domingo, 2 de junio de 2013

Yuscarán en el año 1889

Siendo el Dr. Ramón R. Vallejo Director de Estadísticas, se publicó el Primer Anuario Estadístico de Honduras en el año de 1889,  en este se incluyen muchos datos significativos de la Yuscarán de finales del siglo XIX que hoy resumo para ustedes, con el fin de ilustrar ese periodo de Yuscarán en el que se hacían enormes esfuerzos por vitalizar la actividad minera, ya  que está había decaído ya sustancialmente. La información publicada en ese entonces es muy valiosa sobre edificaciones, salarios y personajes de esa época.

Yuscarán, cabecera departamental.

Ciudad fundada en 1744, según lo asegura Manuel Colindres, testigo que presentó María de los Ángeles Cerna, en una cuestión que se debatió ante los tribunales de justicia, en los años de 1774, sobre la propiedad de una mina. En 1744 se hicieron los primeros descubrimientos de las ricas minas llamadas Quemazones y Guayabillas y posteriormente las de San José, Nuestra Señora de los Remedios, Nuestra Señora de la Luz, San Rafael y cien minas más, este fue el siglo de esplendor.

A la importancia de estos descubrimientos, a las prodigiosas riquezas que extraían sus explotadores y que llamó fuertemente la atención de los españoles, se debe la rapidez con que se pobló la ciudad de Yuscarán, que está situada  al pie de la montaña que lleva su nombre en una localidad muy quebrada a 3,477 pies sobre el nivel del mar.
Yuscarán, por las innumerables minas que se encuentran en todos sus cerros y montañas, está llamado a ser un día no lejano una ciudad floreciente, por la actividad que ya se ve, por las compañías mineras que se encuentran allí establecidas de una manera formal, por la bondad de su clima, de sus aguas y aún de sus habitantes.

Sus edificios públicos, son: un cabildo de dos pisos, un edificio para hospital, un bonito panteón, cómodos lavaderos públicos y una iglesia. Esta ciudad esta abundantemente provista de agua, que circula por toda ella en tubos de hierro, y la cual se toma en el lugar llamado “Los Iguanos” como a 800 varas de la población.


Sus calles están alumbradas.  En el censo general levantado en 1881 figura con una población de 2,614 habitantes. El de 1887 le añadió 3,633 alojados en 302 casas entre las cuales se contaron siete de dos pisos, fuera de las que se han construido recientemente al estilo moderno y con muy buen gusto.

Distancias
Las distancias que separan esta ciudad de las demás pueblos del departamento, son las siguientes: de Yuscarán a Texiguat 16 leguas, a Liure 20, a Soledad 20, a San Lucas 12, a San Antonio de Flores 12, a Vado Ancho 16, a Yauyupe 13, a Danlí 12, a Morocelí 7, a Jacaleapa 8, a Alauca 8, a El Paraíso 13, a Teupasenti 12 a Guinope 4 y a Oropolí 5.

Personal de Gobierno.
El presidente de la República era en ese año Don Luis Bográn descendiente  Romain Beaugrand, francés que se estableció en Yuscarán  a principios de los 1800. 

Diputados. El congreso Nacional estaba formado por 31 diputados, siendo su presidente el Diputado por El Paraíso Don Manuel Gamero, también por este departamento eran diputados los yuscaranenses Manuel Colindres y Alesio Fortín, los que ganaban como diputados 450 pesos.

El Gobernador político de ese año era Don Cayetano Bonilla que devengaba 90 pesos, secretario de la gobernación Eduardo Bonilla con un sueldo de 40 pesos y el escribiente de la gobernación era don Pedro Bonilla que ganaba 20 pesos.

La comandancia de Armas de departamento estaba a cargo del Coronel yuscaranense Rafael Ramírez que devengaba 100 pesos como comandante departamental, comandantes de distritos  ganaban 50 pesos. Los tenientes ganaban 30 pesos y los subtenientes 25 pesos.

