su viaje a Olancho),  la mina del Roble, que pertenece a la familia Argeñal, produjo otrora inmensamente, pero ahora se haya abandonada. La Mina de Rivas, que según se dice, es rica y no se trabaja por falta de capital. El Corpus, vieja mina cuya riqueza increíble causó hasta duda de que el metal que de ella se extraía fuera tal, se cree está en este distrito. Todas las brozas de estas minas contienen oro.

Fuente  “Exploraciones en Honduras”, William V. Wells, 1857, BCH-EDUCA 1982
Publicado en la Revista "Yuscaran, Ayer y Hoy" número 9 agosto 2013


domingo, 29 de septiembre de 2013

Leyenda: La Piedra del Oro

Cuentan que en los tiempos en que los trabajos de las minas de Yuscarán estaban en lo mejor, cuatro mineros trabajaban en un mismo sitio cuando uno de ellos notó que al dar el martillazo se oía un sonido distinto al de siempre y que en vez de quebrar la piedra, el martillo la iba achatando, al ver cosa tan extraña el minero llamó a los otros tres que estaban cerca y con no pocas dificultades lograron desprender un bloque que pesaba como cuatro arrobas. ¡El lingote de oro más grande que sus ojos habían visto! Lo sacaron a la boca de la mina con el fin de repartirse aquel tesoro, pero ya venían riñendo porque cada uno quería para sí el pedazo más grande. La boca de la mina está en la cima de un enorme barranco del cerro de Monserrat que da a una quebrada muy pedregosa, cosa que no notaron los mineros, de modo que, por estar peleando, se les escapó el lingote de oro en el barranco. Como volando, bajaron los cuatro ambiciosos en busca del tesoro perdido, pero fue imposible encontrarlo.


Esta historia ha venido transmitiéndose de boca en boca y de generación en generación y en los vecinos de aquel lugar existe la idea de que alguien tiene que encontrar aquella piedra y por eso, cuando los muchachos van a traer leña no dejan de pasar por la quebrada por ver si la suerte los protege. Esta quebrada es preferida por las lavanderas y a menudo se les ve golpear una piedra con otra con la esperanza de dar con la piedra de oro; también se encuentran en el lugar jóvenes caballeros, quienes con el pretexto de hacer ejercicio y como de paso, rayan con una navajita inglesa las piedras de la quebrada para ver si la suerte ha reservado para ellos el fabuloso tesoro. Todavía no han encontrado el lingote de oro que pesaba cuatro arrobas, de modo que el que quiera probar fortuna, ya sabe dónde está la ciudad de Yuscarán.

Publicado en la Revista "Yuscarán, Ayer  y Hoy" Numero 8 de Agosto 2013


miércoles, 28 de agosto de 2013

Don Thomas R. Lombard y la minería en Yuscarán

Thomas R. Lombard
Thomas R. Lombard a pesar de sus responsabilidades como superintendente de la Rosario Mining Company, inició actividades mineras independientes. Después de ocho meses de haber llegado a Honduras Lombard le solicitó a Soto que le otorgara título a seis de las más famosas minas coloniales localizadas en Yuscarán: Comunidad, Guayabillas, Sacramento, Santa Cruz, San Miguel y Flores. La concesión otorgada a Lombard le otorgaba propiedad provisional de las seis minas y sus accesorios por el período de dos años. El título permanente a las minas dependía de que organizara por lo menos una compañía y empezara la explotación de una de sus minas. Soto también le concedió los mismos privilegios impositivos “otorgados a la New York and Honduras Rosario Mining Company”

En septiembre de 1882, Lombard fundó la Yuscarán Mining Company con un capital nominal de $5,000,000 para operar la mina Comunidad. Lombard convenció a Soto de que Honduras necesitaba una “organización sistemática” en la forma de “un sindicato de caballeros americanos, con el principal objetivo de abrir los distritos mineros” Lombard pronto formó el Central American Syndicate con el presidente Soto como Presidente y Lombard como el Representante Hondureño. Fusionó su Yuscaran Mining Company bajo este Sindicato y se preparó para empresas aún mayores.