La Administración de Rentas de El Paraíso estaba dirigida por el yuscaranense Casto Fortín como administrador devengaba 100 pesos, también eran empleados de esta dependencia Teodoro Murillo como Contador ganando 50 pesos, Tomás Cerna, escribiente con un sueldo de 20 pesos y Pedro A. Rivas inspector que ganaba 50 pesos mensuales.

El juzgado de paz contaba con el siguiente personal, Dr. Alberto Mendoza Juez de Letras que ganaba 90 pesos, Bhr. Francisco Argueta V. era el Secretario y ganaba 40 pesos, José I. González era el Receptor que devengaba 30 pesos, 25 como escribiente y 5 mas como conserje.

Colegio de Yuscarán. En Honduras en 1889 existían 5 colegios de segunda enseñanza el de Yuscarán era dirigido por el maestro guatemalteco Don Clemente Chavarría, y como profesor don Inocente Orellana también guatemalteco que devengaba 25 pesos mensuales.

La oficina Telegráfica estaba compuesta por F. Cerrato telegrafista ganando 40 pesos, Eugenio Coello celador que ganaba 8 pesos y Simeón Salinas el cartero que ganaba 3 pesos mensuales. La línea telegráfica partía de Tegucigalpa a San Juancito 21 millas, San Juancito Valle de Angeles 9 millas, Valle de Angeles a San Antonio de Oriente 12 millas, de San Antonio de Oriente a Guinope, 12 millas, de Guinope a Yuscarán, 15 millas, de Yuscarán a Danlí 30 millas, de Danlí a El Paraíso 12 millas y de El Paraíso a la frontera 12 millas de alambrado telegráfico.  Y estaba en proyecto la línea telefónica de Yuscarán a Texiguat que comprendería 42 millas de cable.

El vicario y cura de Yuscarán era el presbítero Francisco Andrade.

Por Lic. Hector Ramón Cortés
Publicado en la Revista Yuscarán, Ayer y Hoy, Número 5, Abril 2013



Poeta Santiago Flores Ochoa



Poeta Santiago Flores Ochoa
Nació en Yuscarán, El Paraíso el 11 de septiembre de 1918 y murio el 17 de diciembre 1989 poeta, periodista y diplomático. Hijo de María Ortencia Ochoa Cortés y de Armando Flores Fiallos. Fueron sus abuelos don Horacio Ochoa Mejia y doña Asunción Cortés Sevilla hija de don León Cortés famoso comerciante y alcalde de Yuscarán. 

Formó parte de la Academia Hondureña de la Lengua; en 1982 el Estado de Honduras le otorgó el Premio Nacional de Literatura "Ramón Rosa". Entre sus libros destacan “Sonetos de Luz al viento” (Mexico 1963), “Sonetos Equinocciales” (Bogota, Colombia 1973), “Los Angeles Nocturnos” (Buenos Aires, Argentina, 1969), "El Retorno de Caín" (Buenos Aires, Argentina, 1970). Durante muchisimos años fue el editorialista del Diario El Cronista de la ciudad de Tegucigalpa. 


Rimas en la noche (1962)
Libro Sonetos de luz al viento 

Un resplandor de luna y un vientecillo alegre
que salta las laderas y despeina las espigas,
y el sopor enervante de las horas nocturnas
celosas a mi anhelo y a mi sueño furtivas.

Un desfile lumínico de viajeras luciérnagas
que horadan las paredes aéreas de la noche,
un pájaro que trina, un arroyo que canta
y un pálido lucero dormido sobre el monte.

La brisa perfumada refugiase en mis manos
de tibias epidermis y afina las cigarras
su monocorde acento, su saltarín arpegio
que perece arrancado de tambores de plata.

Alientos musicales que vienen de los pinos
de copas seculares. Hoy diálogos de estrellas
en el azul profundo, en el océano inmenso
donde los astros siguen sus veredas eternas.

Resalta, allá a lo lejos, la torre de la ermita,
soberbia, esbelta y santa como monja devota,
mientras un viento alegre y un resplandor de luna
ahuécanse en el alma, tremendamente sola.