Mina de Guayabillas, año 1887
Ilustración del Libro de don
Thomas R. Lombard
Alrededor de mediados de 1883, Lombard obtuvo una concesión sumamente extraordinaria, aún para los niveles hondureños. Lombard recibió permiso para establecer “molinos” a gran escala para procesar minerales en los departamentos de Tegucigalpa, El Paraíso y Choluteca. Se le otorgó además un monopolio por quince años para procesar todos los metales producidos por empresas mineras que no contaran con facilidades para procesar sus propios minerales.  Esta disposición de haberse implementado, hubiera eliminado todos los molinos procesadores que no fueran del Sindicato. También, las compañías formadas por Lombard para implementar las concesiones otorgadas iban a disfrutar de la acostumbrada exención de impuestos. Lombard podía  reclamar todas las minas descubiertas por los agentes de las compañías procesadoras y de reducción que él formara. Además, Lombard podía reclamar cinco minas abandonadas en los departamentos antes descritos. Finalmente, las compañías tenían la prerrogativa de exigir cualquier tierra que pudiera ser necesitada para la construcción de los molinos. Cualquier otra persona e intereses estaban estrictamente prohibidos para procesar minerales en estos tres departamentos.


Los detalles de esta concesión han sido mencionados en detalles para mostrar la magnitud de la empresa proyectada por Lombard y la generosidad de la administración Soto, lógicamente con intereses propios en estas.


Soto fue obligado a renunciar a principios de 1883. En 1885 el Congreso se retractó y declaró nulos todos los contratos negociados por el Dr. Soto en New Yok. Los diputados tomaron esta acción debido a que las compañías habían fallado en sus obligaciones contractuales, pero la acción tiene todas las características de un ataque personal al ex presidente por la administración que le sustituyó de don Luis Bográn y el nuevo congreso.

Compañías Mineras de Yuscarán de este período

Además de estas compañías se crearon en Yuscarán las siguientes compañías mineras:
-The Yuscarán Manufacturing Company, of New York, 5 minas, con un capital de $5,000.000
-The Honduras Manufacturing Company, of New York, 5 minas, con un capital de $1,250,000
-Santa Elena Manufacturing Company, of New York, 7 minas, con un capital de $1,500,000
-The Gibraltar Manufacturing Company, of New York , 3 minas, con un capital de $1,000,000
-The Paraíso Reduction Company, of New York cuenta con un capital de $500,000; 
-Sindicate Company, of New York, con un capital de $26,000

Don Thomas Roussell Lombard, publicó el libro “The New Honduras: Its situation recurses, oportunities, and prospects” publicado en Chicago en 1887. En este libro se incluyen las interesantes ilustraciones de minas e ingenios de Yuscarán que hemos incluido en varias revistas. En las próximas ediciones de esta revista les incluiremos las narraciones que sobre Yuscarán hace don Thomas R. Lombard en su libro.

Publicado en la Revista "Yuscaran, Ayer y Hoy" Número 7 Mayo de 2013




 

Un repunte de la minería en Yuscarán, años 1880 a 1890

Los mineros hondureños pudieron abandonar los primitivos métodos en el beneficio de la plata casi a finales del siglo XVI; por entonces fue introducido aquí el sistema de amalgación inventado en México por Bartolomé Medina,  insustituible, por lo que los reyes de España lo estancaron (restringir venta fiscal) para el beneficio de la Corona en 1559.


Pero al iniciarse el siglo XIX, la industria minera vino a menos; algunos suponen que este decaimiento se originó por la dificultad de conseguir el azogue (mercurio), que unas veces provenía de Almadén en España y otras de Guancavélica en el Perú y cuando se conseguía, los precios eran tan elevados que no daban el rendimiento apetecido; otras opiniones parecen revelar que la falta de braceros atajo el auge minero. A raíz de 1821, los propietarios de minas productivas cerraron sus operaciones; la inseguridad pública, la amenaza constante de las convulsiones internas y disputas internacionales mantuvieron en zozobra al inversionista y aunque la mina de por si es fuente de riqueza, esta no se produce si no hay una inversión que garantice el pago de los obreros, el mantenimiento de los planteles, el transporte del metal a los mercados y el rendimiento de ganancias que toda empresa comercial persigue. Por estas circunstancias solo quedaron beneficiando pequeñísimos filones, muy discretamente trabajados, los “gambusinos” y los “guirises” formando en realidad un patrimonio familiar de alguna monta, pero no una fuente de riqueza nacional.

Marco Aurelio Soto y la minería en Yuscarán

Fue el gobierno reformista del visionario Doctor Marco Aurelio Soto el que reabrió el capítulo minero en Honduras. Se ha acusado al Dr. Soto de haberse enriquecido con este renglón. Por razones bien conocidas el Gobierno tuvo que buscar en el extranjero el capitalista que estuviese interesado en invertir para explotar un renglón tan productivo como la minería. Pero no fue fácil encontrar esos capitalistas; el Gobierno se vio precisado a desplegar una campaña muy activa en los periódicos norteamericanos, especialmente en New York, anunciando los incentivos que estaba dispuesto a conceder al capital extranjero que invirtiera en esta empresa; Entre 1880 y 1900 Honduras experimento un auge minero de considerables dimensiones que rehízo su configuración económica dentro de un modelo similar al que había obtenido en el período colonial. El oro y la plata eclipsaron a la ganadería, al corte de maderas y temporalmente superó el cultivo del tabaco y los embarques de fruta. Gambusinos y mineros procedentes de los Estados Unidos y sus territorios especialmente los de Nevada, Colorado, Dakota y California, de  Inglaterra, Francia y aun Alemania recorrieron las faldas montañosas de la vertiente del Pacifico y las frías aguas auríferas de Olancho, cada quien buscando su Dorado.


Pantaleon Colllier, quien residía en Yuscarán, organizó una compañía accionista, denominada Sociedad Minera de Yuscarán, en marzo de 1878 “Debido a que la Ordenanza de la minería (el código minero que había retenido Honduras después de la Independencia) no incluía la capitalización corporativa. El presidente Soto emitió una dispensa especial bajo la cual esta compañía podía ser formada”  Este incidente probablemente atrajo la atención de Soto a los inconvenientes de las regulaciones hondureñas referentes a la minería y lo estimularon a buscar su reforma inmediata.

Don Alecio Fortin
Los accionistas de esta compañía incluían a muchos prominentes hondureños, Abelardo Zelaya era un comerciante hondureño, dueño de haciendas y magnate minero de primer orden, Daniel y Alecio, J. Camilo, Simón Fortín eran todos miembros de una familia de élite de Yuscarán. Daniel fue el Gobernador del Departamento de El Paraíso por muchos años, Mónico Córdova fue un destacado comerciante, Alcalde de Yuscarán y también Gobernador Político y el mismo Presidente Soto era el principal accionista.

La compañía solo tuvo un éxito moderado debido a que los accionistas nos pagaban sus cuotas en formar regular. Sin embargo, los directores declararon varios pequeños dividendos antes de que la compañía fuera legalmente disuelta en 1884.El 1º de enero de 1881 entró en vigencia el nuevo código minero que erradicó muchos obstáculos a la minería moderna que estaban inherentes en la vieja legislación española que contenía en las Ordenanzas de la Minería.

El Dr. Soto y su primo Enrique Gutiérrez, poseían la mina EL Rosario en San Juancito y en 1880 se incorporaron a estas varias familias medianamente ricas de New York que fueron tomando el control de la Compañía al adquirir la mayoría de las acciones. Soto otorgó a la compañía las siguientes exenciones por un periodo de 20 años o sea hasta 1900. 1) respecto al impuesto sobre maquinaria, equipo o materiales necesarios para las operaciones diarias de un campo minero; 2) impuesto de exportación sobre los minerales; 3) todos los impuestos municipales y nacionales de cualquier tipo. El 8 de diciembre de 1882 se extendieron estos beneficios a cualquier establecimiento minero “formal” que operara en el país. Además de exonerar a las compañías de cualquier tipo de impuestos, se acordó otorgables derechos de requisición de madera y agua. A su vez les imponía varias obligaciones; no podían vender los artículos sujetos a impuestos que importaran bajo la exención; tenían que construir bodegas seguras para el almacenamiento de pólvora; y tenían que registrar su compañía con el Gobernador Político cada cuatro meses.