Por Lic. Hector Ramón Cortés Cáceres 
Publicado en la Revista Yuscarán, Ayer y Hoy


Pintora Teresita Victoria Fortin


Teresa Victoria Fortín Flores. Nació en Tegucigalpa el 18 de noviembre de 1886. Hija del Dr. Miguel Antonio Fortín Franco (Nacido en San Antonio de Oriente el 11/sep/1863 y murió en El Salvador a los 66 años) y de María Pio Flores, quien muere siendo Teresa Victoria una niña.
Hermana de Emilio Fortín Flores, . Gracias a su amistad con el maestro Pablo Zelaya Sierra (acababa de regresar de Europa), empezó por el camino academicista, integrándose a una generación que ya luchaba en el campo del arte, entre quienes se cuentan la poeta Clementina Suárez y la maestra de música Mercedes Agurcia Membreño.



Muerto su padre, el Doctor don Miguel Ángel Fortín a quien ella dedicó los mejores años de su vida, Por otra parte, ella cooperó con la Misión Científica del Peadoby Museum de la fundación Carnegie, que en 1938 limpió y restauró el Parque Arqueológico de Copán.

Durante el año de 1934, interviene en la fundación, con el maestro Carlos Zúniga Figueroa, de la "Academia Nacional de Dibujo Claroscuro al Natural", en la que participa como maestra. Al mismo tiempo no descuida su carrera artística, por lo que hasta finalizar la década, realiza cinco exposiciones personales y envía muestras a ocho colectivas. En 1942, a solicitud del obispo de Tegucigalpa, Agustin Hombach, forma parte del equipo de Restauración, con el italiano Alejandro del Vecchio, de los evangelistas pintados por Jose Miguel Gómez en las pechinas de la cúpula de la Catedral de Tegucigalpa. Este trabajo le produce una gran inspiración, por lo que durante un buen tiempo se dedica  a la pintura religiosa.


En el año 1948 gana el Premio del Salón Anual del Instituto de Cultura Interamericana.  En 1950 y 1960 expone en Guatemala, España y Estados Unidos. La revista alemana  “Spiegel" publica un interesante reportaje sobre su labor artística. Luego al transcurrir la década del 60 al 70, realiza nuevas exposiciones bajo el patrocinio del Instituto  Hondureño de Cultura Interamericana, y uno de sus cuadros, el titulado "La última esperanza", se emplea como símbolo de concordia en la Organización de las Naciones Unidas. el año de 1977 concurre al "Certamen Permanente Centroamericano 15 de  septiembre" que patrocina el Ministerio de Educación Pública de Guatemala. En 1978 es invitada especial del Instituto Italo-latinoamericano de Roma para intervenir en la "Quinta Muestra de Pintura Latinoamericana" hecha durante el mes de mayo. El 28 de septiembre de ese año recibe el Lauro de Oro del Distrito Central y el 29 de septiembre de 1980 es condecorada con la Hoja de Liquidámbar en Plata por aquella dependencia. Finalmente, el 22 de noviembre del mismo año se le entrega el Premio Nacional de Arte Pablo Zelaya Sierra.


Como puede verse, Teresita Fortín fue fundamentalmente autodidacta. Su evolución artística comprende algunas etapas bien definidas. Durante sus comienzos pinta objetos con un estilo realista. Más adelante hace paisajes dentro del impresionismo, recurriendo en algunos casos a la técnica de la pintura con espátula, según lo confirman sus obras "Incendio de bosque" (1940), "El pino" (1947) y "Tormenta " (1959). Dentro de este mismo género ensayó el "Collage", así lo demuestra su obra "El volcán", donde el follaje de los arboles fue hecho con  hojas adheridas a la tela.

En determinado momento de su vida, Teresita Fortín hace también pintura religiosa. Son  notables a este respecto su "Cabeza de Cristo" (1930) y la "La Crucifixión" (1933) donde emplea colores suaves y se mantiene dentro de los cánones del realismo, sin llegar a los extremos del barroco. Ensaya igualmente, el colorismo objetivo con distintos materiales, incluida la terralaca. Por último y como una muestra de su versatilidad, hizo pintura "naif", algunos de cuyos cuadros fueron expuestos durante el año 1977 en el salón de la Biblioteca Nacional bajo el título de "Recuerdos". Ya anciana (a los 70 años) retorna al bregar de las exposiciones individuales, presentando una colección de 36 lienzos, titulada “Mi Vida”.

La crítica internacional ubicó a Teresa Victoria Fortín como La Naif más representativa de Honduras; Betty La Duke realizó excelentes estudios sobre su pintura, la que trascendió las fronteras patrias. Fortín murió en el seno de su familia y rodeada del cariño. Sin embargo, su memoria permanece en los viejos corredores de la Escuela Nacional de Bellas Artes y su vida y obra son materia obligada de estudio en el pensum académico de esta.

Teresita Fortín es discreta en el empleo de colores, su temperamento artístico es suave, incluso cuando le toca representar el vigor de la naturaleza tropical, es decir, las plantas, las flores y los cielos. Todos sus cuadros reflejan una gran dulzura, lo que demuestra que fueron hechos por un alma tranquila, en la que el amor era el sentimiento predominante.

Por Lic. Hector Ramón Cortés Cáceres, Publicado en la Revista Yuscarán, Ayer y Hoy, Número 2, Enero 2013
Fuentes: Antología de las artes plásticas de 1997 y el libro Mujer, Familia y Sociedad de Leticia de Oyuela.




Escultor Obed Valladares



Nació en Yuscarán, el 4 de mayo de 1955

Escultor expresionista que pudo abordar con propiedad temas desde  literatura nacional hasta lo histórico y lo étnico. Catedrático de la Escuela Nacional de Bellas Artes. Realizó estudios de restauración y rescate arqueológico de cerámica precolombina y colonial en Panamá. Fue becado por el gobierno de Italia para estudiar en aquel país.

Sus trabajos fueron admirados en exposiciones personales, colectivas e industriales a nivel nacional e internacional, obtuvo premios a nivel nacional e internacional.

En  vida expuso sus obras en museos en Washington, Costa Rica y Tegucigalpa.

Después de su muerte, sus obras se encuentran en las mas renombradas galerías a nivel nacional e internacional: Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, El Salvador, Bolivia, Holanda, Estados Unidos y Japón.

En 1993 obtuvo el Premio Nacional de Arte “Pablo Zelaya Sierra”

Contrajo nupcias por primera vez con la también yuscaranense María Julieta Mondragón Cortés, con quien procreó a la también artista de la plástica Ángela Beatriz Valladares Mondragón.



Falleció en el año de 1994.

Por Lic. Hector Ramón Cortés
Publicado en la Revista Yuscarán, Ayer y Hoy, Numero 1, Diciembre 2012



Ana Mateo Arbizú Flores de Guardiola

La primera poetiza de Honduras y Primera Dama


Considerada la primera poetisa hondureña, nació en el mineral de Yuscarán, el 21 de septiembre de 1825. Sus padres fueron Calixto Arbizú, de descendencia vasca y de doña Santos Flores. Se casó el 30 de marzo de 1847 con el hombre que llegaría a ser presidente de Honduras  (1856-1962), José Santos Guardiola Bustillo. Gracias al preciado esfuerzo del historiador nacional, Darío González, hemos podido reconstruir la descendencia de ambos.  El primogénito Gonzalo, nacerá en Comayagua, en 1848 y morirá, en 1903. Gonzalo fue un dedicado hombre de letras en su tiempo;  único varón de la familia; le seguiría Guadalupe, nacida el 8 de mayo de 1849 y muerta el 3 de mayo de 1944.

Francisca será la tercera hija quien naciera el 3 de agosto de 1850 y muriera en abril de 1927. 
Galatea, la cuarta hija, nació el 31 de mayo de 1857 y moriría en Cuba, el 3 de julio de 1910. Fue la esposa del militar cubano, de origen polaco, Carlos Roloff. Genoveva, nació el 10 de julio de 1958 y murió en Nueva York el 14 de diciembre de 1926. Su cadáver fue repatriado a Cuba, donde descansa en el panteón de Santiago, al lado de los de su esposo, Tomás Estrada Palma, primer presidente cubano.  Gumercinda, nació pero murió aún siendo niña. La última de la familia Guardiola-Arbizú, Guillermina, nació el 18 de mayo de 1861, un año antes del asesinato de su padre y murió el 27 de febrero de 1944.  Ana Mateo, murió en 1903

Su primer trabajo literario circuló en Tegucigalpa poco después de su boda, en honor a la muerte de su padre. Otra de sus primeras composiciones fue publicada en el Diario La Gaceta de la ciudad de Comayagua, el 22 de agosto de 1865, con ocasión de la muerte de su hija Gumersinda acaecida el 11 de Julio de 1865.