Publicado en la Revista "Yuscaran, Ayer y Hoy" Numero 7 de mayo 2013



La minería colonial en Yuscarán

Tomado de la Guía Histórico - Turística de la ciudad de Yuscarán,
Por Rossibel Herrera, Sergio Antonio Palacios, Juan Manuel Aguilar, año 1993
*Se transcribe literalmente del español hablado en ese siglo

Aunque no se conoce una fecha exacta de las denuncias de las primeras minas en la localidad, deben haber sido posteriores a 1743. El Historiador Reina Valenzuela hace mención para 1744 de las ricas minas de Quemazones y Guayabillas en dicha jurisdicción. Además, agrega que Yuscarán a pesar de que se pobló con rapidez, los establecimientos de comercio existentes no estaban en capacidad de suplir las necesidades de los vecinos, por lo que tenían que aprovisionarse en el Real de Minas de Tegucigalpa, al igual que los mineros de San Antonio y Santa Lucía.

Como consecuencia de lo anterior, en 1764, los mineros de San José de Yuscarán expusieron a las autoridades correspondientes las penurias que pasaban para proveerse de carne, al punto  que los buscadores de vetas de metales preciosos tenían dificultades para contratar operarios de carpintería, herrería y albañilería para acondicionar las nuevas explotaciones. Tres años después los comerciantes de Yuscarán presentaron un recurso para que se permitiera vender toda clase de víveres, frutas y géneros en días festivos.

Francisco Nicolás de Busto y Bustamante, Alcalde Mayor de la provincia de Tegucigalpa en 1762, rindió informe detallado, entre otras cosas. Esta provincia comprende nueve reales de minas que se distinguen con los nombres de Santa Lucía, San Salvador, San Antonio, Cedros, Potrerillos, Yuscarán, Corpus y San Martín. En todos ellos solamente laboran 32 minas, según resulta de los autos de visitas que existen en el archivo de cabecera pues aunque pudiera excavarse muchos más, la falta de operarios priva a todos los intereses del tesoro.

La situación conflictiva se dio en Yuscarán  y también en otros centros mineros alrededor de los denuncios de minas. De esto resultaba que por tener la costumbre, en este mineral de Yuscarán de emprender trabajos, hacer catas y escarbaderos y abandonarlas ya por no encontrar suficiente, como por falta de medios y pide se les posesione de dicha mina, porque esos mismos que la comienzan a beneficiar, cuando ven que otros las continúan quieren embarazárselos o impedírselos pretendiendo derecho a ello

Ignacio Garzón minero y azoguero del Mineral de Yuscarán en 1767, relataba los problemas que enfrentaba la actividad extractiva y peticionaba abundantes sacas de plata, aumento de quintos reales y bien público, son absolutamente necesarios… que haiga buena administración de justicia… cuadrillas de ladrones entran a robar en las minas armados… derrivando los pilares, así me derribaron la mía… ordenanzas de minas como las de Nueva España y el Reino del Perú. Aparte de los problemas anteriores Garzón agregaba los de carácter económico…”Que se quiten los regatores del mineral que existen con el nombre de pulperos… que no revendan embarazando a los mineros a que compremos con la libertad para la mantención* de las gentes… que se prohíba a los mercaderes, trocadores de platas…. A que compren… azogue a personas que se sabe no la sacan por si por los infinitos robos que padecemos… que se nos de la pólvora a precio de costo…. Y que el material de la sal quede libre de la real alcábala…. Y dársenos los azogues a precio de 30 pesos. Por otra parte, también existen referencias sobre el saqueo de minas mientras sus propietarios se encontraban fuera de la localidad.

Mano de obra de las minas Los alcaldes de Tegucigalpa mantuvieron el problema de surtir a los Reales de Minas con mano de obra indígena, situación que se tornó cada vez más difícil con los nuevos descubrimientos auríferos. Por su ubicación geográfica Yuscarán y Potrerillos con relación a los otros centros mineros, tenían problemas referentes a repartimiento de indios para los trabajos de extracción. Consecuentemente, los mineros de Yuscarán y Potrerillos solicitaron a las autoridades de Guatemala les abasteciera de indígenas de Nueva Segovia, Nicaragua. Estas solicitudes fueron atendidas a partir de los primeros denuncios mineros “…. Los pueblos de Segovia distribuidos…. En los referidos minerales de Yuscarán y Potrerillos eran suficientes a sostener todas las labores… así como en tiempo del exmo. Don Joseph Vásquez Prego se mando de 25 de junio de 1752 acudir a dichas minas de Yuscarán con repartimientos de la Segovia que fue obedecida por aquellos alcaldes Ambos minerales con mucha dificultad fueron abastecidos de mano de obra indígena procedente de Texiguat, pero ya desde 1778 se hacía sentir la férrea rebeldía de los naturales por malos tratos. Situación que se volvió más precaria a finales del los 1700s cuando los mismo indios peticionaron no ser repartidos para los trabajos de las minas.

El gobernador Intendente de Comayagua, Ramón de Anguiano, en censo levantado en 1801, detalló la población de los pocos centros mineros aún existentes, observando sobre la extracción  “…  y como la decadencia presente es tan grande que ya esta concluido este único Patrimonio Real, que tiene vuestra Majestad…” Para solventar esta situación, Anguiano recomendaba establecer un banco que habilitara a los mineros y traer compañías de México a fin de dar a conocer la aplicación de los nuevos métodos extractivos.Las referencias que se tienen entre 1801 y  1821 sobre centros mineros no es halagüeña: “Las ricas minas de plata de Choluteca y Tegucigalpa, o se encontraban inundadas unas, agotadas otras, o produciendo muy poco las que quedaban por el ausentismo de mano de obra y por una mala administración al suprimirse la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa e incorporarse a la Gobernación de Comayagua. Yuscarán como Real de minas no quedó exento a esta situación. La reglamentación minera colonial continuó vigente aún en el periodo independiente. También se emitieron disposiciones prohibiendo la vagancia y los juegos de azar en los centros mineros. 



lunes, 26 de agosto de 2013

Informe del Gobernador Don Mónico Córdova en 1882

Lissa Daft Miller Raudales en
la Entrada de la Mina
Sacramento o La Suiza, año 1956,
Plantel Central
Por Lic. Hector Ramón Cortés Cáceres
El presente informe resume los recursos mineros  y acuíferos que estaban siendo explotados en ese año, por su importancia histórica o transcribimos a continuación de manera literal:
Informe que el suscrito Gobernador Político del departamento de El Paraíso da al Supremo Gobierno de la República en cumplimiento a la circular de 6 de enero del corriente año 1882.
El mineral de Yuscarán es uno de los más ricos de la república i talves de Centro América; ya por su abundancia de vetas, por la buena ley en oro y plata de muchas de ellas, y por sus extensión  metalífera, que no es menos de tres millas de Norte a Sur y dos de Oriente a Poniente.

Data su explotación como del año de 1730, pero tan imperfecta desde entonces hasta la fecha, que los mismos que tenemos beneficios de metales nos avergonzamos de emplear medios tan rudos y tan dupendiosos con descredito de este mineral, que así solo producen miserables utilidades, o pérdidas de tiempo y de dinero.

Guayabillas, La Comunidad, El Sacramento, El Tamagás y Capiro, son las minas de mayor riqueza conocidas. Pudiera contarse en este número “El Malacate”, El Novillo, Monserrat, San Juan y otras, pero estas son tan trabajadas, que los gastos en restaurarlas seria de dudoso reembolso y la mina de Santa Elena, lo mismo que otras que  se encuentran en el mismo cerro, tienen bonanzas ricas en oro, pero de poca duración, no son así las primeras y muy bien sabido es que su abandono provino de que tienen muchas aguas y que los medios empleados entonces para extraerla y para ventilar las mismas eran insuficientes, estando situadas en puntos difíciles de dar taladros.