Por Lic. Hector Ramón Cortés Cáceres.
Publicado en la Revista Yuscarán, Ayer y Hoy, Numero 1, Diciembre 2012






Almira Stillwell Cole Ferguson


Firma de Almira Stillwel Cole y Philip Mills Jones
en su Acta Matrimonional , Yuscarán 1892

Por Lic. Hector Ramón Cortés C.
Hija de H. W. N. Cole Ingeniero en Minas nombrado el 17 de septiembre de  1883 como agente consular de los Estados Unidos en Yuscarán, su padre trabajo a las órdenes de Jacobo P. Imboden administrador de los trabajos mineros de la familia Fortín.
Su historia es tristemente fascinante, nacida y criada en New York donde conoció a Daniel Fortín hijo durante sus estudios en aquella ciudad, decide hacer el viaje desde Nueva York hasta Yuscarán en 1891.

Siendo una inquieta joven, que se embarca en 1891 en un viaje que sin saberlo sería sin retorno, la intención de Almira era permanecer por espacio de cinco años en Honduras, llego a Honduras como solía hacerse por el puerto de Amapala y emprende el viaje a lomo de mula hacia Yuscarán; como la mayoría de los norteamericanos toma tiempo en medio del viaje para llenar su diario e ir describiendo las pericias y experiencias del viaje con mucho detalle.

Sale de Nueva York en un barco de vapor con rumbo a Colón en Panamá, atraviesa el istmo en ferrocarril y de ahí toma otro vapor hacia Amapala. El viaje en barco de las costas norteamericanas hasta Amapala duro 16 días, permaneciendo en el puerto durante dos días, de Amapala llegaron  a la Brea antiguo lugar de desembarco cerca del actual San Lorenzo ahí la esperaba el joven Fortín junto a varios criados y mulas con la logística necesaria para el resto del viaje, de ahí en adelante el viaje será en lomo de mula hacia Yuscarán,  parten ese mismo día hasta Nacaome donde pasaron la noche,  al día siguiente continúan pasando por Pespire hasta llegar a Nueva Armenia, de ahí toman a la derecha a un pueblo llamado San Pedro y siguen bajando hasta llegar al valle de Yeguare que ya iniciaban a llamarlo El Zamorano. Ahí llegan a la hacienda San Francisco, originalmente un antiguo convento convertido para ese tiempo en una próspera hacienda que pertenecía a la familia Fortín Ordoñez donde es atendida por doña Mariana Ordoñez esposa de don Daniel Fortín.


El 21 de octubre del año 1892 Almira se casa en Yuscarán con el también norteamericano  Philip Mills Jones, joven ingeniero en minas nacido en 1870  en nueva York que trabajaba para don Daniel Fortín. La ceremonia civil fue realizado por el entonces alcalde Don León Cortés a través del intérprete Daniel Fortín hijo y como testigos los norteamericanos  J. P. Imboden y C. U. Cleneay.

Extranjeros amigos de Almira que solicitan la creación
de un cementerio no católico en Yuscarán
El 31 de marzo de 1893, seis meses después de haberse casado, Almira muere en Yuscarán. Sus amigos extranjeros y su esposo piden a la alcaldía un terreno para enterrarla que no sea en el cementerio católico, para lo cual la alcaldía les facilita la loma del Cerro El Coyote conocida hoy como la Misalia, donde descansan sus restos mortales. La noticia de su muerte fue recogida por el periódico New York Times.