Mina de Guayabillas fue trabajada últimamente por un Señor Bennet, ingles y los señores Xatruch hondureños, entraron en litigio sobre la propiedad de dicha mina con los Señores Vigil y esta cuestión perjudicó notablemente la empresa, siendo al mismo tiempo una de las causas, quizá la principal, que produjo la gran revolución que azotó a Honduras en los años de 44 y 45 revolución que dejó el germen de las que se vinieron sucediendo hasta el memorable día de 27 de Agosto de 76 (1876), en que nuevos horizontes de paz y de progreso se abrieron por la administración del Señor Soto para este suelo de donde brotaba la anarquía como su fruto espontaneo.
Hago esta digresión por que puedo dar una idea de la importancia que tuvo Guayabillas. En efecto es rica por su  abundancia y por la ley de sus metales en oro y plata; pero su restauración por medio de un taladro que esta apuntado, se calcula en un gasto de treinta a cuarenta mil pesos.

Mina La Comunidad, es una gran veta de quemazón, rica mas por su abundancia que por su ley. Es de las más antiguas, pero de las minas trabajadas perpendicularmente, por la misma causa de tener mucha agua y no poder dársele taladro.



Mina El Tamagás produce oro y plata y se encuentra sobre un conjunto de vetas en cuarto de sólidos respaldos y que por estas circunstancias no presenta dificultad para su reconocida.
Mina El Sacramento, es uno de los ramales de la comunidad. La veta está cortada por un taladro, que a juicio de los prácticos en la materia, debería continuarse para encontrar en un lugar no explotado todo el conjunto de vetas que pasa por la colina llamada “Las  Pertenencias”
Mina Capiro, es según la tradición tan rica en oro y plata como Guayabillas, pero menos explotada por su abundante agua.

Vetas de cobre
La Valenciana, que se encuentra en esta montaña es una gran veta que produce cantidad de cobre pero pobre de plata, hay también otras en la misma dirección  de “La Valenciana”, al pie de la montaña que no serán menos anchas ni de menos producción en cobre.

Vetas de plomo
En jurisdicción de Oropolí y en un lugar llamado “Los Encuentros” está una gran veta en metal de plomo, apenas cateada y el resultado de los ensayos que se han hecho  corresponden como a un 20% de plomo y una pequeña parte de plata.
Si hay no se conocen aquí vetas carbón de piedra, salitre, mármol y de piedras preciosas, pues aunque hemos visto pedazos de pedernal color de ópalo extraídos de vetas encontradas en el círculo de Texiguat y de la jurisdicción de Guinope por la dirección de Maraita, cuyas piedras revelan la existencia de esta piedra preciosa, estando aun sin catear dichas vetas, no puede sentarse como un hecho la existencia de aquellas piedras preciosas.

Ríos Auriferos
El río cuyas aguas mueve los ingenios de moler metales de este mineral, tiene en las arenas de sus playas pepitas de oro más o menos abundantes desde la confluencia de la quebrada de “Lomas Verdes” como una legua de distancia río abajo del último de los ingenios, hasta confluir con el río Grande de Tegucigalpa. Se nota en algunos veranos que es poco el oro que se encuentra en aquellas playas, pero en otros aumenta al extremo que muchas personas sacan más provecho lavando arenas en bateas, que en su condición de jornaleros.

Canteras.
Hay en las inmediaciones de esta ciudad, cuya piedra de suficiente solidez permite labrarse para todos los usos de construcción. Respecto a los datos de igual naturaleza relativos al Círculo de Danlí, original acompaño el informe del Gobernador del Círculo, por creerlo bastante amplio y escrito con detención. Mónico Córdova, Yuscarán, Marzo 9 de 1882

Fuente: Archivo Nacional de Honduras, legajo año 1882
Publicado en la Revista "Yuscarán, Ayer y Hoy", Número 6 de Mayo 2013