Libro: 
Six days on the hurricane deck of a mule (Seis días en la cubierta superior de una mula)

En octubre 1893 sus amigos publican como homenaje póstumo los apuntes que Almira tomo de su viaje, el libro se titulo en ingles Six days on the hurricane deck of a mule. Traduciéndolo el titulo seria Seis días en la cubierta superior de una mula, publicado en la ciudad de Nueva York con fecha agosto de 1891 fecha en que Almira realiza su viaje a Yuscarán.

Su libro fue uno de los primeros libros que extranjeros publicaron acerca de los viajes hacia el interior de Honduras, donde especialmente se menciona a Yuscarán como su destino final. Su historia publicada en su libro póstumo ha servido de referencia a muchos viajeros que sin conocer Honduras buscan una referencia de viajes previos. En el año 2011 el libro ha sido publicado en su totalidad en formato digital y puede ser leído gratuitamente en el internet cuando ya han pasado más de 120 años de su publicación.


Por. Lic. Hector Ramón Cortés Cáceres
Publicado en la Revista Yuscarán,. Ayer y Hoy, Número 4, Marzo 2013


Profesor José Clemente Chavarría


Nació en 1858 en Salamá, Guatemala. El 15 de diciembre de 1877 alcanzó feliz término en sus estudios; después de brillantísimo examen se le entregaba su diploma de Maestro de Instrucción Primaria. Ese diploma lo autoriza la pluma del Reformador y está refrendado por el Ministro de Instrucción, el ilustre doctor Lorenzo Montúfar.

Don Clemente Chavarría demostraba amor ardiente a la enseñanza. Pronto conocieron sus excepcionales aptitudes al hallarse al frente de la Escuela Nacional de Niños de Salamá, establecimiento que estuvo a su cargo desde el año de 1878 hasta 1881. Cúpole la satisfacción de haber fundado en la misma cabecera la primera escuela nocturna de artesanos, centro que dirigió gratuitamente cerca de tres años.

A principios de 1882 recibió el nombramiento de profesor y secretario del Instituto Nacional de Varones de Oriente. Dirigía ese colegio don José María Izaguirre y desempeñaban con brillante éxito las asignaturas de enseñanza, aventajados alumnos que habían salido de la Escuela Normal de Varones, como Alberto Mejía, Lisandro Sandoval, Felipe Solano y José María Pérez. El señor Chavarría daba las clases de Pedagogía, Lógica, Geografía, Física y Cosmografía. En las postrimerías del año de 1883, separóse del citado establecimiento y a principios de 1884 se vino a esta capital donde se le confiaron las clases en varios centros de enseñanza, uno de ellos el que dirigía la señorita Dolores Nájera, centro que tuvo una época de fama y florecimiento.

En noviembre del mismo año lo contrató el gobierno de Honduras para que en compañía de los distinguidos profesores normalistas, don Carlos A. Velásquez, don Ángel Ignacio Jordán y don Rodrigo Castañeda, fundaran las escuelas superiores en varias cabeceras departamentales de aquella república; gobernada entonces por el general Luis Bográn. Desde 1885 permaneció en la cabecera de El Paraíso, hasta abril de 1889, dirigiendo la Escuela Superior de Yuscarán.

En el Colegio de Yuscarán comenzaron sus estudios don Inocente Nolasco, don Silverio Laínez, don Jacinto Rivas, don Ricardo Pineda y otros jóvenes que después figuraron en la República de Honduras. El señor Chavarría conservaba con gratitud un diploma de honor que le dio la Municipalidad de Yuscarán, el 13 de noviembre de 1886, en el acto solemne de la distribución de recompensas a los alumnos del establecimiento. Al regresar a Guatemala el señor Chavarría recibió el nombramiento de inspector de escuelas nacionales de los departamentos de la Baja y la Alta Verapaz y al desempeñar este empleo con verdadera dedicación, fundó las academias de Salamá, del pueblo de Rabinal y de San Jacinto. Falleció en Escuintla,  Guatemala en 1923.

Investigación y recopilación Lic. Héctor Ramón Cortés Cáceres.
Publicado en la Revista Yuscarán, Ayer y Hoy, Número 3, Febrero 2013